El lector recordará la breve pero instructiva historia de la «escuela del partido» en NN. He aquí esa historia. La fracción bolchevique, tras un año de lucha interna, se deslinda resueltamente de las «nuevas» corrientes: el otzovismo, el ultimatismo y la construcción de Dios. La Conferencia Bolchevique, en una resolución especial, declara que la escuela de NN es el centro de una nueva fracción de partidarios de dichas corrientes[16]. Los jefes de la nueva fracción en el extranjero, erigida sobre estas tres ballenas, se escinden organizativamente de los bolcheviques. Distinguiéndose por un valor político fuera de lo común y una fe inquebrantable en su posición, los héroes de la nueva fracción no se atreven, sin embargo, a alzar la visera en su propio órgano, etc. En lugar de ello, eligen el camino del simple engaño al partido y a la fracción: crean una escuela en el extranjero, a la que llaman «del partido» y cuya verdadera fisonomía ideológica ocultan celosamente. Tras una serie de esfuerzos, logran llevar a esta pretendida escuela del partido hasta a 13 obreros, a los que empieza a «instruir» un grupo compuesto por Maksímov, Aleksinski, Liádov y Lunacharski. Durante todo este tiempo, esta compañía no sólo conspira para ocultar el hecho de que la «escuela» es el centro de una nueva fracción, sino que subraya con todas sus fuerzas que la «escuela» no está vinculada a fracción alguna, sino que es una empresa de todo el partido. ¡Maksímov, Aleksinski, Liádov y Cía. en el papel de camaradas «sin fracción»!…[17]

Y ahora, por fin, la última etapa. De los obreros llegados a la pretendida escuela del partido, cerca de la mitad se sublevan contra los «malos pastores». Más abajo publicamos dos cartas de alumnos de la susodicha «escuela» y varias comunicaciones de Moscú que desenmascaran definitivamente la aventura de Maksímov, Aleksinski, Liádov y Cía. Todo lo descrito en ellas habla por sí solo. Aquí todo es de perlas: la «batalla campal», la «polémica más encarnizada todos los días», y el hecho de que el profesor Aleksinski les sacara la lengua a los obreros oyentes, etc. En los ampulosos informes de la escuela, todo esto se convertirá, probablemente, en «ejercicios prácticos» sobre cuestiones de agitación y propaganda, en un curso «sobre las concepciones sociales del mundo», etc. Pero, ¡ay!, ¡ya nadie creerá esta lamentable y vergonzosa comedia!

Durante dos meses, los jefes de la nueva fracción susurraron al oído de los obreros las ventajas del otzovismo y la construcción de Dios frente al marxismo revolucionario. Y luego no se contuvieron y empezaron a acosarlos abiertamente con la «plataforma» otzovista-ultimatista. Y los obreros más avanzados e independientes, naturalmente, protestaron. No queremos ser una pantalla para el nuevo centro ideológico de los otzovistas y constructores de Dios; la escuela no está controlada ni «desde abajo» ni «desde arriba», dicen los camaradas obreros en sus cartas. Y ésta es la mejor garantía de que, entre los obreros del partido, la política del escondite y del «democratismo» demagógico quebrará indefectiblemente. Las organizaciones locales dirigirán por sí mismas la escuela en NN, decían a los obreros Maksímov y Cía. Ahora este juego ha sido desenmascarado por los obreros que antes creyeron a esta compañía.

Para terminar, un ruego, señores divinos otzovistas. Cuando en vuestro Tsariovokokshaisk, salvaguardado por Dios, terminéis –confiemos en que terminéis– la elaboración de vuestra plataforma, no nos la ocultéis, siguiendo el ejemplo de vuestro anterior modo de actuar. Con mayor o menor retraso, de todos modos la conseguiremos y publicaremos en la prensa del partido. Así que mejor será no hacer el ridículo una vez más.

*Separata del n.º 50 del periódico «Proletari», 28 de noviembre (11 de diciembre) de 1909.*

*Se publica según el texto de la separata.*