No voy a responder a Máximov; todos llegan a la conclusión de que ésta es nuestra última reunión conjunta con él. Sólo cabe abstenerse, por última vez, de intercambiar insultos. Es indigno. Marat dice que le proponen expulsarse a sí mismo. Cuando Marat declaró que prefería trabajar con los antirevocacionistas antes que con los revocacionistas, esa declaración suya fue acogida con la exclamación: ¡bravo! De organizar el centro escisionista en Capri nadie le acusó; sobre la construcción de Dios se expresó con toda claridad. Él está formalmente equivocado. Nosotros, por nuestra parte, no llevamos la división más allá del punto en que ya se habían formado centros separados de correligionarios.

Publicado según el texto del libro, cotejado con el acta de la sesión