La cuestión sobre los candidatos partidistas y no partidistas, necesarios e «innecesarios», es, sin lugar a dudas, una de las más importantes –si no la más importante– en las actuales elecciones a la actual Duma. Ante todo y sobre todo, los electores y la amplia masa que sigue las elecciones deben darse cuenta de por qué son necesarias las elecciones, qué tarea se plantea ante el diputado de la Duma y cuál debe ser la táctica del diputado de Petersburgo en la III Duma. Y darse cuenta verdaderamente plena y precisa de todo esto solo es posible a condición del carácter partidista de toda la campaña electoral.

Para quienes quieren defender en las elecciones los intereses de las masas realmente amplias y de las más amplias masas de la población, pasa a primer plano la tarea de desarrollar la conciencia política de las masas. En indisoluble nexo con el desarrollo de esta conciencia se determina con mayor claridad la agrupación de las masas, correspondiente a los intereses reales de unas u otras clases de la población. Toda ausencia de partidismo siempre significa, incluso en casos excepcionalmente afortunados, falta de claridad y falta de desarrollo de la conciencia política tanto del candidato como del grupo que lo apoya o de los partidos que lo apoyan, y de la masa que participa en sus elecciones.

Para todos los partidos carentes de orden, que persiguen en las elecciones el objetivo de satisfacer los intereses de unos u otros pequeños grupos de la población poseedora, el desarrollo de la conciencia de las masas siempre pasa a un segundo plano, y la claridad de la agrupación clasista de las masas casi siempre se presenta como indeseable y peligrosa. Para quienes no quieren ponerse a defender a los partidos burgueses, la claridad de la conciencia política y la claridad de la agrupación clasista están por encima de todo. Esto no excluye, por supuesto, en ciertas condiciones de un carácter particular, acciones conjuntas temporales de partidos de diverso tipo, pero excluye incondicionalmente toda ausencia de partidismo y todo debilitamiento o disimulo del carácter partidista.

Pero precisamente porque defendemos el carácter partidista por principio, en interés de las amplias masas, en interés de su liberación de toda clase de influencias burguesas, en interés de la plena y completísima claridad de las agrupaciones clasistas, precisamente por eso debemos conseguir con todas nuestras fuerzas y vigilar del modo más riguroso que el carácter partidista no sea solo de palabra, sino de hecho.

El candidato no partidista Kuzmín-Karaváev, que ya ha recibido el apelativo de candidato «innecesario», expone que en las elecciones de Petersburgo no hay candidatos partidistas en el sentido estricto. Esta opinión es a tal punto errónea que ni siquiera vale la pena detenerse a refutarla. Es imposible dudar del carácter partidista de las candidaturas de Kutler y N. D. Sokolov. A Kuzmín-Karaváev lo ha desconcertado en parte la circunstancia de que no hay una vida partidista plenamente abierta en los dos partidos que han presentado una y otra candidatura. Pero esta circunstancia dificulta la conducción partidista de las elecciones, mas no elimina la necesidad de ella. Ceder a tales dificultades, amilanarse ante ellas, es absolutamente lo mismo que ceder al deseo del señor Stolypin de escuchar de labios de la «oposición» (oposición entre comillas) la confirmación de su «constitucionalidad».

Para la masa que participa en las elecciones de Petersburgo, es especialmente importante comprobar ahora qué partidos se han amilanado ante estas dificultades y cuáles han conservado en toda su integridad tanto su programa como sus consignas; cuáles han intentado «adaptarse» al régimen reaccionario en el sentido de la reducción, del estrechamiento de su actividad en la Duma, de su prensa, de su organización hasta los marcos de ese régimen, y cuáles se han adaptado en el sentido de modificar algunas formas de actividad, pero de ningún modo en el sentido de cercenar sus consignas en la Duma, de ningún modo en el sentido de estrechar su prensa, su organización, etc., hasta los marcos de ese régimen. Tal comprobación, multilateral, fundada en la historia de los partidos, fundada en los hechos de su actividad en la Duma y fuera de ella, constituye el contenido principal de la campaña electoral. Las masas deben familiarizarse una vez más, en una situación nueva, más difícil para la democracia, con los partidos que pretenden ser llamados democráticos. Las masas deben familiarizarse una y otra vez con las diferencias entre la democracia burguesa y aquella que ha presentado esta vez a N. D. Sokolov, con las diferencias de su concepción del mundo, de su objetivo final, de su actitud hacia la tarea del gran movimiento internacional de liberación, de su capacidad para defender los ideales y los caminos del movimiento de liberación en Rusia. Las masas deben salir de esta campaña electoral más partidistas, con una conciencia más precisa de los intereses, tareas, consignas, puntos de vista y métodos de acción de las distintas clases: he ahí el resultado indestructible que la corriente política representada por N. D. Sokolov valora por encima de todo y que sabrá conseguir mediante el trabajo más tenaz, firme, constante y multilateral.

«Novy Den» n.º 9, 14 (27) de septiembre de 1909. Firma: Vl. Iliín

Se imprime según el texto del periódico «Novy Den»