«A las águilas les sucede descender más bajo que las gallinas, pero a las gallinas nunca les es dado elevarse como las águilas»*

Hace más de dos años, el señor Struve, que entonces defendía la revolución, escribía entonces sobre la necesidad de acciones revolucionarias abiertas, aseguraba entonces que la revolución debía convertirse en poder, — este señor Struve escribía en el núm. 71 de la revista extranjera «Osvobozhdénie»: «en comparación con el revolucionarismo de los señores Lenin y compañía, el revolucionarismo de la socialdemocracia de Europa occidental de Bebel e incluso de Kautsky es oportunismo»[8].

Yo respondí entonces al señor Struve: «¿dónde y cuándo he pretendido yo crear algún tipo de dirección particular en la socialdemocracia internacional, no idéntica a la dirección de Bebel y Kautsky?» («Dos tácticas», pág. 50 de la edición rusa)**

En el verano de 1907, en un folleto sobre el boicot a la tercera Duma, tuve que señalar que sería radicalmente falso identificar el bolchevismo con el boicotismo o el boevismo[9].

Ahora, en relación con el problema de los sindicatos, es necesario subrayar con la misma firmeza que el bolchevismo aplica la táctica de la socialdemocracia revolucionaria en todos los terrenos de la lucha, en todas las esferas de la actividad. La diferencia entre el bolchevismo y el menchevismo no consiste en que el primero «niegue» el trabajo en los sindicatos o cooperativas, etc., sino en que el primero sigue una línea diferente en la labor de propaganda, agitación y organización de la clase obrera. Ahora la actividad en los sindicatos adquiere, indudablemente, una importancia enorme. En oposición al neutralismo de los mencheviques, debemos llevar a cabo esta actividad en el espíritu de acercamiento de los sindicatos al partido, de desarrollo de la conciencia socialista [, fortalecimiento] y comprensión de las tareas revolucionarias del proletariado. En Europa occidental, el sindicalismo revolucionario en muchos países ha sido el resultado directo e inevitable de [los extremos] del oportunismo, del reformismo, del cretinismo parlamentario. Entre nosotros, los primeros pasos de la «actividad en la Duma» también han reforzado en proporciones enormes el oportunismo, llevando a los mencheviques al servilismo ante los kadetes. Plejánov,

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* Las últimas palabras: «como las águilas no se elevan» fueron corregidas a lápiz por la mano de N. K. Krúpskaya: «no se elevan hacia las águilas». Red.

** Obras, VIII, 70. Red.