hacer, estamos obligados a trabajar larga y tenazmente para que esa solución no sea «podrida», no alemana, sino francesa, es decir, del tipo 30-48-71, y no del tipo 63-65 (solo una crisis «constitucional»). No podemos garantizar si nuestro 63-65 resultará «podrido» o exitoso, pero nuestra tarea, la tarea del partido obrero, es hacer todo para que de lo «podrido» se desarrolle lo exitoso, del Verfassungsstreit alemán, un buen torbellino francés. Y no hay leyes de la historia que impidan que una crisis podrida se convierta en un buen torbellino. No existen tales leyes. Todo depende de las circunstancias, de la masa campesina empobrecida (a la que Stolypin aplastó, pero no satisfizo), de la fuerza del partido obrero, de las condiciones, fricciones y conflictos entre Guchkov y las «esferas», etc., etc. Debemos preocuparnos de ser más fuertes (y para nuestro 63-65 seremos más fuertes que los alemanes en su momento), de que los campesinos nos escuchen entonces a nosotros, y no a los liberales. Solo la lucha decidirá hasta qué punto lo lograremos. Exijamos todo en el sentido de la «ofensiva democrática general»: si triunfamos, lo obtendremos todo; si fracasamos, una parte; pero, al ir al combate, no podemos limitarnos a exigir solo una parte. Construirse de manera nueva, organizarse de manera nueva, marchar de manera nueva hacia la crisis: tal es la esencia del momento, pero sostener y desarrollar, fortalecer todas las viejas consignas, la exigencia de «todo». Le estrecho fuerte, fuerte la mano y le deseo salud y ánimo.

Suyo, El Viejo

en la revista

copias (censura postal)

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Escrita el 2 de diciembre de 1909.

Enviada de París a Petersburgo.

Publicada por primera vez en 1922
en «Proletárskaia Revoliútsia» nº 5.

Se imprime según el texto mecanografiado.