29 de abril de 1909.

¡Querido amigo! Recibí hoy su carta. Bajo ninguna circunstancia abandone el sanatorio. Bajo ninguna circunstancia se traslade a un hotel. Hasta el pleno, necesita usted recuperarse seriamente, y esto no es posible de otra manera que en el sanatorio. Aquí estamos terriblemente crispados en la lucha contra esa riña estúpida, mezquina, clandestina y repugnante: nos hemos apartado de la reunión del CB (pues se hace insoportable), ¡y con ello hemos provocado una triple histeria tanto de Marat como de Domov! Bueno, ¡qué importa! Pero usted debe estar completamente sano para el momento de la reunión, y por eso cúrese seriamente y de ninguna manera abandone el sanatorio.

Con Y., a lo que parece, todo está arreglado ahora con el viaje, aunque tardío.

En Rusia las cosas van mal: los Urales han fracasado por completo, toda la conferencia. Schur, por lo visto, también ha fracasado: de otra manera no se explica su silencio. De Vlasov, ni noticias.

¿Ha leído a Volski? 180 Comuníqueme su opinión y, si no necesita el libro, envíemelo.

Respecto a Rosa, no sé nada. ¿No sería mejor que se pusiera en contacto directamente con ella?

Le estrecho fuertemente la mano. Suyo, Lenin

(Suiza)

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Enviada de París a Davos