PARTIDO OBRERO SOCIALDEMÓCRATA DE RUSIA.

¡Proletarios de todos los países, uníos!

PRIMERO DE MAYO.

¡Camaradas obreros! Se acerca el día de la gran fiesta de los obreros de todo el mundo. El Primero de Mayo celebran su despertar a la luz y al conocimiento, su unión en una sola alianza fraternal para la lucha contra toda opresión, contra toda arbitrariedad, contra toda explotación, por la organización socialista de la sociedad. Todos los que trabajan, los que con su trabajo alimentan a los ricos y a los nobles, los que pasan la vida en una labor agotadora por un salario miserable, los que nunca disfrutan de los frutos de su trabajo, los que viven como bestias de carga en medio del lujo y el brillo de nuestra civilización, todos ellos tienden la mano para luchar por la liberación y la felicidad de los obreros. ¡Abajo la hostilidad entre los obreros de distintas nacionalidades o de distintas religiones! Esa hostilidad sólo beneficia a los saqueadores y tiranos que viven de la ignorancia y la desunión del proletariado. Judío y cristiano, armenio y tártaro, polaco y ruso, finlandés y sueco, letón y alemán: todos, todos marchan juntos bajo una sola bandera común, la del socialismo. Todos los obreros son hermanos, y en su sólida unión está la única garantía del bien y la felicidad de toda la humanidad trabajadora y oprimida. El Primero de Mayo esta unión de los obreros de todos los países, la socialdemocracia internacional, pasa revista a sus fuerzas y se cohesiona para una lucha nueva, incesante e inflexible por la libertad, la igualdad y la fraternidad.

¡Camaradas! Nos hallamos ahora en Rusia en vísperas de grandes acontecimientos. Hemos entablado la última y desesperada batalla contra el gobierno autocrático zarista, debemos llevar esta batalla hasta un final victorioso. ¡Mirad a qué desgracias ha llevado a todo el pueblo ruso ese gobierno de monstruos y tiranos, gobierno de cortesanos venales y lacayos del capital! El gobierno zarista arrojó al pueblo ruso a una guerra descabellada contra Japón. Cientos de miles de vidas jóvenes han sido arrancadas al pueblo y destruidas en el Lejano Oriente. No hay palabras para describir todas las calamidades que esta guerra trae consigo. ¿Y por qué se hace? ¡A causa de Manchuria, arrebatada a China por nuestro rapaz gobierno zarista! Por una tierra ajena se derrama la sangre rusa y se arruina nuestro país. Cada vez se hace más dura la vida del obrero y del campesino, más aprietan sobre ellos el nudo corredizo los capitalistas y los funcionarios, y el gobierno zarista envía al pueblo a saquear una tierra ajena. Los mediocres generales zaristas, junto con los funcionarios venales, han hundido la flota rusa, han dilapidado cientos y miles de millones del patrimonio del pueblo, han perdido ejércitos enteros, y la guerra sigue aún y trae consigo nuevas víctimas. El pueblo se arruina, la industria y el comercio se paralizan, se avecinan el hambre y el cólera, y el gobierno autocrático zarista, en su salvaje ceguera, sigue el viejo camino; está dispuesto a hundir a Rusia con tal de salvar a un puñado de monstruos y tiranos, y emprende, además de la guerra con Japón, una segunda guerra: la guerra contra todo el pueblo ruso.

Nunca ha vivido Rusia un despertar del sueño, del embrutecimiento y la servidumbre como ahora. Se han agitado todas las clases de la sociedad, desde los obreros y campesinos hasta los terratenientes y capitalistas, se han alzado voces de indignación por doquier, en Petersburgo y en el Cáucaso, en Polonia y en Siberia. El pueblo exige en todas partes el cese de la guerra, el pueblo exige la instauración de un gobierno popular libre, la convocatoria de diputados de todos los ciudadanos sin excepción en una Asamblea Constituyente, para designar un gobierno popular, para librar al pueblo del abismo al que lo empuja la autocracia zarista. Los obreros de Petersburgo, en número de hasta doscientas mil personas, se dirigieron al zar con el sacerdote Gueorgui Gapón el domingo 9 de enero para exponer estas demandas populares. El zar recibió a los obreros como a enemigos, el zar fusiló a miles de obreros desarmados en las calles de Petersburgo. La lucha hierve ahora por toda Rusia, los obreros están en huelga exigiendo libertad y una vida mejor, se derrama sangre en Riga y en Polonia, en el Volga y en el sur, por todas partes se levantan los campesinos. La lucha por la libertad se convierte en lucha de todo el pueblo.

El gobierno zarista ha enloquecido. Quiere pedir dinero prestado para continuar la guerra, pero ya no le conceden crédito. Promete convocar a representantes del pueblo, pero en realidad todo sigue como antes, continúan las mismas persecuciones, la misma arbitrariedad de los funcionarios, no hay asambleas populares libres, no hay periódicos populares libres, no se abren las cárceles donde penan los luchadores por la causa obrera. El gobierno zarista intenta azuzar a un pueblo contra otro, organizó una matanza en Bakú, calumniando a los armenios ante los tártaros, y ahora prepara una nueva matanza contra los judíos, atizando el odio hacia ellos entre el pueblo ignorante.

¡Camaradas obreros! No permitiremos que se siga escarneciendo así al pueblo ruso. Nos alzaremos en defensa de la libertad, rechazaremos a todos los que quieran desviar la cólera popular de nuestro verdadero enemigo. Nos levantaremos en insurrección con las armas en la mano para derrocar al gobierno zarista y conquistar la libertad para todo el pueblo. ¡A las armas, obreros y campesinos! ¡Organizad asambleas secretas, formad destacamentos, proveeos de las armas que podáis, enviad hombres de confianza para consultar con el Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia! Que el Primero de Mayo de este año sea para nosotros la fiesta de la insurrección popular: preparémonos para ello, esperemos la señal para el ataque decisivo contra el tirano. ¡Abajo el gobierno zarista! Lo derrocaremos y nombraremos un gobierno revolucionario provisional para convocar la asamblea constituyente popular. Que los diputados del pueblo sean elegidos por sufragio universal, directo, igual y secreto. Que salgan de las cárceles y regresen del destierro todos los luchadores por la libertad. Que se celebren abiertamente asambleas populares y se impriman, sin la vigilancia de los malditos funcionarios, periódicos populares. Que se arme todo el pueblo, que se dé un fusil a cada obrero, para que sea el pueblo mismo, y no un puñado de saqueadores, quien decida su propio destino. Que se reúnan en las aldeas comités campesinos libres, para derrocar el poder feudal de los terratenientes, para librar al pueblo de la vejación de los funcionarios, para devolver a los campesinos las tierras que les fueron arrebatadas.

He aquí lo que quieren los socialdemócratas, he aquí por lo que llaman a luchar con las armas en la mano: por la libertad completa, por la república democrática, por la jornada laboral de 8 horas, por los comités campesinos. Preparaos, pues, para la gran batalla, camaradas obreros, parad las fábricas y talleres el 1º de mayo, o empuñad las armas según el consejo de los comités del Partido Obrero Socialdemócrata. La hora de la insurrección aún no ha sonado, pero ya no está lejos. Los obreros de todo el mundo contemplan ahora con el corazón encogido al heroico proletariado ruso, que ha hecho innumerables sacrificios por la causa de la libertad. Los obreros de Petersburgo ya proclamaron en la memorable jornada del 9 de enero: ¡libertad o muerte! ¡Obreros de toda Rusia, repitamos este gran grito de combate, no nos detengamos ante ningún sacrificio, marchemos a través de la insurrección hacia la libertad, a través de la libertad hacia el socialismo!

¡Viva el 1º de Mayo, viva la socialdemocracia revolucionaria internacional!

¡Viva la libertad del pueblo obrero y campesino, viva la república democrática y abajo la autocracia zarista!

1905

Buró de los Comités de la Mayoría.

Redacción de «Vperiod».

1 La proclama «Primero de Mayo» fue escrita por Lenin en Ginebra antes de la apertura del III Congreso, es decir, antes del 25 (12) de abril de 1905. Acerca de la proclama, A. A. Bogdánov escribió a Lenin en Ginebra desde Londres en una postal: «...En tu proyecto de hoja del Primero de Mayo, yo propondría en el párrafo dedicado a la guerra sustituir la expresión “¿Y por qué luchamos nosotros?” por alguna otra en la que se evite la palabra “nosotros”, que parece vincularnos con los autores de la guerra»... En el texto de la hoja, la frase “¿Y por qué luchamos nosotros?” fue sustituida por las palabras: “¿Y por qué se hace?”. El documento (arch. del IMEL, doc. nº 1*298), publicado en las págs. 69-70 de la Recopilación Leninista, vol. XVI, es, al parecer, el plan de la presente hoja. La proclama se imprime en la Recopilación según el texto de la edición impresa. La segunda parte de la proclama, desde las palabras «¡Abajo el gobierno zarista!» hasta el final, incluidas las firmas, fue editada por el Comité de Bakú como una hoja independiente bajo el título «¿Qué queremos?».