En la época de triunfo decisivo de la contrarrevolución, que siguió a la disolución de la II Duma, toda la actividad del partido se vio forzada por la fuerza de las cosas a asumir la tarea de, a contrapelo de los esfuerzos de la reacción y en medio de una profunda decadencia de la lucha de clases proletaria, conservar la organización del partido creada en los años de mayor auge de la lucha proletaria, es decir, una organización que se sitúa conscientemente sobre el terreno del marxismo ortodoxo y que une a todas las organizaciones socialdemócratas «nacionales» con el fin de aplicar una táctica socialdemócrata revolucionaria única.

En el curso de estos dos años de lucha por el partido y el partidismo, se definieron con toda claridad, por un lado, el deslinde del partido respecto de los elementos introducidos en él por las condiciones especiales de la revolución democrático-burguesa, y por otro lado, la ulterior cohesión de los socialdemócratas revolucionarios. Por un lado, se definieron plenamente aquellos antiguos compañeros de viaje de la socialdemocracia que, al apartarse del partido, trasladaron su actividad por completo a diversas organizaciones legales (cooperativas, sindicatos, sociedades de instrucción, comisiones de la fracción de la Duma) y allí no sólo no aplicaron la política del partido, sino que, por el contrario, lucharon contra el partido, esforzándose por desprender de él y oponerle esas organizaciones. Elevando la legalidad a fetiche y las formas estrechas de actividad impuestas por la postración y la fragmentación temporales del movimiento obrero a principio, estos elementos —liquidadores declarados del partido— se situaron, con plena evidencia para todos, en el terreno del revisionismo teórico y táctico. La estrechísima conexión entre el liquidacionismo organizativo —la lucha contra las instituciones del partido— y la lucha de principio contra la teoría marxista y los fundamentos del programa del POSDR ha sido ahora mostrada y demostrada con plena claridad por toda la historia de la imposición de la línea oportunista a nuestra fracción de la Duma por parte de sus consejeros intelectuales, por toda la lucha entre liquidadores y partidarios dentro de las organizaciones obreras legales y en los grupos obreros de cuatro congresos: el de universidades populares{19}, el cooperativo{20}, el femenino{21}, el de médicos de fábricas y talleres{22}.

Por otro lado, el ala izquierda del partido, a la que correspondió la dirección del partido en este período de triunfo decisivo de la contrarrevolución, reconoció teóricamente y aplicó en la práctica la táctica de la combinación conveniente del trabajo ilegal y legal del partido. Comprende esto todo el trabajo del partido en relación con la fracción de la Duma y todo el trabajo del partido en las organizaciones proletarias legales y semilegales. Han sido precisamente estas formas de trabajo las que han sido puestas en primer plano por las condiciones singulares del momento histórico actual, como complemento de las formas fundamentales de trabajo del partido, como formas de influencia del partido ilegal sobre masas más o menos amplias. Precisamente en estas formas de actividad el partido choca prácticamente, en la realidad, con el liquidacionismo y le asesta golpes sensibles. En este mismo terreno se han acercado y se acercan en la práctica los socialdemócratas partidarios de las diversas fracciones[3]. Y aquí, por último, en torno a estas mismas cuestiones de táctica y de organización del partido en las condiciones del período de la Tercera Duma, la fracción bolchevique se deslinda abiertamente de los elementos pseudorrevolucionarios, inestables y no marxistas que han salido contra las nuevas formas de actividad del partido bajo la bandera del llamado «otzovismo».

En la actualidad, al trazar las tareas fundamentales de los bolcheviques, la redacción ampliada de «Proletari» hace constar:

1) que en la lucha ulterior por el partido y el partidismo, la tarea de la fracción bolchevique, que debe seguir siendo el combatiente de vanguardia por el partidismo y la línea socialdemócrata revolucionaria en el partido, es el apoyo activo y en todos los terrenos al Comité Central y al Órgano Central del partido. Sólo las instituciones centrales de todo el partido pueden, en el presente período de reagrupamiento de las fuerzas del partido, aparecer como el representante autorizado y fuerte de la línea del partido, en torno al cual se cohesionen todos los elementos verdaderamente partidarios y verdaderamente socialdemócratas;

2) que en el campo menchevique del partido, estando el órgano oficial de la fracción, «Golos Sotsial-Demokrata», completamente en manos de los mencheviques liquidadores, la minoría de la fracción, después de haber experimentado hasta el final el camino del liquidacionismo, levanta ya su voz de protesta contra este camino y busca de nuevo el terreno del partido para su actividad (carta de los mencheviques de Vyborg en San Petersburgo, escisión de los mencheviques en Moscú, escisión en la redacción de «Golos Sotsial-Demokrata», división correspondiente en el Bund, etc.);

3) que en tales circunstancias, la tarea de los bolcheviques, que seguirán siendo la vanguardia cohesionada del partido, no es sólo continuar la lucha contra el liquidacionismo y todas las formas de revisionismo, sino también el acercamiento a los elementos marxistas y partidarios de otras fracciones, tal como lo dicta la comunidad de objetivos en la lucha por la preservación y el fortalecimiento del Partido POSDR.