13/11.1910.





Querida mamita: Hace pocos días recibí tu carta y la 6e

Aniuta. Un gran merci por ellas. Ya me he librado de los asuntitos que

me obligaban a contestar a Maniasha apresuradamente y en forma demasiado

breve. (Pronto le escribiré.)





Hace tiempo que recibí el ajedrez [1], sólo que me

olvidé de mencionarlo. Aquí tengo pocas ocasiones de jugar, y

me parece que hasta me he olvidado por completo.





Me agradó mucho saber que están contentas con el apartamento

y con la dueña de la casa, que tú te has restablecido y vuelves

a pasear. Sería bueno que antes de la primavera se fueran de

Moscú a algún lugar del Volga o al campo. Con seguridad no se

estará bien en la primavera en Moscú.





Aquí el tiempo es magnífico. El Sena todavía

está alto; pero la inundación va bajando rápidamente;

los desastres que ha causado son enormes (la parte de la ciudad donde vivimos

nosotros no fue afectada en absoluto).





De Mitia he recibido una cartita en la que dice que se está

reponiendo. Estoy muy enojado co'nmigo mismo por no haberle contestado.

Sí, sí, parece que no sólo en París donde el

tráfico es endiablado resulta peligroso viajar...





Algunas veces veo aquí a Avgusta Pávlovna. Sus padres

están en Moscú. ¿Se ven ustedes? Ella es muy

agradable.





Te abrazo fuertemente, querida mía, y te deseo salud.





Tuyo, V. U.





Todos los nuestros te mandan muchos saludos.





* * *




[1] El juego de ajedrez a que se refiere Lenin en su carta había

sido torneado por su padre, I. N. Uliánov. Por tratarse de un recuerdo

muy preciado, su madre se lo envió. Cuando Lenin se trasladó de

Galitzia a Suiza, a comienzos de la primera guerra mundial, el juego de

ajedrez se perdió. (Ed.)