«El Anuncio» y las resoluciones se publicaron el 3 (16) de julio de 1909 en el Suplemento al n.º 46 del periódico *Proletari*; los discursos, intervenciones, proyectos de resoluciones, adiciones y propuestas se publicaron por primera vez en 1934 en el libro «Protocolos de la reunión de la redacción ampliada de *Proletari*».

Se imprime según el texto del Suplemento; una parte de los documentos, según el texto del libro, cotejado con el acta de las sesiones, y según los manuscritos.

## 1. Anuncio de la reunión de la redacción ampliada de *Proletari*

Más abajo los lectores encontrarán el texto de las resoluciones aprobadas en la última reunión de la redacción ampliada de *Proletari*. La composición de la reunión fue la siguiente: 4 miembros de la redacción de *Proletari*, 3 representantes de los bolcheviques que trabajan en las organizaciones locales –de Petersburgo y de las regionales de Moscú (Rusia central) y de los Urales– y 5 miembros del Comité Central, bolcheviques.

Los debates que se desarrollaron en la reunión tienen, sin duda, una gran importancia para todo el partido. Han dado una mayor precisión y, hasta cierto punto, un carácter acabado a la línea política que el órgano dirigente de la fracción bolchevique viene aplicando sistemáticamente en el último período y que en los últimos tiempos provoca no pocos ataques entre cierta parte de los camaradas que se consideran bolcheviques. Tuvo lugar una necesaria explicación en la reunión, en la que la oposición estuvo representada por dos camaradas.

En vista de todo esto, la redacción de *Proletari* hará todos los esfuerzos para preparar y publicar las actas más completas posibles de la reunión. En el presente anuncio, queremos tocar solo aquellos puntos que, con una interpretación determinada, pueden provocar –y ya provocan entre los camaradas del extranjero– malentendidos. Las extensas y suficientemente precisas resoluciones de la reunión hablan, en esencia, por sí mismas; las actas de la reunión darán material suficiente para una comprensión exhaustiva de las resoluciones en su conjunto. La tarea del presente anuncio es dar indicaciones referentes principalmente al significado intrafraccional de las disposiciones y resoluciones aprobadas.

Comencemos con la resolución «Sobre el otzovismo y el ultimatismo».

En lo que se refiere a la parte de la resolución dirigida directamente contra el otzovismo, no encontró, en esencia, objeciones importantes por parte de los representantes de la oposición en la reunión. Ambos representantes de esta reconocían que el otzovismo, en la medida en que se constituye en una corriente definida, se aleja cada vez más de la socialdemocracia, que algunos representantes del otzovismo, en particular su reconocido líder, el camarada St., han llegado a adquirir incluso «un cierto tinte de anarquismo». La lucha enconada y sistemática contra el otzovismo como corriente fue unánimemente reconocida como necesaria en la reunión. Otra cosa es el ultimatismo.

Ambos representantes de la oposición en la reunión se llamaban a sí mismos ultimatistas. Y ambos, en una declaración escrita presentada durante la votación de la resolución, declaraban que ellos eran ultimatistas, que la resolución proponía deslindarse del ultimatismo, que para ellos esto significaría deslindarse de sí mismos, bajo lo cual no podían firmar. Posteriormente, cuando se aprobaron algunas resoluciones más contra los votos de la oposición, dos representantes de esta declararon por escrito que consideraban ilegales las resoluciones de la reunión, que al aprobarlas, la reunión proclamaba la escisión de la fracción, que ellos no se someterían a ellas ni las aplicarían en la práctica. Sobre este incidente nos detendremos más detalladamente en la exposición ulterior, porque con él se concluyó formalmente la escisión de uno de los representantes de la oposición, el c. Maksímov, de la redacción ampliada de *Proletari*. Aquí queremos abordarlo desde otro lado.

Al valorar el ultimatismo, como, por lo demás, al valorar ese ultimatismo consecuente cuyo nombre es otzovismo, hay que vérselas, por desgracia, no tanto con lo escrito como con la tradición oral. Ni el ultimatismo ni el otzovismo han recibido hasta ahora su expresión en una «plataforma» medianamente integral. Y hay que tomar el ultimatismo en su única expresión concreta: en la exigencia de plantear a la fracción socialdemócrata de la Duma un ultimátum de ser estrictamente partidista y de subordinarse a todas las directivas de los centros del partido, o de renunciar a los poderes de diputado. Pero afirmar que tal caracterización del ultimatismo es completamente cierta y exacta, como resulta, no se puede. Y he aquí por qué. El c. Marat, uno de los dos ultimatistas que participaron en la reunión, declaró que esta caracterización no se ajustaba a él. Él, el c. Marat, reconoce que la actividad de la fracción socialdemócrata de la Duma ha mejorado considerablemente en el último tiempo y que él ni piensa en plantearle un ultimátum ahora mismo, de inmediato. Él solo considera que el partido debe presionar a la fracción de la Duma por todos los medios, hasta plantearle el ultimátum arriba expuesto.

Con tales ultimatistas, la convivencia dentro de una misma fracción es, por supuesto, posible. Tal ultimatista debe reducir su ultimatismo a la nada a medida que la actividad de la fracción de la Duma mejore. Tal ultimatismo no excluye, sino que, por el contrario, presupone un trabajo prolongado del partido con la fracción de la Duma y sobre la fracción, un trabajo prolongado y tenaz del partido en el sentido de la hábil utilización de la actividad de la Duma para las necesidades de la agitación y la organización. Puesto que en la actividad de la fracción se ha manifestado claramente una tendencia a mejorar, hay que, por consiguiente, seguir trabajando tenaz y persistentemente en la misma dirección. El ultimatismo perderá así gradualmente su sentido objetivo. Con respecto a tales ultimatistas-bolcheviques no puede hablarse de escisión. Con respecto a ellos, difícilmente sea pertinente incluso el deslinde del que se habla en la resolución «Sobre el otzovismo y el ultimatismo» y en la resolución «Las tareas de los bolcheviques en el partido». Tal ultimatismo es, simplemente, un matiz en el planteamiento y la solución de un determinado problema práctico; no hay aquí ninguna divergencia de principio medianamente notable.

El ultimatismo del cual la resolución considera necesario deslindar al bolchevismo, como corriente ideológica en el partido, es un fenómeno de otro género. Este ultimatismo –y existe indudablemente– excluye el trabajo prolongado del partido y de sus centros sobre la fracción de la Duma, excluye el trabajo prolongado y paciente del partido entre los obreros en el sentido de la hábil utilización del rico material de agitación que brinda la III Duma. Este ultimatismo excluye el trabajo positivo y creador del partido sobre la fracción de la Duma. La única arma de tal ultimatismo es su ultimátum, que el partido debe colgar sobre la cabeza de su fracción de la Duma como una espada de Damocles, y que debe sustituir para el POSDR toda la experiencia de utilización verdaderamente revolucionaria del parlamentarismo que la socialdemocracia de Europa occidental ha acumulado a costa de un aprendizaje tenaz y prolongado. Es imposible deslindar tal ultimatismo del otzovismo. Están unidos inseparablemente por el espíritu común de aventurerismo. Y del uno como del otro debe deslindarse por igual el bolchevismo, como corriente revolucionaria en la socialdemocracia rusa.

Pero ¿qué entendemos nosotros, qué entendió la reunión por este «deslinde»? ¿Existen acaso algunos datos para afirmar que la reunión proclamó la escisión de la fracción bolchevique, como quieren asegurarnos algunos representantes de la oposición? No existen tales datos. La reunión declaró con sus resoluciones: en la fracción bolchevique se perfilan corrientes que contradicen al bolchevismo con su fisonomía táctica definida. El bolchevismo está representado entre nosotros por la fracción bolchevique del partido. Pero la fracción no es el partido. El partido puede contener toda una gama de matices, de los cuales los extremos pueden incluso contradecirse tajantemente. En el partido alemán, junto al ala nítidamente revolucionaria de Kautsky, vemos el ala archirrevisionista de Bernstein. No ocurre lo mismo con la fracción. En el partido, la fracción es un grupo de correligionarios constituido con el fin de influir, ante todo, sobre el partido en una dirección determinada, con el fin de aplicar en el partido, de la forma más pura posible, sus principios. Para ello es necesaria una efectiva comunidad de ideas. Esta diferencia de exigencias que planteamos a la unidad del partido y a la unidad de la fracción, debe comprenderla todo el que quiera aclararse la verdadera situación de la cuestión de las fricciones internas en la fracción bolchevique. La reunión no proclamó la escisión de la fracción. Caerían en un profundo error aquellos militantes locales que entendieran las resoluciones de la reunión como un llamamiento a expulsar de las organizaciones a los obreros de talante otzovista o, más aún, a escindir inmediatamente las organizaciones allí donde haya elementos otzovistas. De la manera más categórica prevenimos a los militantes locales contra semejantes pasos. El otzovismo, como corriente formada e independiente, no existe entre la masa obrera. Las tentativas de los otzovistas de autodefinirse, de decir todo hasta el final, conducen fatalmente al sindicalismo, al anarquismo. Los partidarios consecuentes de estas últimas corrientes se excluyen a sí mismos tanto de la fracción como del partido. Sería un absurdo incluir aquí a aquellos grupos de obreros, tal vez extensos, que tienen un estado de ánimo otzovista. El otzovismo de este género es, principalmente, producto del desconocimiento de la actividad de la fracción de la Duma. El arma más adecuada para luchar contra tal otzovismo es la amplia y completa información de los obreros sobre la actividad de la fracción, por un lado, y el dar a los obreros los medios de comunicarse con la fracción e influir sobre ella, por el otro. Para socavar en medida considerable el estado de ánimo otzovista en Petersburgo, fue suficiente, por ejemplo, una serie de conversaciones de los camaradas diputados de la Duma con los obreros petersburgueses. Todos los esfuerzos, por lo tanto, deben dirigirse a evitar la escisión orgánica con los otzovistas. Una lucha ideológica medianamente tenaz y consecuente contra el otzovismo y el sindicalismo afín a él hará pronto completamente ociosas todas las conversaciones sobre la escisión orgánica, y en el peor de los casos, conducirá a escisiones individuales y de grupo de los otzovistas de la fracción bolchevique y del partido.

Exactamente así se plantearon las cosas, en particular, también en la reunión de la redacción ampliada de *Proletari*. El ultimatismo del c. Maksímov resultó completamente inconciliable con la posición del bolchevismo, una vez más formulada por la reunión. Después de que se aprobaron las resoluciones de principio fundamentales, él declaró que las consideraba ilegales, a pesar de que fueron aprobadas por diez votos contra dos, y algunas, contra uno (Maksímov) con una abstención (por ejemplo, la resolución «Sobre el otzovismo y el ultimatismo» en su conjunto). Entonces la reunión adoptó una resolución en la que declinaba toda responsabilidad por todos los pasos políticos del c. Maksímov. La cosa está clara: puesto que el c. Maksímov rechaza resueltamente todas las resoluciones de principio aprobadas por tan aplastante mayoría de la reunión, debe comprender que entre él y la reunión no existe la comunidad de ideas que es la condición elemental para la existencia de una fracción dentro del partido. Pero el c. Maksímov no se detuvo en esto: declaró categóricamente que no solo no tenía la intención de aplicar estas resoluciones en la práctica, sino que tampoco se sometería a ellas. La reunión estaba obligada a declinar toda responsabilidad por la actividad política del c. Maksímov, pero al mismo tiempo declaró (véase la declaración del delegado de Petersburgo M. T. y otros) «que no se trata aquí de una escisión de la fracción, sino de la escisión del c. Maksímov de la redacción ampliada de *Proletari*»[1].

Consideramos también necesario llamar toda la atención de los camaradas hacia las resoluciones de la reunión: «Las tareas de los bolcheviques en el partido» y «Sobre la actitud hacia la actividad de la Duma entre las demás ramas del trabajo del partido». Aquí es importante comprender correctamente el planteamiento de la cuestión sobre la «línea del partido» de los bolcheviques y sobre la actitud hacia las posibilidades legales en general, hacia la tribuna de la Duma en particular.

Nuestra tarea inmediata es la conservación y el fortalecimiento del POSDR. En la realización misma de esta gran tarea hay un momento sumamente importante: es la lucha contra el liquidacionismo de ambos matices: contra el liquidacionismo de derecha y contra el liquidacionismo de izquierda. Los liquidacionistas de derecha dicen que el POSDR ilegal no es necesario, que el centro de gravedad de la actividad socialdemócrata debe residir exclusiva o casi exclusivamente en las posibilidades legales. Los liquidacionistas de izquierda ponen la cosa patas arriba: para ellos, las posibilidades legales no existen en la actividad del partido, la ilegalidad a toda costa lo es todo para ellos. Unos y otros son liquidacionistas del POSDR, aproximadamente en igual medida, pues sin una combinación planificada y racional del trabajo legal e ilegal, en la situación actual, impuesta por la historia, es impensable ninguna «conservación y fortalecimiento del POSDR». El liquidacionismo de derecha campa, como se sabe, con especial fuerza en la fracción menchevique, y en parte en el Bund{2}. Pero en el último tiempo se observa entre los mencheviques un fenómeno significativo de retorno al partidismo, que no se puede dejar de saludar: «la minoría de la fracción» (de los mencheviques){3}, –como dice la resolución de la reunión–, «habiendo experimentado hasta el fin el camino del liquidacionismo, ya eleva su voz de protesta contra este camino y busca de nuevo una base partidista para su actividad»[2].

¿Cuáles son, pues, las tareas de los bolcheviques en relación con esta parte, pequeña por ahora, de los mencheviques que libra la lucha contra el liquidacionismo de derecha? Los bolcheviques deben, indudablemente, tender al acercamiento con esta parte de los partidistas, con la parte marxista y partidista. No se trata en modo alguno aquí de la liquidación de nuestras divergencias tácticas con los mencheviques. Contra las desviaciones mencheviques de la línea de la socialdemocracia revolucionaria, libramos y seguiremos librando en adelante la lucha más resuelta. No se trata en modo alguno, de suyo se entiende, de una disolución cualquiera de la fracción bolchevique en el partido. En el sentido de la conquista de posiciones en el partido, los bolcheviques han hecho mucho, pero aún queda mucho trabajo por delante en esta dirección. La fracción bolchevique, como corriente ideológica definida en el partido, debe existir como antes. Pero hay que recordar firmemente una cosa: la responsabilidad «por la conservación y el fortalecimiento» del POSDR, de que habla la resolución de la reunión, recae ahora principalmente, si no exclusivamente, sobre la fracción bolchevique. Todo, o casi todo, el trabajo efectivo del partido –especialmente en las localidades– es llevado a cabo ahora por los bolcheviques. Y sobre ellos, defensores firmes y consecuentes del partidismo, recae ahora una tarea de gran importancia: atraer a la obra de la construcción del partido a todos los elementos aptos para ella. Y en el actual momento difícil, sería por nuestra parte un verdadero crimen no tender la mano a los partidistas de otras fracciones que se alzan en defensa del marxismo y del partidismo, contra el liquidacionismo.

Esta posición la reconoció la enorme mayoría de la reunión, incluidos todos los representantes de los bolcheviques de las organizaciones locales. La oposición vacilaba, sin decidirse a adoptar una posición definida ni a favor ni en contra de nosotros. Pero, no obstante, precisamente por esta línea, el c. Maksímov acusaba a la reunión de «traición al bolchevismo», de paso a un punto de vista menchevique, etc. Nosotros respondíamos a esto una sola cosa: díganlo cuanto antes abiertamente en la prensa, ante todo el partido y toda la fracción bolchevique, entonces tendremos la posibilidad de desenmascarar una vez más el verdadero sentido de su «revolucionarismo», el verdadero carácter de su «defensa» del bolchevismo.

Proponemos a los camaradas que presten atención a la resolución de la reunión «Sobre la actitud hacia la actividad de la Duma, etc.». Hemos señalado más arriba el estrecho vínculo entre la cuestión de las «posibilidades legales» y el liquidacionismo de diversos matices. La lucha contra el liquidacionismo de izquierda es tan obligatoria ahora como contra el liquidacionismo de derecha. El cretinismo parlamentario, para el cual toda la organización del partido debe reducirse a agrupar a los obreros en torno a las «posibilidades legales», en particular, en torno a la actividad de la Duma, es tan profundamente contrario a la socialdemocracia revolucionaria como el otzovismo con su incomprensión de la importancia de las posibilidades legales para el partido y en interés del partido. En las resoluciones de la reunión, la utilización de las posibilidades legales para el partido se reconoce como un asunto de enorme importancia. Pero en ninguna parte de estas resoluciones se consideran las posibilidades legales y su utilización como un fin autosuficiente. En todas partes se las sitúa en estrecho vínculo con las tareas y los métodos de la actividad ilegal. Y este vínculo merece en el momento actual una atención especial. Algunas indicaciones prácticas al respecto se dan en la misma resolución. Pero son solo indicaciones. En términos generales, debe hablarse ahora no tanto de cuál es exactamente el lugar de las «posibilidades legales» entre las demás ramas del trabajo del partido, sino de cómo utilizar las «posibilidades legales» existentes con el mayor provecho para el partido. Durante largos años de trabajo clandestino se ha acumulado en el partido una enorme experiencia en lo que se refiere al trabajo ilegal. No se puede decir lo mismo de la otra esfera: de la utilización de las posibilidades legales. Aquí, el partido, y en particular los bolcheviques, ha hecho insuficientemente. Es necesario prestar más atención, iniciativa y esfuerzos a la utilización de esta esfera de lo que se ha hecho hasta ahora. Hay que aprender y aprender a utilizar las posibilidades legales tan tenazmente como aprendimos y aprendemos los métodos de la actividad ilegal. A este trabajo tenaz sobre la utilización de las posibilidades legales en provecho del partido es al que la reunión llama a todos aquellos a quienes son queridos los intereses del POSDR.

Nuestra actitud hacia el trabajo ilegal del partido sigue siendo, y debe seguir siendo, por supuesto, invariable. La conservación y el fortalecimiento del POSDR es la tarea fundamental, a la cual todo debe subordinarse. Solo logrando este fortalecimiento podremos utilizar en interés del partido también las mismas posibilidades legales. Debe prestarse la mayor atención a aquellos grupos obreros que se forman en los centros industriales y a cuyas manos debe pasar –y pasa gradualmente– la dirección general del trabajo del partido. Todos nuestros esfuerzos en todas las esferas de nuestra actividad deben dirigirse a que de estos grupos se creen cuadros realmente partidistas, socialdemócratas. Solo sobre esta base, la conservación y el fortalecimiento del POSDR se hace realmente posible.

## 2. Discursos durante la discusión de la resolución sobre la agitación en favor de un congreso bolchevique o una conferencia bolchevique separados del partido. 8 (21) de junio

Por un lado, se declara que no hay divergencias de principio, se niegan a manifestarse abiertamente, y por otro lado, se habla de divergencias de principio en la fracción bolchevique. ¿No es esto doblez? En la conferencia de todo el partido, Dan dijo: ¿quién no sabe que Lenin es acusado de menchevismo? Yo le respondí: lean *Proletari* y juzguen sobre esa base, no recojan chismes. Maksímov callaba entonces. No hay nada peor que la ausencia de lucha abierta. Yo digo: la unidad de principio está rota, ustedes dicen otra cosa, y al mismo tiempo llaman a Lenin un Mártov... ¿Por qué esta asamblea es ilegal desde el punto de vista del partido? Los miembros del Centro Bolchevique fueron elegidos en el congreso, hablan de cómo aplicar mejor los puntos de vista bolcheviques. ¿Qué hay de inadmisible en esto? Agitando por un congreso bolchevique especial, muestran que han perdido definitivamente la fe en el partidismo. Nosotros siempre, desde el II Congreso, hemos defendido el partidismo, ahora continuamos solo la misma línea, ustedes predican la escisión en las bases. Entre los mencheviques también hay una corriente de partidismo. Nosotros creemos en el partidismo y lo defendemos.

Se imprime según el texto del libro, cotejado con el acta de las sesiones.

Maksímov dice que no se ha hecho agitación por el congreso. Liádov, Stanislav, Vsévolod se han manifestado con suficiente claridad. Desde mayo de 1908, Liádov y Stanislav hicieron agitación en Rusia. Tenemos la resolución de Stanislav, en ella se dice con suficiente claridad lo que quiere{4}. Esto es una burla contra la fracción. Entre los mencheviques hay una corriente ortodoxo-marxista, plejanoviana, y entre los bolcheviques hay también una corriente ortodoxo-marxista. Entre los mencheviques y entre nosotros hay una corriente liquidacionista del tipo de Valentínov-Maksímov, etc. Con respecto a la declaración del c. Maksímov, restablezco que mis palabras fueron una respuesta a las palabras de Maksímov: «se perfila plenamente una fracción Lenin-Plejánov».

Se imprime según el manuscrito.

## 3. Discurso durante la discusión de la cuestión sobre el otzovismo y el ultimatismo. 9 (22) de junio

Quiero detenerme en la «idea del centro». Sobre la Conferencia de Kotka{5}, Maksímov hizo una confusión; las cosas fueron así: en caso de que los polacos estuvieran por el boicot y mi voto fuera decisivo, yo declaré que prefería votar entonces con los bolcheviques. Esta fue mi condición, hecha con respecto a los polacos. Entonces todo el Centro Bolchevique estaba en contra del boicot. La fracción, en cambio, estaba por el boicot, pero no hubo escisión, pues no había un grupo que la quisiera. Un año después, la fracción resultó estar de nuestro lado. Hay «bolcheviques» que temen golpear a los otzovistas y estar junto con los mencheviques. En la conferencia yo intervine con los «mencheviques» contra los otzovistas. Esto es lo que piensan ustedes sobre el centro.

La historia de la escisión, contada por Maksímov, es curiosa. En los papeluchos de Maksímov no se dice nada sobre el centro, pero la carta de Mija está ahora probada. En esa carta se decía que Lenin lleva una línea derechista-bundista. Esto está en los documentos. Mija escribió lo que dice ahora Maksímov. He ahí la idea del centro. Y esta carta nos la enviaron nuestros amigos del Cáucaso, que entregaron el mandato al Ilich derechista. Esta política la llevó Mija en julio de 1908 con la participación del grupo. Maksímov dice que nosotros nos sentaremos con Plejánov. Por supuesto, nos sentaremos, igual que con Dan, con Mártov en el Órgano Central{6}. La lealtad de los otzovistas en la conferencia{7} se logró mediante una lucha furiosa. Les planteamos ultimátums. Cuando Axelrod leyó el punto sobre las tareas combativas-militares, dijo: «con tales “bolcheviques” no es difícil trabajar». No dejaremos entrar a los otzovistas en las comisiones de la Duma, donde estuvimos con Dan. ¡Sí! Nos sentaremos con Plejánov, como con Dan y Mártov. Díganlo en la prensa.

Yo formo parte del CC junto con Marat. Usted, Marat, es miembro de la fracción de los divinos otzovistas. No hablo de buenas intenciones, sino de la línea política. Ruego, camaradas, que piensen en lo que se dice sobre Plejánov. Cuando Plejánov habla de su error en relación con los sindicatos, se nos reprocha que no lo rechazamos. Cuando está dispuesto a sacrificar su error, la cuestión es: ¿lo atraemos nosotros con un artículo contra Lunacharski o rechazan ustedes a la minoría de los partidistas «mek» y de los marxistas ortodoxos «mek» en aras de la propaganda antimarxista de Bogdánov y Lunacharski? Nosotros no hemos entrado en un trato con Plejánov contra Lunacharski, pero diremos quién coquetea con quién. Cuando Plejánov echa a Potrésov, yo estoy dispuesto a tenderle la mano. Aquí no hay un nuevo centro, sino un nuevo bolchevismo caricaturesco. Nos repiten la vieja historia con Rosa Luxemburgo{8}. Pero aquí es una repetición caricaturesca, de esto debe ser salvado el «bolchevismo».

El «bolchevismo» debe ahora hacerse estrictamente marxista.

Se imprime según el texto del libro, cotejado con el acta de las sesiones.

## 4. Discurso durante la discusión de la cuestión sobre la escuela del partido en Capri. 10 (23) de junio

Estoy sorprendido de cómo no nos ha aburrido ya todo esto. El c. Maksímov se acalora en vano, pues no ha habido ni una sola escisión sin acusaciones extremas, y siempre los incidentes de escisión se han mezclado con cuestiones de honor. Recuerdo las escenas con Krichevski en 1901, en 1905 con Mártov, en 1907 con Plejánov, y todos se abalanzaban sobre mí con gritos sobre el honor. La cuestión no es el honor, sino que, en el proceso de la lucha, las personas desorganizan su fracción y organizan una nueva. Por ejemplo, Liádov. Él no se ha vuelto un mal camarada, pero desorganiza nuestra fracción y crea la suya. Yo pienso que Maksímov desorganiza a aquellos a quienes él considera mencheviques. Es su más legítimo derecho, y él nos habla de la invitación a Lenin a la escuela. La cuestión del control también es ridícula. Así no se puede. Está claro que la escuela es un nuevo centro, una nueva corriente. Marat dice que él no abandonará sus puestos. Usted, c. Marat, ha cedido a la pasión fraccional, determinada por la lucha política de los otzovistas «divinos».

¿Qué es una fracción? Es una unión de correligionarios dentro del partido. En la Duma, el partido es una unión de correligionarios dentro de la Duma. Pues, al pasarse un miembro de la Duma, por ejemplo, Jomiakov, a otro partido, no deja de ser su presidente. Lo mismo en la actitud de la fracción hacia el partido. Ese puesto que usted ha ocupado por parte del partido, solo el partido puede quitárselo. Ahora nos insultamos, esto es porque no tenemos una unión de correligionarios. Nadie atenta contra su puesto en el partido, y no hay por qué mezclarlo. Tenemos una escisión de la fracción, no del partido. Los puestos del partido no están bajo la jurisdicción de nuestra asamblea. Y no hay nada que hablar aquí sobre el honor. Yo ya estoy acostumbrado a esto: es la cuarta vez que me insultan. Hay que reconocer lo que hay: dos centros, dos corrientes y la escuela como un hecho. Y todo estará más claro cuando nos reagrupemos.

Se imprime según el texto del libro, cotejado con el acta de las sesiones.

## 5. Discurso durante la discusión de la cuestión sobre las tareas de los bolcheviques en el partido. 11 (24) de junio

Considero superfluo responder al c. Maksímov en esencia por centésima y milésima vez, es decir, repetir que él crea, escindiéndose de nosotros, una fracción de bolcheviques caricaturescos o de divinos otzovistas. Todo esto en *Proletari* ya está dicho, impreso, masticado, subrayado. Y yo digo solamente: digan en la prensa lo que dicen aquí entre cuatro paredes, entonces, y solo entonces, en lugar de la indigna riña que reina aquí por cuarto día, tendremos una lucha ideológica. Digan en la prensa que somos «neobolcheviques», «neoproletaristas» «en el sentido de la nueva *Iskra*»{9}, es decir, en esencia, mencheviques, que hemos «dado dos pasos atrás», que «destruimos la herencia más preciosa de la revolución rusa: el bolchevismo», digan en la prensa estas cosas, anotadas por mí de su discurso, y mostraremos al público una y otra vez que usted encaja precisamente en el tipo del bolchevique caricaturesco. Digan en la prensa que nosotros –y cito de nuevo sus palabras– «pereceremos de muerte política, estando en cautiverio de Plejánov, en caso de un nuevo ascenso», que «venceremos en caso de una reacción prolongada», díganlo en la prensa, y daremos una vez más una explicación, útil para el partido, de la diferencia entre el bolchevismo y el «divino otzovismo». Y puesto que se niegan (a pesar de nuestros directos desafíos, empezando por agosto de 1908, cuando formalmente, en la reunión de la redacción, se les propuso intervenir con un folleto, exponer sus puntos de vista en un folleto), puesto que se niegan a luchar abiertamente y continúan la intriga interna, entonces debemos conseguir una intervención abierta de su parte mediante la separación directa de ustedes de nuestra fracción (no del partido, sino de la fracción), separación para la lucha ideológica, que enseñará mucho al partido.

Se imprime según el manuscrito.

## 6. Discurso durante la discusión de la cuestión sobre la unidad de la fracción. 12 (25) de junio

No voy a responder a Maksímov, todos llegan a la conclusión de que esta es nuestra última sesión conjunta con él. Solo hay que abstenerse por última vez del intercambio de insultos. Esto es indigno. Marat dice que se le propone que se eche a sí mismo. Cuando Marat declaró que prefería trabajar con los antiotzovistas que con los otzovistas, esta declaración suya fue acogida con una exclamación: ¡bravo! Nadie lo acusó de organizar un centro escisionista en Capri, sobre la construcción de Dios se manifestó con toda precisión. Él está formalmente equivocado. Nosotros, por nuestra parte, no hemos llevado la división más allá del punto donde ya se han formado centros separados de correligionarios.

Se imprime según el texto del libro, cotejado con el acta de las sesiones.

## 7. Primer discurso durante la discusión de la cuestión sobre las tareas de los bolcheviques en relación con la actividad de la Duma. 12 (25) de junio

El informe de Vishnevski es el primer informe positivo que oímos aquí.

En lo que respecta al no envío de un delegado a la conferencia de todo el partido, Vishnevski parece estar equivocado. Poletáev dijo que los diputados vendrían si Dan enviaba un telegrama. Dan se negó. La conferencia se resintió mucho de la ausencia del delegado{10}.

Usted habla de las personas entendidas{11}, de que no se las puede echar. El medio de lucha contra ellas es la vía de la publicidad. Hay que dar más información sobre ellas. Dividirlas en grupos y dar sus características.

La cuestión del secretario de la redacción de *Proletari* adjunto a la fracción. El secretario no estuvo a la altura de la tarea, escribía de un modo muy formal; Steklov no es la figura que se necesita, se necesita un peón. Hay que informar de la manera más completa posible, sin esto todos los grupos de apoyo no servirán para nada.

El grupo de apoyo de París{12} es un asunto delicado. Nosotros apoyaremos la línea de Plejánov, los demás mencheviques se muestran muy nerviosos al respecto. El acercamiento con los mencheviques del tipo de Dan es difícil. ¿Cómo formar el grupo? Los mencheviques enviarán allí a mucha gente. No puede salir nada más que peleas. ¿No se podría, para evitar las intrigas, crear un grupo correspondiente adjunto al OC?

Sin personas entendidas de los bolcheviques en la fracción no se puede hacer nada. Debemos legalizar en esto a dos o tres personas. Se perfila Vadim, tal vez Kámenev.

Sobre la participación de las organizaciones locales en la actividad de la fracción de la Duma. Es necesario desarrollar una amplia agitación mediante hojas volantes. Hay que dar un cierto modelo de hojas volantes sobre la actividad de la Duma. La utilización socialdemócrata revolucionaria de la Duma no será ni revolucionaria ni socialdemócrata sin la influencia de las organizaciones. Son necesarias hojas volantes sobre los temas de los discursos de la Duma. Tal cosa incorporará a las organizaciones al trabajo y dará un impulso. Las reuniones de diputados hasta ahora han sido insuficientemente aprovechadas. ¡La mayor parte del tiempo se les iba en discusiones con los otzovistas! Son necesarias también hojas volantes sobre la agrupación de los partidos en la Duma y, por fin, hojas volantes sobre el trabajo de la Duma en general. Deben orientar a la fracción de la Duma no solo los representantes del CC, sino las organizaciones. Son necesarias hojas volantes sobre la importancia de tal o cual intervención en la Duma. Por ejemplo, sobre la cuestión de la política exterior. Nuestros diputados fueron los únicos que intervinieron. Esto no fue valorado como es debido. Se necesitan hojas volantes con extractos de los discursos. La participación de las organizaciones no me la imagino de otra manera que en forma de hojas volantes. La desorganización es desesperante, la actividad de hojas volantes debe desarrollarse a fondo. La crítica de los periódicos del extranjero llega tarde. Los discursos parlamentarios siempre dejarán algo sin decir. Las hojas volantes pondrán los puntos sobre las íes.

El envío de representantes por las organizaciones es a veces difícil de realizar.

En lo que toca al periódico, la única condición es: garantizar la mayoría para nosotros, pero no creo en la posibilidad de realización de tal periódico{13}.

Se imprime según el texto del libro, cotejado con el acta de las sesiones.

## 8. Segundo discurso durante la discusión de la cuestión sobre las tareas de los bolcheviques en relación con la actividad de la Duma y proyecto de resolución{14}. 13 (26) de junio

Nos acercamos al final de los debates, y pienso que no hay que fijarlos especialmente con una resolución, pues con ella hay que ser precavidos. En realidad, se trató de una clarificación mutua de la cuestión. En respuesta a Vlásov sobre la utilización de las posibilidades legales, leeré el proyecto de resolución:

«El Centro Bolchevique decide: la fracción de los “beki”, para realizar de hecho –y precisamente en un espíritu y una dirección socialdemócrata revolucionaria– los fines, reconocidos ahora por todos los “beki”, de la utilización de todas las “posibilidades legales”, de todas las organizaciones legales y semilegales de la clase obrera en general, y de la utilización de la tribuna de la Duma en particular, debe plantearse para ello de modo indudable y claro el objetivo de conseguir a toda costa la formación de cuadros de bolcheviques experimentados, especializados en su labor, firmemente arraigados en sus puestos legales particulares (sindicatos, clubes, comisiones de la Duma, etc., etc.)».

Vlásov señaló que esto se refiere a los líderes. Esto no es cierto. La cuestión está en que en nuestra fracción bolchevique está extendida la opinión de que no se necesitan tales especialistas. Tenemos pocas fuerzas: hay que utilizarlas y distribuirlas para las funciones legales y encargarles el cumplimiento de estas funciones en nombre de la fracción. Si hablamos de crear células del partido, hay que saber hacerlo. He esbozado una resolución sobre la agitación mediante hojas volantes:

«Habiendo discutido la cuestión sobre las tareas de los “beki” en relación con la actividad de la Duma, el Centro Bolchevique decide: llamar la atención de todas las organizaciones locales sobre la importancia de la agitación mediante hojas volantes (aparte de los órganos de prensa locales y regionales), que difundan entre las masas informaciones sobre el trabajo en la Duma de los socialdemócratas y que orienten este trabajo. Los temas de dichas hojas podrían ser: indicaciones sobre las cuestiones que deben ser esclarecidas desde la tribuna de la Duma, balances de la actividad de los socialdemócratas en la Duma y de la agrupación de los partidos, esquemas de discursos de propaganda sobre estos temas, análisis del significado político de discursos socialdemócratas particularmente importantes en la Duma, señalamiento de omisiones o inexactitudes en los discursos socialdemócratas de la Duma, y, por fin, extractos de sus discursos con conclusiones prácticas importantes para la propaganda y la agitación, etc., etc.».

También he esbozado en forma de resolución los puntos sobre la cuestión de la actitud hacia la actividad de la Duma, de los que se habló en la reunión privada:

«II. La diferencia entre la utilización socialdemócrata revolucionaria de la Duma y su utilización reformista (o más ampliamente: oportunista) puede ser caracterizada por las siguientes indicaciones, que no pretenden ser exhaustivas.

Desde el punto de vista de las relaciones externas, por así decirlo, de la fracción socialdemócrata de la Duma, la diferencia entre la utilización socialdemócrata revolucionaria de la Duma y la oportunista consiste en lo siguiente: es necesario luchar contra la tendencia, natural en toda sociedad burguesa (y en Rusia en la época de la reacción especialmente), de los diputados y de la intelectualidad burguesa que a menudo los rodea, a convertir la actividad parlamentaria en algo principal, fundamental, autosuficiente. En particular, es necesario dirigir todos los esfuerzos a que la fracción realice de hecho su trabajo como una de las funciones subordinadas a los intereses del movimiento obrero en su conjunto, así como a que la fracción esté constantemente en contacto con el partido, no se aísle de él, sino que aplique los puntos de vista del partido, las directivas de los congresos del partido y de las instituciones centrales del partido.

Desde el punto de vista del contenido interno de la actividad de la fracción, es necesario tener en cuenta lo siguiente: el objetivo de la actividad de la fracción parlamentaria socialdemócrata se diferencia por principio del objetivo de la actividad de todos los demás partidos políticos. El partido proletario no aspira a los arreglos, al regateo con los poderes constituidos, al zurcido desesperanzado del régimen de dictadura terrateniente-burguesa de la contrarrevolución, sino a desarrollar por todos los medios la conciencia de clase, la claridad socialista del pensamiento, la decisión revolucionaria y la organización integral de las masas obreras. A este objetivo de principio debe subordinarse cada paso de la actividad de la fracción. Por eso, se debe prestar más atención a la defensa de las tareas de la revolución socialista desde la tribuna de la Duma. Hay que orientar los esfuerzos a que desde la tribuna de la Duma se escuche con más frecuencia un discurso que propague los conceptos y los fines fundamentales del socialismo, y precisamente del socialismo científico. Luego, en el marco de la revolución democrático-burguesa en curso, es sumamente importante que la fracción de la Duma luche sistemáticamente contra la corriente de ataques contrarrevolucionarios al “movimiento de liberación”, luche contra la amplia corriente (tanto de reaccionarios directos como de liberales –los demócratas constitucionalistas en particular) encaminada a condenar la revolución, a desacreditarla, sus fines, métodos, etc. La fracción socialdemócrata en la Duma debe mantener en alto la bandera de la revolución, la bandera de la clase avanzada, guía de la revolución democrático-burguesa en Rusia.

Además, es necesario señalar la tarea, sumamente importante en el momento actual, de la fracción socialdemócrata de la Duma de participar enérgicamente en todos los problemas de la legislación obrera. La fracción debe utilizar la rica experiencia parlamentaria de los socialdemócratas de Europa occidental, precaviéndose especialmente de la tergiversación oportunista de esta función de su actividad. La fracción no debe recortar sus consignas y las reivindicaciones del programa mínimo de nuestro partido, sino elaborar y presentar sus propios proyectos de ley socialdemócratas (así como enmiendas a los proyectos de ley del gobierno y de otros partidos) con el fin de desenmascarar ante las masas la hipocresía y la falsedad del reformismo social, con el fin de incorporar a las masas a la lucha independiente de masas, tanto económica como política, la única capaz de otorgar conquistas reales a los obreros o de convertir las “reformas” a medias e hipócritas sobre la base del orden dado en puntos de apoyo del movimiento obrero progresivo en el camino hacia la emancipación plena del proletariado.

La misma posición debe adoptar la fracción socialdemócrata de la Duma y todo el partido socialdemócrata con respecto al reformismo dentro de la socialdemocracia, como último producto de las vacilaciones oportunistas.

Por último, la diferencia entre la utilización socialdemócrata revolucionaria de la Duma y la oportunista debe consistir en que la fracción socialdemócrata y el partido están obligados a explicar de manera integral a las masas el carácter de clase de todos los partidos políticos burgueses, no limitándose a ataques al gobierno y a los reaccionarios directos, sino desenmascarando también el carácter contrarrevolucionario del liberalismo y las vacilaciones de la democracia pequeñoburguesa y campesina.»

El proyecto de resolución fue escrito el 12–13 (25–26) de junio de 1909.

El discurso se imprime según el texto del libro, cotejado con el acta de las sesiones; el proyecto de resolución, según el manuscrito.

## 9. Adición a la resolución «Sobre la actitud hacia la actividad de la Duma entre las demás ramas del trabajo del partido»{15}

A la utilización de las posibilidades legales (esfera en la que se han logrado ya algunos éxitos) se debe prestar considerablemente más atención, iniciativa y esfuerzos de lo que se ha hecho hasta ahora.

Escrito entre el 13 y el 15 (26 y 28) de junio de 1909.

Se imprime según el manuscrito.

## 10. Intervención durante la discusión de la cuestión sobre la prensa del partido. 15 (28) de junio

Suprimir *Proletari*, por supuesto, es imposible. Un órgano popular es necesario, pero esta cuestión depende de varias otras combinaciones, por ejemplo, de las finanzas. No se puede prohibir tan categóricamente como lo hace Vlásov ayudar a la prensa legal. Pienso que sería útil editar una pequeña revista, de dimensiones aunque sea parecidas a la que editan los mencheviques liquidacionistas: *Dal*{16}.

Se imprime según el texto del libro, cotejado con el acta de las sesiones.

## 11. Intervención durante la discusión de la cuestión sobre la publicación de artículos filosóficos en el Órgano Central. 15 (28) de junio

No se puede prever cómo se desarrollarán los debates sobre filosofía, por eso no se puede plantear la cuestión como el c. Marat. Por eso hay que levantar toda prohibición al respecto en el OC. Saludo la declaración del c. Marat sobre la necesidad de artículos filosóficos en las recopilaciones legales.

Se imprime según el texto del libro, cotejado con el acta de las sesiones.

## 12. Propuesta sobre la asignación de fondos para el periódico de la fracción de la Duma{17}. 16 (29) de junio

En vista de la importancia de la declaración del c. Meshkovski, propongo que de los 1500 rublos asignados a la editorial legal se empleen 1000 rublos en el periódico de la Duma.

Se imprime según el texto del libro, cotejado con el acta de las sesiones.

## 13. Intervenciones y propuestas durante la discusión de la cuestión sobre la reorganización del Centro Bolchevique. 17 (30) de junio

Me adhiero a Meshkovski. El referéndum concierne a todos los miembros del partido, y realizarlo es imposible. Las reuniones son deseables, pero no hay que introducirlas por vía estatutaria. Pienso que se debe adoptar solo la idea de reuniones periódicas.

Hay que escribir que los miembros rusos del Centro Bolchevique forman en general un colegio, sin limitar su número a una troika.

Se imprime según el texto del libro, cotejado con el acta de las sesiones.

En caso de baja de redactores de *Proletari* y de miembros de la Comisión de Economía, en ausencia del pleno, puede sustituirlos la Comisión Ejecutiva.

El Secretariado del Centro Bolchevique en el extranjero es designado por el pleno de entre dos personas.

Se imprime según el manuscrito.

## 14. Resoluciones de la reunión de la redacción ampliada de *Proletari*

### 1. Sobre el otzovismo y el ultimatismo

La consigna de boicot a la Duma de Bulyguin y a la I Duma de Estado, lanzada por el ala revolucionaria de nuestro partido, desempeñó en aquel tiempo un gran papel revolucionario y arrastró tras de sí a todas las capas más activas y más revolucionarias de la clase obrera.

A la lucha revolucionaria directa de las amplias masas le siguió inmediatamente un pesado período de contrarrevolución; para la socialdemocracia se hizo necesario aplicar su táctica revolucionaria a esta nueva situación política y, en relación con ello, una de las tareas más importantes en sumo grado fue la utilización de la tribuna abierta de la Duma con fines de ayuda a la agitación y organización socialdemócratas.

Entretanto, una parte de los obreros que habían tomado parte en la lucha revolucionaria directa no pudo, ante este rápido viraje de los acontecimientos, pasar de inmediato a la aplicación de la táctica socialdemócrata revolucionaria en las nuevas condiciones de la contrarrevolución y se detuvo en la simple repetición de las consignas que habían sido revolucionarias en la época de la guerra civil abierta, y que ahora, con su mera repetición, pueden frenar el proceso de cohesión del proletariado en las nuevas condiciones de lucha.

Por otra parte, sobre la base de este difícil viraje, en la atmósfera de decadencia de la lucha revolucionaria, de apatía y desconcierto, incluso en el seno de una parte de los obreros, en el período de derrota de las organizaciones obreras y de su insuficiente fuerza para resistir las influencias disolventes, en el seno de una parte de la clase obrera se creó un indiferentismo hacia la lucha política en general y una indiferencia especialmente fuerte hacia el trabajo en la Duma de la socialdemocracia.

Entre estas capas del proletariado, en tales condiciones, pueden encontrar un éxito temporal el llamado otzovismo y el ultimatismo.

La labor de la III Duma, que escarnece abiertamente las necesidades de los obreros, refuerza el estado de ánimo otzovista entre aquellas capas de obreros incapaces aún, por su insuficiente educación socialdemócrata, de comprender la circunstancia de que esta misma actividad de la III Duma da a los socialdemócratas la posibilidad de la utilización revolucionaria de esta representación de las clases explotadoras para esclarecer a las amplias capas del pueblo el verdadero carácter de la autocracia y de todas las fuerzas contrarrevolucionarias, así como la necesidad de la lucha revolucionaria.

El estado de ánimo otzovista entre esta parte de los obreros era alimentado, además, por los errores extraordinariamente graves que fueron cometidos por la fracción socialdemócrata de la Duma, en especial durante el primer año de su actividad.

Reconociendo que este estado de ánimo otzovista tiene un significado negativo en la obra de educación socialista y revolucionaria de la clase obrera, la fracción bolchevique considera necesario:

a) con respecto a estas capas de obreros: un trabajo prolongado de educación y organización socialdemócrata, una esclarecimiento sistemático y persistente de toda la esterilidad política del otzovismo y el ultimatismo, del significado real del parlamentarismo socialdemócrata y del papel de la tribuna de la Duma para la socialdemocracia en el período de contrarrevolución;

b) con respecto a la fracción socialdemócrata de la Duma y al trabajo en la Duma en general: el establecimiento de un vínculo estrecho entre la fracción de la Duma y los obreros de vanguardia, la ayuda integral a la misma y el control organizado y la presión sobre ella de todo el partido, entre otros medios, mediante la explicación abierta de sus errores, la realización factual de la dirección por el partido de la actividad de la fracción, en tanto que órgano del partido, y, en general, la aplicación en la práctica por los bolcheviques de las decisiones de la última conferencia de todo el partido al respecto, pues solo el reforzamiento de la atención de los círculos obreros hacia la actividad de la fracción socialdemócrata de la Duma y su participación organizada en la actividad de la socialdemocracia en la Duma es capaz de enderezar de hecho la táctica de nuestra fracción de la Duma;

c) con respecto al ala derecha del partido, que arrastra a la fracción de la Duma a una vía antipartidista y la separa así de la vanguardia obrera: la lucha sistemática e irreconciliable y el desenmascaramiento de esta táctica desastrosa para el partido.

A nuestro partido se unieron en el curso de la revolución democrático-burguesa una serie de elementos atraídos no por su programa netamente proletario, sino preferentemente por su nítida y enérgica lucha por la democracia, y que adoptaron las consignas democrático-revolucionarias del partido proletario sin conexión con toda la lucha del proletariado socialista en su conjunto.

Tales elementos, no suficientemente imbuidos del punto de vista proletario, aparecieron también en las filas de nuestra fracción bolchevique. Sobre la base de la depresión, estos elementos muestran cada vez más su insuficiente firmeza socialdemócrata y, entrando en contradicción cada vez más aguda con las bases de la táctica socialdemócrata revolucionaria, crean en el último año una corriente que intenta formalizar la teoría del otzovismo y del ultimatismo, y que de hecho solo eleva a principio y agrava las falsas concepciones sobre el parlamentarismo socialdemócrata y el trabajo socialdemócrata en la Duma.

Estos intentos de crear a partir del estado de ánimo otzovista todo un sistema de política otzovista llevan a una teoría que en esencia expresa la ideología del indiferentismo político, por un lado, y de los extravíos anarquistas, por el otro. A pesar de toda su fraseología revolucionaria, la teoría del otzovismo y del ultimatismo, de hecho, en medida considerable, es el reverso de las ilusiones constitucionales vinculadas a las esperanzas de que la propia Duma de Estado pueda satisfacer unas u otras necesidades perentorias del pueblo, y en esencia sustituye la ideología proletaria por tendencias pequeñoburguesas.

No menor daño que el otzovismo abierto causa a la obra del trabajo socialdemócrata el llamado ultimatismo (es decir, la corriente que por principio renuncia a la utilización de la tribuna de la tercera Duma o que con consideraciones prácticas intenta justificar su evasión del cumplimiento de este deber y, buscando el retiro de la fracción socialdemócrata de la Duma, sustituye el trabajo prolongado de educación y enderezamiento de la fracción de la Duma por el planteamiento de un ultimátum inmediato). Políticamente, el ultimatismo no se diferencia actualmente en nada del otzovismo y solo introduce aún mayor confusión y dispersión por el carácter encubierto de su otzovismo. Los intentos del ultimatismo de establecer su vinculación directa con el boicotismo practicado por nuestra fracción en un determinado momento de la revolución, no hacen más que tergiversar el verdadero sentido y carácter del boicot a la Duma de Bulyguin y a la I Duma de Estado, aplicado de modo completamente correcto por la enorme mayoría de nuestro partido. Con su intento de deducir de aplicaciones particulares del boicot a las instituciones representativas en tal o cual momento de la revolución una línea de boicot como rasgo distintivo de la táctica del bolchevismo, incluso en el período de contrarrevolución, el ultimatismo y el otzovismo demuestran que estas corrientes son en esencia el reverso del menchevismo, que predica la participación indiscriminada en todas las instituciones representativas, independientemente de la etapa dada de desarrollo de la revolución, independientemente de la ausencia o presencia de un ascenso revolucionario.

Todas las tentativas hechas hasta ahora por el otzovismo y el ultimatismo de fundamentar por principio su teoría los llevan inevitablemente a la negación de las bases del marxismo revolucionario. La táctica que perfilan conduce de modo inevitable a una ruptura completa con la táctica del ala izquierda de la socialdemocracia internacional aplicada a las condiciones rusas contemporáneas, llevando a desviaciones anarquistas.

La agitación otzovista-ultimatista ya ha comenzado a causar un indudable daño al movimiento obrero y al trabajo socialdemócrata. Si continúa en adelante, puede convertirse en una amenaza para la unidad del partido, pues esta agitación ya ha llevado a fenómenos tan monstruosos como la unión de otzovistas y socialistas revolucionarios{18} (en Petersburgo) para llevar a cabo la negativa a prestar ayuda a nuestra representación partidista en la Duma, así como a algunas intervenciones públicas ante los obreros conjuntamente con determinados sindicalistas.

En vista de todo esto, la redacción ampliada de *Proletari* declara que el bolchevismo, como corriente determinada dentro del POSDR, no tiene nada en común con el otzovismo y el ultimatismo, y que la fracción bolchevique debe librar la lucha más resuelta contra estas desviaciones del camino del marxismo revolucionario.

### 2. Las tareas de los bolcheviques en el partido

En la época del triunfo decisivo de la contrarrevolución, que siguió a la disolución de la II Duma, a toda la actividad del partido le fue impuesta por la fuerza de las cosas la tarea: a contrapelo de los esfuerzos de la reacción y en medio de un profundo declive de la lucha de clase proletaria, conservar la organización del partido creada en los años de máximo ascenso de la lucha proletaria, es decir, una organización que se sitúa conscientemente sobre la base del marxismo ortodoxo y que une a todas las organizaciones socialdemócratas «nacionales» con el fin de aplicar una táctica socialdemócrata revolucionaria única.

En el curso de esta lucha de dos años por el partido y por el partidismo, se definieron con plena claridad, por un lado, el deslinde del partido de los elementos introducidos en él por las condiciones especiales de la revolución democrático-burguesa, y, por otro lado, la ulterior cohesión de los socialdemócratas revolucionarios. Por un lado, se definieron plenamente aquellos antiguos compañeros de viaje de la socialdemocracia que, alejándose del partido, trasladaron su actividad por completo a diversas organizaciones legales (cooperativas, sindicatos, sociedades de instrucción, comisiones adjuntas a la fracción de la Duma) y allí no solo no aplicaban la política del partido, sino que, por el contrario, luchaban contra el partido, esforzándose por separar de él estas organizaciones y contraponérselas. Elevando la legalidad a fetiche y las estrechas formas de actividad impuestas por el temporal abatimiento y dispersión del movimiento obrero a principio, estos elementos –abiertos liquidacionistas del partido– se situaron con plena evidencia para todos sobre la base del revisionismo teórico y táctico. El estrechísimo vínculo entre el liquidacionismo orgánico –la lucha contra las instituciones del partido– y la lucha de principio contra la teoría marxista y las bases del programa del POSDR ha sido ahora demostrado y probado con plena claridad por toda la historia de la imposición de una línea oportunista a nuestra fracción de la Duma por sus consejeros intelectuales, por toda la lucha entre liquidacionistas y partidistas dentro de las organizaciones obreras legales y en los grupos obreros de cuatro congresos: de universidades populares{19}, cooperativo{20}, femenino{21}, de médicos de fábricas y talleres{22}.

Por otro lado, el ala izquierda del partido, a la que le tocó en suerte la dirección del partido en este período de triunfo decisivo de la contrarrevolución, reconoció teóricamente y aplicó en la práctica la táctica de combinar de modo racional el trabajo ilegal y el legal del partido. Aquí se incluye todo el trabajo del partido con la fracción de la Duma y todo el trabajo del partido en las organizaciones proletarias legales y semilegales. Precisamente estas formas de trabajo han sido puestas en primer plano por las condiciones singulares del momento histórico actual como complemento de las formas fundamentales de trabajo del partido, en tanto que formas de influencia del partido ilegal sobre masas más o menos amplias. Precisamente en estas formas de actividad, el partido choca prácticamente, de hecho, con el liquidacionismo y le asesta golpes sensibles. Sobre este mismo terreno se han ido acercando y se acercan prácticamente los socialdemócratas partidistas de diversas fracciones[3]. Y aquí también, por último, en estas mismas cuestiones de táctica y de organización del partido en las condiciones del período de la tercera Duma, la fracción bolchevique se deslinda abiertamente de los elementos pseudorrevolucionarios, inestables, no marxistas, que han salido contra las nuevas formas de actividad del partido bajo la bandera del llamado «otzovismo».

En el momento actual, al perfilar las tareas fundamentales de los bolcheviques, la redacción ampliada de *Proletari* constata:

1) Que en la lucha ulterior por el partido y por el partidismo, la tarea de la fracción bolchevique, que debe seguir siendo el luchador de vanguardia por el partidismo y la línea socialdemócrata revolucionaria en el partido, es el apoyo integral y activo al Comité Central y al Órgano Central del partido. Solo las instituciones centrales de todo el partido pueden, en el actual período de reagrupación de las fuerzas del partido, ser el representante autorizado y fuerte de la línea del partido, en torno a la cual se agruparían todos los elementos verdaderamente partidistas y verdaderamente socialdemócratas.

2) Que en el campo menchevique del partido, en pleno cautiverio del órgano oficial de la fracción, *Golos Sotsial-Demokrata*, por los mencheviques-liquidacionistas, la minoría de la fracción, habiendo experimentado hasta el fin el camino del liquidacionismo, ya eleva su voz de protesta contra este camino y busca de nuevo una base partidista para su actividad (carta de los mencheviques «de Výborg» en San Petersburgo, escisión de los mencheviques en Moscú, escisión en la redacción de *Golos Sotsial-Demokrata*, la división correspondiente en el Bund, etc.).

3) Que en estas circunstancias, la tarea de los bolcheviques, que seguirán siendo la vanguardia cohesionada del partido, es no solo continuar la lucha contra el liquidacionismo y todas las formas de revisionismo, sino también el acercamiento con los elementos marxistas y partidistas de otras fracciones, tal como es dictado por la comunidad de objetivos en la lucha por la conservación y el fortalecimiento del Partido POSDR.

### 3. Sobre la agitación en favor de un congreso bolchevique o una conferencia bolchevique separados del partido

Considerando: – que la fracción bolchevique, desde el restablecimiento de la unidad del partido, ha destacado y cohesionado a los partidarios de su línea política siempre en cuestiones que ya se habían convertido en objeto de discusión en todo el partido, y siempre mediante la lucha ideológica por su solución de estas cuestiones en la arena de todo el partido: plataformas paralelas y discusión en las células del partido, en los congresos de todo el partido;

– que solo tal camino garantiza tanto la cohesión de los correligionarios reales como la atracción a la fracción de todos los elementos afines a ella en esencia;

– que también para la realización de nuestro objetivo fundamental, para influir sobre el partido en interés del triunfo definitivo en él de la línea de la socialdemocracia revolucionaria, el destacarse de los bolcheviques solo en la arena de todo el partido es lo único correcto y lo único racional;

– que otro camino, el camino de la convocatoria de conferencias y congresos bolcheviques especiales, llevaría inevitablemente a la escisión del partido de arriba abajo y asestaría un golpe irreparable a aquella fracción que tomara sobre sí la iniciativa de tal escisión definitiva del Partido POSDR;

Considerando todo esto, la redacción ampliada de *Proletari* decide:

1) Prevenir a todos los correligionarios contra la agitación por un congreso especialmente bolchevique, como agitación que objetivamente conduce a la escisión del partido y puede asestar un golpe decisivo a la posición que ya ha conquistado en el partido la socialdemocracia revolucionaria.

2) Hacer coincidir la próxima conferencia de los bolcheviques con la conferencia ordinaria del partido, y la asamblea suprema de la fracción en su conjunto será la asamblea de correligionarios en el próximo congreso del partido.

3) En vista de las importantes cuestiones pendientes que preocupan al partido y a la fracción, se encarga a los bolcheviques en el CC insistir en la posible aceleración de la convocatoria de la conferencia de todo el partido (plazo de 2 a 3 meses) y, luego, en la aceleración de la convocatoria del congreso del partido.

### 4. Sobre la escuela del partido que se organiza en el extranjero en NN

La redacción ampliada de *Proletari*, habiendo examinado la cuestión de la escuela en NN, reconoce que la organización de esta escuela por el grupo de iniciadores (entre ellos, uno de los miembros de la redacción ampliada de *Proletari*, el c. Maksímov) se llevó a cabo desde el principio al margen de la redacción de *Proletari* y fue acompañada de agitación contra la misma. Los pasos dados hasta ahora por el grupo de iniciadores ya revelan con plena claridad que bajo la apariencia de esta escuela se está creando un nuevo centro de una fracción que se escinde de los bolcheviques. Los iniciadores de esta escuela, al margen de los centros comunes, han entrado en relaciones con muchos comités rusos, han organizado una caja independiente y colectas de dinero, organizan su propia agencia, sin informar siquiera de ello ni a la redacción de *Proletari* ni al centro de todo el partido.

Reconociendo que, con la actual escasez de militantes experimentados del partido, una escuela racionalmente planteada y realmente partidista, aunque se encontrara en el extranjero, podría ayudar hasta cierto punto a las organizaciones locales en la formación de militantes aptos del partido entre los obreros, y considerando necesario por su parte hacer todo lo que la situación de nuestra organización permite para cumplir esta ayuda a las organizaciones locales, – la redacción ampliada, sobre la base de todo el modo de actuar de los iniciadores de la escuela en NN, constata que estos iniciadores persiguen no fines generales de la fracción, es decir, no fines de la fracción bolchevique como corriente ideológica en el partido, sino sus fines ideológico-políticos propios, de grupo. La redacción ampliada de *Proletari* constata que, en relación con las divergencias surgidas en nuestra fracción sobre las cuestiones del otzovismo, el ultimatismo, la actitud hacia la prédica de la construcción de Dios y en general sobre las tareas internas del partido de los bolcheviques, en relación con el hecho de que los iniciadores y organizadores de la escuela en NN son exclusivamente representantes del otzovismo, el ultimatismo y la construcción de Dios, la fisonomía ideológico-política de este nuevo centro se define con plena claridad.

En vista de todo esto, la redacción ampliada de *Proletari* declara que la fracción bolchevique no puede asumir ninguna responsabilidad por esta escuela.

### 5. Sobre la escisión del c. Maksímov

Reconociendo que, en relación con todas las cuestiones del orden del día, se ha puesto de manifiesto con evidencia la ausencia de unidad de principio y táctica entre los diez miembros de la redacción ampliada de *Proletari*, por un lado, y el c. Maksímov, por el otro; reconociendo, además, que últimamente el c. Maksímov ha dado pasos encaminados también a romper la unidad orgánica de la fracción bolchevique; constatando, por último, que el c. Maksímov ha dado una respuesta negativa sobre la cuestión de subordinarse a las disposiciones de la redacción ampliada de *Proletari* y de aplicarlas en la práctica, – la redacción de *Proletari*, en su composición ampliada, declina desde ahora toda responsabilidad por todos los pasos políticos del c. Maksímov.