El camarada Cherevanin es el tipo y modelo de liquidador ideológico entre los mencheviques. Lo expresó plenamente en su conocido libro: *El proletariado, etc.*. El liquidacionismo es en él tan fuerte que la conocida escritora holandesa, la marxista Roland-Holst, autora del prefacio a la traducción alemana, no pudo contenerse y expresó su protesta contra la tergiversación del marxismo y su sustitución por el revisionismo. Entonces la redacción de *Golos Sotsial-Demokrata* publicó en el *Vorwärts* una renuncia a Cherevanin, declarando que los mencheviques más destacados no estaban de acuerdo con él. *Proletari* señaló el jesuitismo de semejante renuncia, que no fue reproducida en *Golos* ni acompañada de una aclaración sistemática en la prensa rusa sobre los «errores» de Cherevanin[20]. ¿Acaso no proceden exactamente así los ministros burgueses, desde Stolypin hasta Briand: una salvedad, una enmienda, una renuncia al correligionario que se ha desmandado, al partidario demasiado celoso, y, al amparo de ello, la continuación de la vieja línea?

En el número 16-17, *Golos* publica una carta a la redacción de Cherevanin y su apostilla. Se acusa a *Proletari* de «calumnia», porque supuestamente «hemos ocultado» al público que el propio Cherevanin «corrigió el error» en su libro: *La situación actual y el futuro posible* (Moscú, 1908).

Pues bien, mostremos a los lectores una y otra vez cuáles son los procedimientos de los golosistas y qué significa que acusen a *Proletari* de «calumnias» sobre su liquidacionismo.

Nos limitaremos a unas pocas citas del mencionado nuevo libro de Cherevanin. Pág. 173: «En general, no renuncio en absoluto al análisis que di en mi libro: *El proletariado en la revolución*. El proletariado y la socialdemocracia cometieron, sin duda, una serie de errores que no podían por menos que dificultar la victoria de la revolución, incluso si esa victoria *hubiera sido posible* (subrayado de Cherevanin). Pero ahora es necesario plantear la cuestión de si realmente esa victoria era posible y si sólo los errores del proletariado y de la socialdemocracia fueron las causas de la derrota de la revolución. El mero planteamiento de esta cuestión ya sugiere involuntariamente la respuesta. La derrota de la revolución es tan profunda y la situación de la reacción imperante, al menos para el próximo número de años, tan sólida, que reducir las causas de ello a unos u otros errores del proletariado sería completamente imposible. Aquí, evidentemente, la cuestión no está en los errores, sino en algunas causas más profundas».

¡Ahí tenéis la «corrección del error» de Cherevanin, según la declaración de *Golos*! Cherevanin no renuncia a su «análisis», sino que lo agrava, llegando a toda una serie de nuevas perlas (como la definición estadística de las «fuerzas de la revolución» en una cuarta parte de toda la población, del 21,5 % al 28 %; ¡de esta perla hablaremos en otra ocasión!). Cherevanin añade a la tesis —el proletariado revolucionario se equivocaba— lo siguiente: la revolución no contaba con una fuerza «posible» (pág. 197, subrayado de Cherevanin) superior a una cuarta parte de la población, y los golosistas llaman a esto «corrección» y gritan sobre la calumnia de *Proletari*.

Pág. 176: «Imaginemos que los mencheviques mantuvieron consecuentemente y en todo momento las posiciones mencheviques, y no se volvieron bolcheviques bajo la influencia del arrebato revolucionario, participando en la huelga de noviembre de Petersburgo, en la introducción de la jornada de 8 horas por vía de ocupación, en el boicot a la primera Duma». (Conclusión: la táctica del proletariado habría mejorado, pero la derrota se habría producido de todos modos.)

Pág. 138: «Tal vez, en sus perspectivas sobre la ruptura radical de las relaciones agrarias y políticas, los partidos revolucionarios y de oposición (¡atención!) fueron demasiado lejos en el turbulento año 1905».

Parece suficiente, ¿no? El liquidacionismo y el renegadismo repetidos y agravados son calificados por *Golos Sotsial-Demokrata* de corrección. Mañana aparecerá la traducción alemana de *La situación actual*; los golosistas publicarán para los alemanes una nueva renuncia; Cherevanin publicará una nueva «salvedad»; la prédica liquidacionista se intensificará; *Golos* se indignará noblemente por las acusaciones calumniosas de liquidacionismo. Vieja, pero eternamente nueva historia.

Máslov, Mártov y Potrésov no pueden comprender, de ninguna manera pueden comprender, qué «espíritu» de los escritos de Potrésov hizo estallar —¡por fin!— incluso a Plejánov, un marxista que había llegado muy lejos en sus maniobras en torno a los kadetes. ¿De verdad que no lo comprenden, estimados golosistas? ¿Y después de las citas del libro «corregido» de Cherevanin aún no lo comprenden? ¡Qué cómoda resulta a veces la incomprensión!

*Proletari*, núm. 50, 28 de noviembre (11 de diciembre) de 1909.

Se imprime según el texto del periódico *Proletari*.