Quiero detenerme en la «idea del centro». Respecto a la Conferencia de Kotka{5}, Maksímov se ha hecho un lío; las cosas ocurrieron así: en caso de que los polacos estuvieran a favor del boicot y mi voto fuera decisivo, declaré que prefería votar entonces con los bolcheviques. Esa fue mi condición, planteada a los polacos. Entonces todo el Centro Bolchevique estaba en contra del boicot. La fracción, en cambio, era partidaria del boicot, pero no hubo escisión, pues no existía un grupo que la quisiera. Un año después, la fracción se puso de nuestro lado. Hay «bolcheviques» que temen golpear a los otzovistas y estar junto con los mencheviques. En la conferencia intervine con los «mencheviques» contra los otzovistas. Esto es lo que piensan ustedes del centro.

La historia de la escisión relatada por Maksímov es curiosa. En los papelitos de Maksímov nada se dice del centro, pero la carta de Mija está ahora probada. En esa carta se decía que Lenin sigue una línea derechista bundista. Eso figura en los documentos. Mija escribía lo que ahora dice Maksímov. He ahí la idea del centro. Y esa carta nos la enviaron nuestros amigos del Cáucaso, que entregaron el mandato al Ilich derechista. Esta política la mantenía Mija en julio de 1908 con la participación del grupo. Maksímov dice que nos sentaremos a trabajar con Plejánov. Por supuesto que lo haremos, igual que con Dan, con Mártov en el Órgano Central{6}. La lealtad de los otzovistas en la conferencia{7} se logró mediante una furiosa lucha. Les planteábamos ultimátums. Cuando Axelrod leyó el punto sobre las tareas militares y de combate, dijo: «con semejantes ‘bolcheviques’ no es difícil trabajar». No permitiremos que los otzovistas entren en las comisiones de la Duma, donde estuvimos con Dan. ¡Sí! Nos sentaremos con Plejánov, igual que con Dan y Mártov. Díganlo en la prensa.

Yo trabajo en el CC con Marat. Usted, Marat, es miembro de la fracción de los otzovistas divinos. No hablo de buenas intenciones, sino de línea política. Les ruego, camaradas, que reflexionen sobre lo que se dice acerca de Plejánov. Cuando Plejánov habla de su error con respecto a los sindicatos, se nos reprocha que no lo apartamos de nosotros. Cuando él está dispuesto a sacrificar su error, la cuestión es si nosotros lo atraemos con un artículo contra Lunacharski, o si ustedes apartan a la minoría de los militantes «mek» y a los marxistas ortodoxos «mek» en aras de la propaganda antimarxista de Bogdánov y Lunacharski. No hemos pactado con Plejánov contra Lunacharski, pero diremos quién coquetea con quién. Cuando Plejánov echa a Potrésov, estoy dispuesto a tenderle la mano. No se trata aquí de un nuevo centro, sino de un nuevo bolchevismo caricaturesco. Nos repiten la vieja historia con Rosa Luxemburg{8}. Pero aquí se trata de una repetición caricaturesca, de la que hay que salvar al «bolchevismo».

El «bolchevismo» debe convertirse ahora en rigurosamente marxista.

Publicado según el texto del libro, confrontado con la versión taquigráfica.