Es, por supuesto, imposible destruir El Proletario. Se necesita un órgano popular, pero esta cuestión depende de otras combinaciones diversas, por ejemplo, de las finanzas. No se puede prohibir de manera tan tajante, como lo hace Vlásov, el ayudar a la prensa legal. Pienso que sería útil editar una pequeña revista, de un tamaño al menos semejante a la que publican los mencheviques liquidacionistas: "Dal".