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He oído de boca del redactor de *Prosveschenie*, que ha visto a Ladyzhnikov *), que usted está descontento con *Pravda* por su sequedad. Es cierto. Pero este defecto no es fácil de corregir de inmediato. No hay gente. Con enorme dificultad, un año después de empezar, hemos logrado apenas una redacción pasable en Petersburgo.

(Su carta para *Prosveschenie* la he remitido.)

Escriba qué planes tiene y cómo está de salud. Le ruego encarecidamente que tome en serio el tratamiento: de verdad, es muy posible curarse, pero descuidarlo es sencillamente impío y criminal.

Suyo, Lenin.

P. D. En parte ha estado entre nosotros, en parte estará, un buen público.

¿Ha visto *Nash Put*? ¡Menudo éxito! Ya es un segundo periódico. Montaremos un tercero en el sur.

Dirección: Ulianow. Poronin (Galitzia), Austria. (En invierno estaré en Cracovia: Lubomirskiego 51.)

\* El redactor de *Prosveschenie* es, probablemente, M. A. Saveliev. I. P. Ladyzhnikov era el editor que organizó en Berlín la publicación de libros rusos y mantenía estrechas relaciones con A. M. Gorki.

*Nash Put* era un periódico moscovita de los bolcheviques, que salió desde el 25 de agosto (7 de septiembre) hasta el 12/25 de septiembre de 1913. En total aparecieron 13 números.

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Carta 31  
[Principios de noviembre de 1913]

¡Querido Alexéi Maxímovich!

Hoy le envío en una faja certificada el comienzo de la novela que aparecerá en *Prosveschenie*. Creemos que usted no se opone. Pero si, por casualidad, estuviera en contra, telegrafíe a *Prosveschenie*: «pospongan lo de Voitinski» o «no publiquen la novela de Voitinski».

La noticia de que le está tratando con un nuevo método un «bolchevique», aunque sea ex, me ha preocupado, de verdad. ¡Líbreme Dios de los médicos-camaradas en general, y de los médicos-bolcheviques en particular! De verdad, en 99 casos de cada 100 los médicos-camaradas son unos «burros», como me dijo en una ocasión un buen médico. Le aseguro que, salvo casos menores, hay que tratarse SOLO con celebridades de primer orden. ¡Experimentar en uno mismo los inventos de un bolchevique es terrible!

A menos que sea bajo control de profesores napolitanos… si esos profesores son realmente entendidos… Mire, si va en invierno, pase en todo caso por médicos de primer orden en Suiza y en Viena; sería imperdonable que no lo hiciera.

¿Cómo está de salud ahora?

Suyo, N. Lenin.

P. D. Nuestras cosas no van mal. En Petersburgo los obreros se cohesionan como partido en todas las sociedades legales, incluidas las de seguros. Han estado aquí también muchachos interesantes y eficientes.

Dirección: Wl. Ulianow  
51 Ulica Lubomirskiego  
Cracovia (Galitzia).

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Carta 32  
[14 de noviembre de 1913]

¡Querido A. M.!

¡Pero qué es lo que está haciendo usted? ¡Es sencillamente terrible, de verdad! Ayer leí en *Riech* su respuesta al «aullido» sobre Dostoievski y ya estaba dispuesto a alegrarme, pero hoy llega el periódico liquidacionista y allí aparece impreso un párrafo de su artículo que no estaba en *Riech*.

Ese párrafo dice así: «Y la “búsqueda de Dios” hay que posponerla por un tiempo» (¿solo por un tiempo?) «es una ocupación inútil: no hay nada que buscar donde no ha sido puesto. Quien no siembra, no cosecha. A Dios no lo tienen ustedes, todavía» (¡todavía!) «no lo han creado. A los dioses no se les busca, se les crea; la vida no se inventa, se hace».

¡Resulta que usted está en contra de la «búsqueda de Dios» solo «por un tiempo»!! ¡Resulta que usted está en contra de la búsqueda de Dios SOLO para sustituirla por la construcción de Dios! ¿Acaso no es terrible que le salga a usted semejante cosa?

La búsqueda de Dios no se diferencia de la construcción de Dios, o de la edificación de Dios, o del dios-creacionismo, etc., ni un ápice más de lo que el diablo amarillo se diferencia del diablo azul. Hablar de la búsqueda de Dios no para pronunciarse contra TODOS los diablos y dioses, contra todo tipo de necrofilia ideológica (cualquier diosito es necrofilia, aunque sea el diosito más pulcro, ideal, no buscado sino construido, da igual), sino para preferir el diablo azul al amarillo, es cien veces peor que no hablar en absoluto.

En los países más libres, en aquellos países donde es completamente inoportuno el llamamiento «a la democracia, al pueblo, a la sociabilidad y a la ciencia», en esos países (Estados Unidos, Suiza, etc.) se embrutece al pueblo y a los obreros con particular celo precisamente mediante la idea de un diosito pulcro, espiritual, construido. Precisamente porque toda idea religiosa, toda idea sobre cualquier diosito, todo coqueteo incluso con un diosito es la abominación más inexpresable, particularmente tolerada (y a menudo incluso acogida con beneplácito) por la burguesía democrática, precisamente por eso esto