En el núm. 42 de *Proletari* dimos ya una valoración general del «otzovismo» y del «ultimatismo»[69]. Respecto a la resolución de los otzovistas de Petersburgo, impresa más arriba, que les sirvió de plataforma durante las elecciones a la Conferencia de Diciembre del POSDR (y que, lamentablemente, fue entregada a la redacción de *Proletari* solo después de la conferencia), nos vemos obligados a repetir en gran medida lo dicho allí.

Razonamientos incorrectos, no marxistas, pululan en esta resolución, que casi en cada punto confirma la inmadurez de pensamiento de los autores o su olvido del abecé de la socialdemocracia. Punto 1:… «la primera etapa de la revolución ha terminado»… ¿Qué significa esto? ¿Acaso que ha terminado la etapa de desarrollo socioeconómico? Probablemente no. Los autores se refieren al fin de la etapa de lucha revolucionaria directa de las masas. Así debemos pensar para no atribuir a los otzovistas una idea completamente absurda. Y si es así, entonces, en consecuencia, reconocen que no existen condiciones para una lucha revolucionaria directa de las masas. Pero, obligados a reconocer esto, obligados por la situación de las cosas, los otzovistas no saben extraer las conclusiones de ello, no saben atar cabos… «Rusia… marcha al encuentro de un nuevo ascenso revolucionario»… ¡Correcto! Solo que todavía marcha al encuentro del ascenso, es decir, el ascenso no existe, ¡tal es la conclusión según la lógica y la gramática! Resulta, sin embargo, que este ascenso, que aún no ha llegado, se «caracteriza por un agudo choque», etc. Resulta un sinsentido: los otzovistas no saben caracterizar el presente. El futuro, a cuyo «encuentro marchamos», se «caracteriza» para encubrir la incomprensión de este presente. Por ejemplo, «la pequeña burguesía urbana empobrecida» surge de Dios sabe dónde; la referencia a ella no está respaldada siquiera por un intento de análisis; por qué el futuro ascenso se «caracteriza» por un agudo choque de los pequeños burgueses empobrecidos, no se ve por ningún lado; por qué hizo falta añadir precisamente ahora a la pequeña burguesía urbana empobrecida, se desconoce; los lumpen se distinguen, a veces, por choques agudos, a veces, por una asombrosa inestabilidad e incapacidad para la lucha. La falta de claridad de pensamiento entre los otzovistas es total, y no nos sorprende que en la Conferencia del POSDR, por el añadido de la inserción sobre «la pequeña burguesía urbana empobrecida», votaran junto con dos otzovistas ¡solo dos bundistas! Se obtuvo una brillante confirmación de nuestra opinión de que el otzovismo es oportunismo al revés.

¿Con quién será el agudo choque? «Con el bloque gobernante de la gran burguesía y los terratenientes feudales». ¿Y no con la autocracia? Los otzovistas no saben distinguir el absolutismo, que maniobra entre las dos clases indicadas, del dominio directo de estas clases, y de ello resulta un absurdo: la lucha contra la autocracia desaparece en algún lugar.

…«Se lleva a cabo una labor encubierta de organización de fuerzas»… Encubierta puede ser y es la labor de contabilizar la experiencia, de digerir las nuevas lecciones, de acumular fuerzas, pero la organización de fuerzas no puede ser encubierta incluso bajo el dominio absoluto de la ilegalidad. En 1901–1903, la organización de fuerzas se llevaba a cabo ilegalmente, pero no de manera encubierta. Los otzovistas repiten fragmentos de palabras aprendidas y las tergiversan al hacerlo.

Punto 2: «La resolución de este choque, dada la existencia de contradicciones de clase fuertemente desarrolladas en Rusia, adoptará la forma de una revolución»… Las contradicciones de clase en Rusia están menos fuertemente desarrolladas que en Europa, que no conoce la tarea de la lucha contra la autocracia. Los otzovistas no se dan cuenta de cómo, al querer profundizar sus puntos de vista, se aproximan a su antípoda: los oportunistas.

…«una revolución que conducirá a la insurrección armada»…

Sobre el objetivo de la lucha no se nos ha dicho aún nada claro, sobre el momento actual en el desarrollo de la autocracia, tampoco, pero los otzovistas se apresuran a hablar sobre el medio de lucha para declararse «revolucionarios». Esto es puerilidad, queridos camaradas, pues de nuevo mostráis que habéis aprendido fragmentos de buenas palabras sin haber comprendido su sentido. En 1897, 1901 y 1905, los socialdemócratas revolucionarios tuvieron una actitud diferente hacia la cuestión de la insurrección: solo después del 9 de enero de 1905 la colocaron en el orden del día, aunque tanto en 1897 como en 1901 Rusia, indudablemente, «marchaba al encuentro de un ascenso revolucionario», marchaba hacia un «agudo choque» y hacia una «revolución». No basta con aprender consignas de memoria, hay que saber pensar cuándo es oportuno lanzarlas. Mientras el «ascenso» no haya llegado, mientras la «revolución» en el sentido más estricto y directo de la palabra no se haya convertido en presente (y los otzovistas hablan de ella en futuro: «adoptará la forma de una revolución»), hasta entonces, lanzar la consigna de uno de los medios de lucha significa presentarse como una caricatura de los socialdemócratas revolucionarios. La resolución de la conferencia habla de la crisis revolucionaria en maduración y del objetivo de la lucha (la conquista del poder por las clases revolucionarias), y por ahora no se puede decir ni hace falta decir más.

De qué manera las ignotas «reformas municipales» han ido a parar aquí, y además como «reformas radicales», Alá lo sabe. Qué significa esto, por lo visto, no lo entienden ni los propios otzovistas.

Punto 3: «en vista de esto, la socialdemocracia, como partido consecuentemente revolucionario, debe poner en primer plano la lucha extraparlamentaria»…

¡Y hay personas («ultimatistas») tan miopes que nuestras divergencias con los otzovistas les parecen solo divergencias prácticas, solo una diferente valoración de los medios y procedimientos de aplicar la táctica común! En el verano de 1907, la divergencia sobre el boicot a la III Duma podía ser solo práctica, el error de los boicotistas podía ser solo un error en la elección de los medios para aplicar la táctica común a todos los bolcheviques. En 1909, es ridículo hablar de esto. El error de los otzovistas y ultimatistas se ha convertido en una desviación de principio del marxismo. Pensad realmente: «en vista de esto», es decir, en vista de que «marchamos al encuentro» del ascenso y de que el choque «adoptará la forma de una revolución», «en vista de esto» ¡al primer plano la lucha extraparlamentaria! ¡Pero si esto es simplemente un montón de palabras que encubre un caos monstruoso de ideas, camaradas! ¡Pero si aún no habéis dicho ni una palabra sobre la Duma en vuestra resolución, y ya habéis confeccionado la conclusión: «en vista de esto» «lucha extraparlamentaria»! En vista de que no comprendemos el significado de la Duma y las tareas del partido en tiempos de crecimiento del ascenso, proclamamos la lucha extraparlamentaria: he aquí a qué sinsentido se reducen los razonamientos de los otzovistas. Repitieron fragmentos de razonamientos bolcheviques, no comprendidos por ellos, de una época en que la lucha extraparlamentaria no solo se proclamaba, sino que era llevada a cabo por las masas; los repitieron cuando ellos mismos consideran «terminada la primera etapa de la revolución», es decir, que las condiciones de la lucha directa de masas están temporalmente ausentes.

Aprendieron de memoria la correcta tesis sobre la subordinación del trabajo en la Duma a los intereses y la orientación del movimiento obrero que se desarrolla fuera de la Duma, y repiten fragmentos de lo aprendido fuera de lugar y en una forma tergiversada hasta resultar irreconocible.

En lugar de subrayar la necesidad, junto con el trabajo en la Duma, de dedicar también ahora el máximo de fuerzas a una labor extraparlamentaria firme, prolongada y minuciosa de organización y agitación entre las masas, los otzovistas, junto con los socialistas-revolucionarios, arman un alboroto «revolucionario» sobre la «lucha extraparlamentaria», sobre la embestida, etc.

«Acciones activas directas son imposibles en el momento actual», dicen los otzovistas al final de la resolución (punto 1), y al principio proclaman la lucha extraparlamentaria. ¿Acaso no es esto una caricatura del bolchevismo?

…«Y el trabajo para llevar la revolución hasta la victoria completa»… ¡Primero un fragmento de idea sobre los medios de lucha, después sobre el objetivo!.. «y para este fin la organización del proletariado y de las amplias masas del campesinado»… Esto es una frase, camaradas, en un momento en que se trata ante todo y «en primer plano» del fortalecimiento y la reconstrucción de las organizaciones del partido semidestruidas.

El punto 4 es una de las perlas del «otzovismo»: «El partido puede utilizar solo aquellas formas de acción organizativa y de agitación que no desdibujen ni debiliten la lucha revolucionaria»…

¡Tal es el planteamiento «práctico» de la cuestión según la opinión de los «prácticos» ultimatistas! Los otzovistas se ven obligados en 1909 a buscar justificaciones de principio, y esta búsqueda los conduce inevitablemente al pantano. «Solo aquellas formas de acción que no desdibujen»… estas palabras apuntan claramente al trabajo en la Duma de los socialdemócratas y a su utilización de las organizaciones semilegales y legales. Resulta que existen «formas de acción» que desdibujan y otras que no desdibujan. Para librar del trabajo de pensar a las personas que no saben hacerlo, confeccionemos un horario de «formas de acción» y tachemos las que «desdibujan»… ¡esta sí que sería una táctica verdaderamente revolucionaria!

Por ejemplo, la literatura legal, queridos camaradas: ¿esta «forma de acción organizativa y de agitación» desdibuja o no desdibuja? ¡Por supuesto que «desdibuja» bajo el régimen de Stolypin! Entonces, hay que eliminarla, tal es la conclusión de los otzovistas, que no saben indicar las condiciones de utilización por la socialdemocracia revolucionaria de las más diversas formas y por eso dicen sinsentidos. «El partido debe prestar especial atención a la utilización y fortalecimiento de las organizaciones ilegales, semilegales y, en lo posible, legales existentes, y a la creación de otras nuevas, que puedan servirle como puntos de apoyo», reza la resolución de la conferencia, propuesta e impulsada por los bolcheviques. Esta resolución se diferencia del otzovismo como el cielo de la tierra. «Solo aquellas formas que no desdibujen» es una frase vacía, solo «alboroto» en lugar de espíritu revolucionario. La creación de «comités obreros» ilegales del partido para la utilización de las «organizaciones semilegales y, en lo posible, legales» es la táctica de los socialdemócratas revolucionarios que tienen en cuenta qué «formas de acción organizativa y de agitación» son prescritas por el momento actual, que saben mostrar los modos de un trabajo verdaderamente socialdemócrata en las más diversas «formas».

¡Abajo la literatura legal socialdemócrata! Esto es una frase vacía, irrealizable y, por tanto, ventajosa solo para los oportunistas, que comprenden perfectamente su irrealizabilidad. La delimitación entre los socialdemócratas del partido, dispuestos a responder ante el partido por sus escritos legales, y los literatos sin partido, merodeadores, es una tarea difícil pero realizable, que da una orientación real de trabajo a quienes quieren trabajar con el partido. ¡Abajo la fracción legal de la Duma, abajo las organizaciones legales! Esto es una frase vacía, ventajosa solo para los oportunistas, que estarían muy contentos de librarse del control del partido. Trabajar y trabajar en este control, en la «utilización» de las organizaciones legales, en la corrección de cada error y de la táctica errónea de los socialdemócratas: esta es una tarea del partido, de la que nos ocuparemos nosotros y todos aquellos que deseen cumplir las decisiones de la conferencia.

…Final del punto 4: «luchando resueltamente contra todo tipo de componendas de la burguesía contrarrevolucionaria con la autocracia».

¡Uf! Los otzovistas repiten inevitablemente fuera de lugar fragmentos de ideas de la literatura bolchevique. Hay que discernir, camaradas, qué va con qué. Durante la I y II Dumas, el gobierno tanteaba aún caminos para las componendas, y los kadetes predicaban al pueblo las componendas como consignas de «lucha» (consignas que confundían incluso a los socialdemócratas mencheviques). Entonces, la lucha resuelta contra las componendas era realmente una consigna del día, una tarea del momento, un desenmascaramiento del engaño. Ahora, la componenda ha sido tanteada y realizada por el zarismo con las clases que los propios otzovistas han llamado «bloque», y nadie se llama a engaño respecto a la componenda realizada en la III Duma. Ahora, hacer de la «lucha resuelta contra todo tipo de componendas» el centro de la agitación significa presentarse como una caricatura del bolchevismo.

Punto 5: «Nuestra Duma de Estado no puede ser considerada como un parlamento que funciona en el marco de la libertad política y con cierta libertad de la lucha de clases del proletariado, sino que es meramente una componenda entre el zarismo y la gran burguesía…». Aquí hay dos errores. No se puede decir: no es un parlamento, sino una componenda, pues toda una serie de parlamentos del mundo no son otra cosa que una componenda de la burguesía (que ha alcanzado uno u otro grado de desarrollo) con diversos residuos del medioevo. Debíamos luchar, y luchamos, contra que el primer parlamento en Rusia fuera un parlamento de los centurias negras y octubristas, pero una vez que esto resultó un hecho a pesar de nuestros esfuerzos, una vez que la historia nos obligó a pasar por tal etapa, limitarse a apartar la desagradable realidad con una exclamación, con una declamación, es puerilidad. Segundo error: para los autores de la resolución resulta que si hay «cierta libertad», eso es un «parlamento», y si no la hay, es una «falsificación». Este es un punto de vista democrático-vulgar, digno de un kadete y no de un marxista. En la III Duma hay mucha menos libertad que en la II, pero la III Duma es un parlamento menos ficticio, pues expresa más correctamente la correlación real de las clases dominantes en el momento dado y el poder del Estado. Mientras el poder esté en manos del zar y de los terratenientes feudales, ningún otro parlamento puede existir en la Rusia burguesa. A los kadetes les conviene desdibujar esta verdad sin adornos, pero no a los socialdemócratas.

El punto 6, como excepción, es correcto. Pero esta es precisamente una excepción que confirma la regla contraria, pues… pues en este punto los otzovistas exponen no sus propias ideas, sino las ideas de los anti-otzovistas que impulsaron las resoluciones de la conferencia.

Conclusiones. Punto (a)… «La Duma, siendo… una componenda… y un instrumento de la contrarrevolución»… ¡Correcto!.. «solo fortalece la autocracia»… Este «solo» es incorrecto. La autocracia ha aplazado su perdición al haber logrado organizar tal Duma, pero no se fortalece con esto, sino que se descompone a causa de esto. La Duma es tal «cobertura» que equivale a no poca «apertura», pues por primera vez, en mil cuestiones, muestra abiertamente la dependencia del zarismo de las capas contrarrevolucionarias, por primera vez demuestra en gran escala[70] la alianza inmanente de Románov y Purishkévich, del zarismo y la «Unión del Pueblo Ruso», de la autocracia y los Dubrovin-Iliodor-Pólovnev.

Que la Duma sanciona los crímenes del zarismo es indudable, pero esta es la sanción de clases determinadas, en nombre de intereses de clase determinados, y la tarea de la socialdemocracia consiste precisamente en esclarecer, desde la tribuna de la Duma, estas instructivas verdades de la lucha de clases.

…«La actividad de 8 meses de la III Duma de Estado ha mostrado que la socialdemocracia no puede utilizarla»…

He aquí el quid del otzovismo, error que nuestros «ultimatistas» solo encubren, embrollando el asunto, con su ridícula evasiva: ¡ya que se gastaron fuerzas en crear la fracción, no se puede retirarla a la ligera!

La cuestión se plantea directamente, y las evasivas no ayudarán aquí: ¿ha demostrado la actividad de 8 meses la posibilidad o la imposibilidad de utilizar la tribuna de la Duma? La respuesta de los otzovistas es incorrecta. A pesar de las enormes dificultades del trabajo del partido sobre la fracción, este trabajo ha demostrado indudablemente la posibilidad de utilizar la tribuna de la Duma. Desanimarse a causa de las dificultades y los errores es pusilanimidad, es sustituir un trabajo proletario paciente, firme y tenaz por el «alboroto» intelectual. Otros partidos socialistas europeos encontraron dificultades mucho mayores al inicio de su actividad parlamentaria, cometieron muchos más errores al hacerlo, pero no se desentendieron de la tarea, sino que supieron superar las dificultades y corregir los errores.

(b)… «nuestra fracción… ha llevado a cabo tenazmente una táctica oportunista, no ha podido ni puede ser una representante firme y consecuente del proletariado revolucionario»…

Las más grandes verdades pueden vulgarizarse, camaradas otzovistas, las más grandes tareas pueden convertirse en frase, y vosotros estáis haciendo precisamente esto. La lucha contra el oportunismo la habéis convertido en una frase, haciendo con ello el juego a los oportunistas. Nuestra fracción ha cometido y comete errores, pero precisamente la experiencia de su trabajo ha demostrado que «ha podido y puede» representar firme y consecuentemente al proletariado; ha podido y puede, cuando nosotros, el partido, la orientamos, la ayudamos, le damos nuestras mejores fuerzas como dirigentes, elaboramos directivas, proyectos de discursos, le explicamos el perjuicio y lo funesto de los consejos de la intelectualidad pequeñoburguesa, que siempre y en todo el mundo, y no solo en Rusia, obtiene el acceso más fácil a todo tipo de instituciones paraparlamentarias.

Tened, pues, camaradas, el valor de reconocer que aún hemos hecho demasiado poco para esta orientación real del trabajo de la fracción, para ayudarla con hechos. Tened el valor de reconocer que podemos hacer diez veces más en este camino, si sabemos fortalecer nuestras organizaciones, cohesionar a nuestro partido, vincularlo más estrechamente con las masas, crear órganos del partido que influyan constantemente sobre amplias capas de proletarios. He aquí hacia dónde se dirigen nuestros esfuerzos, he aquí hacia dónde deben dirigirse los esfuerzos de todos aquellos que quieren luchar contra el oportunismo de hecho y no de palabra.

Los otzovistas han convertido la lucha contra el oportunismo de la fracción en una frase, porque han aprendido de memoria las palabras sin haber comprendido la diferencia entre la crítica anarquista y la socialdemócrata del oportunismo. Tomad a los anarquistas: ellos se agarran a cada error de cada parlamentario socialdemócrata, gritan a voces que incluso Bebel en tal ocasión pronunció un discurso casi en espíritu patriótico, en tal otra adoptó una posición incorrecta en la cuestión del programa agrario, etc., etc. Y es verdad que incluso Bebel cometió en su carrera parlamentaria errores de oportunismo. Pero, ¿cuál es la conclusión de esto? Para un anarquista, la conclusión es que hay que retirar a todos los diputados obreros. Los anarquistas insultan a los parlamentarios socialdemócratas para romper con ellos, insultan, negándose a trabajar en la elaboración de un partido proletario, de una política proletaria, de parlamentarios proletarios. Y, de hecho, su frase convierte a los anarquistas en los más fieles auxiliares del oportunismo, en su reverso.

Para un socialdemócrata, la conclusión de los errores es otra. La conclusión es que ni siquiera Bebel pudo llegar a ser Bebel sin un prolongado trabajo del partido en la creación de una representación verdaderamente socialdemócrata. Que no nos digan: «no tenemos en la fracción a Bebeles». Bebel no se puede nacer, Bebel hay que hacerse. Los Bebeles no salen acabados, como Minerva de la cabeza de Júpiter, sino que son creados por el partido y la clase obrera. Quien dice: no tenemos Bebeles, desconoce la historia del partido alemán, desconoce que hubo un tiempo en que, bajo la ley de excepción, August Bebel cometió errores oportunistas, y el partido corrigió esos errores, el partido orientó a Bebel[71].

(c) «la participación ulterior en la Duma de Estado de la fracción socialdemócrata… solo puede traer perjuicio al proletariado… rebajar la dignidad y la influencia de la socialdemocracia»… Para ilustrar cómo en estas exageraciones desmedidas «la cantidad se transforma en calidad», cómo de la exageración desmedida surge (independientemente de la voluntad y la conciencia de los camaradas otzovistas) la frase anarquista, basta con remitirse a los debates presupuestarios de 1909, al discurso de Beloúsov. Si tales intervenciones se consideran «perjudiciales» y que no demuestran la posibilidad y la necesidad de utilizar la tribuna de la Duma, entonces la divergencia sale de los límites de la valoración de la intervención y se convierte en una divergencia de principio sobre las cuestiones fundamentales de la táctica socialdemócrata.

…(I) «Iniciar una amplia agitación… por la consigna: «¡Abajo la III Duma de Estado!»»…

Ya dijimos en el núm. 39 de *Proletari* que esta consigna, que arrastró durante cierto tiempo a algunos obreros anti-otzovistas, es incorrecta[72]. O bien es una consigna kadete de reforma electoral bajo la autocracia, o bien es la repetición de una palabra aprendida de memoria de aquella época en que las Dumas liberales encubrían al zarismo contrarrevolucionario, esforzándose por impedir que el pueblo viera claramente a su verdadero enemigo.

(II) «retirar… la fracción, lo que subrayará tanto… el carácter de la Duma como la táctica revolucionaria de la socialdemocracia».

Esto es una paráfrasis de la tesis de los otzovistas de Moscú de que la retirada de la fracción subrayará que la revolución no está enterrada. Tal conclusión —repetimos las palabras del núm. 39 de *Proletari*— «subraya» solo el entierro de aquellos socialdemócratas que son capaces de razonar de semejante manera. Con ello entierran su condición de socialdemócratas, pierden el olfato para un trabajo verdaderamente proletario-revolucionario y por eso extraen de sí mismos a la fuerza el «subrayar» de la frase revolucionaria.

(III) «dedicar todas sus fuerzas a la organización y preparación… para la lucha… abierta» (¡y por tanto renunciar a la prédica abierta desde la tribuna de la Duma!).. «y a la propaganda», etc.

Los otzovistas han olvidado que es indigno de la socialdemocracia renunciar a la propaganda desde la tribuna de la Duma.

Nos dan aquí un argumento, repetido por algunos ultimatistas: «no es rentable gastar fuerzas en un trabajo sin esperanza en la Duma, empleemos todas las fuerzas de manera más productiva». Esto no es un argumento de cálculo, sino un sofisma que inevitablemente genera —de nuevo, independientemente de la voluntad y la conciencia de los autores— conclusiones anarquistas. Pues los anarquistas en todos los países, señalando los errores de los parlamentarios socialdemócratas, llaman a abandonar el «manoseo no rentable con el parlamentarismo burgués» y a concentrar «todas estas fuerzas» en la «acción directa» de organización. Pero esto conduce a la desorganización y a la sustitución de un trabajo amplio y multifacético por el griterío de «consignas», impotentes en su desvinculación. Solo les parece a los otzovistas y ultimatistas que el argumento aquí es nuevo y vinculado solo a la III Duma. No es verdad, es un argumento paneuropeo, habitual, no socialdemócrata.

Así pues, el otzovismo y el ultimatismo son una caricatura del bolchevismo. ¿Qué ha engendrado esta caricatura? Por supuesto, lo erróneo de todo el bolchevismo, se apresura a declarar el menchevique. Tal conclusión es, sin duda, muy «ventajosa» para los mencheviques. Lástima que los hechos objetivos no la confirmen, sino que la refuten. Estos hechos objetivos nos dicen que en el desarrollo no solo del bolchevismo, sino de todo el marxismo ruso en general, hubo un período de caricaturas del marxismo, y que el marxismo ruso se fortaleció y creció en la lucha contra esta enfermedad del crecimiento, enfermedad de la ampliación de la esfera de su influencia. El marxismo ruso nació a principios de los años 80 del siglo pasado en los trabajos de un grupo de emigrados (el grupo «Emancipación del Trabajo»).

Pero el marxismo llegó a ser una corriente del pensamiento social ruso y una parte integrante del movimiento obrero en Rusia solo a partir de la mitad de los años 90 del siglo pasado, cuando comenzó la «oleada» de literatura marxista en Rusia y del movimiento obrero socialdemócrata. ¿Y qué? Esta oleada trajo una caricatura del marxismo en la persona del struvismo, por un lado, y del «rabochédelchestvo» y el «economismo», por el otro. El marxismo creció y maduró porque no encubrió las divergencias, no diplomateó (como diplomatean los mencheviques respecto a Máslov, Cherevanin, Kúskova, Prokopóvich, Valentínov, Ermanski y Cía.), sino que llevó a cabo e impulsó una campaña victoriosa contra la caricatura, engendrada por las penosas condiciones de la vida rusa y por el viraje en el desarrollo histórico del socialismo en Rusia. Y el bolchevismo crecerá y se fortalecerá, no encubriendo el inicio de su tergiversación por la caricatura, engendrada por las penosas condiciones de la vida rusa y por el viraje del período contrarrevolucionario, sino explicando abiertamente a las masas a qué pantano conducen a la fracción y al partido los otzovistas y ultimatistas.

Suplemento al núm. 44 del periódico *Proletari*, 4 (17) de abril de 1909.

Se imprime según el texto del Suplemento