¡Querido A. M.! He leído hoy el «manifiesto» de los 195...

La amnistía para los literatos, según parece, es completa. Debe usted intentar regresar, enterándose antes, naturalmente, de si no le jugarán una mala pasada por la «escuela»* y demás.

Probablemente, no podrán procesarle por ello.

Espero que no considere usted que no es posible «aceptar» la amnistía. Sería un punto de vista erróneo: un revolucionario, en los tiempos actuales, puede hacer más desde dentro de Rusia, y nuestros diputados firman incluso la «promesa solemne».

En su caso no se trata de una suscripción, sino de aprovechar la amnistía. Escríbame su opinión y sus perspectivas. ¡Supongo que, si se pone en camino, pasará por aquí, ya que está de paso!

Y para un escritor revolucionario, la posibilidad de vagar por Rusia (por la nueva Rusia) significa la posibilidad de golpear después a los Románov y Cía. cien veces más fuerte...

* Se refiere a la escuela de Capri (1909). — Nota de la redacción.