[Primera mitad de 1908. Ginebra.]
El marxismo:
(α) Teoría de la plusvalía (Mehrwert)*
(β) Desarrollo económico
(γ) Lucha de clases
(δ) Materialismo filosófico

(α) 1. Los socialistas anteriores: «injusto», etc. Síntoma del sentimiento, no de la comprensión.
2. «Principio laboral» (en Rusia)
3. Producción mercantil
4. Capitalismo. Teoría de la plusvalía.

(β) 1. Desarrollo económico. Industria (1907)
2. Los artesanos rusos
3. Agricultura
4. Ferrocarriles y [bancos] trusts
5. Capital financiero
6. Socialización de la producción. Trabajo socializado y apropiación individual.

(γ) 1. El proletariado y su cohesión. (Campesinado acomodado — pauperización — proletarización)
2. Huelgas aisladas. «Lucha» contra las máquinas.
3. Sindicatos y movimiento
4. Lucha política:
   Inglaterra — liberales
   Francia — radicales (republicanos)
   Alemania — liberales (de los años 60) y oportunistas
5. Objetivos revolucionarios de la clase obrera: expropiación del capital
6. Lucha revolucionaria y lucha por las reformas

(δ) Materialismo filosófico
1. La teoría de Mach = todo el mundo.
2. Las dos concepciones del mundo principales y puntos de partida filosóficos: el oscurantismo clerical (popovschina) y el materialismo.
3. Engels (Ludwig Feuerbach)
4. 1789 Francia — Hegel y Feuerbach Alemania (antes del 48)
5. Materialismo dialéctico

ARTÍCULOS, NOTAS, PLANES

La cuestión agraria* (a) producción mercantil en la agricultura (b) pequeña producción versus gran [producción] (c) trabajo asalariado (d) renta.

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* El esquema «La cuestión agraria» está escrito al principio de la primera página del manuscrito, junto (al lado derecho) al breve plan de la ponencia «Marxismo» (α, β, γ, δ), antes de su plan detallado posterior. N. de la Red.

# MANIFESTACIÓN PACÍFICA DE LOS OBREROS INGLESES Y ALEMANES**1.
[Septiembre, posterior al 20, 1908. Ginebra.]

Como es sabido, la prensa burguesa de Inglaterra y Alemania y, en particular, las hojas callejeras llevan ya tiempo realizando una campaña chovinista, azuzando a un país contra el otro. La competencia de los capitalistas ingleses y alemanes en el mercado mundial se torna cada vez más encarnizada. La antigua primacía de Inglaterra y su dominio indiscutible en el mercado mundial han pasado al pasado. Alemania se cuenta entre los países capitalistas de desarrollo particularmente rápido, y los productos de su industria buscan salida en el extranjero cada vez más. La lucha por las colonias, los choques de intereses comerciales se han convertido en la sociedad capitalista en una de las causas principales de las guerras. Y no es de extrañar que los capitalistas de ambos países consideren inevitable una guerra entre Inglaterra y Alemania***, y que los[...]**** representantes del militarismo aquí y allá la consideren directamente deseable. Los chovinistas ingleses quieren socavar las fuerzas del peligroso competidor, quebrantando el poderío marítimo de Alemania, aún inconmensurablemente más débil en esta palestra que Inglaterra. Los junkers y generales alemanes, con el borbón Guillermo II a la cabeza, se lanzan ansiosos al combate con Inglaterra, confiando en la posibilidad de aprovechar la superioridad de las fuerzas terrestres y soñando con ahogar, con el estruendo de las victorias bélicas, el creciente descontento de las masas obreras y la agudización de la lucha de clases en Alemania.

Contra el creciente peligro de guerra decidieron pronunciarse públicamente los obreros ingleses y alemanes. Los periódicos obreros de ambos países libran desde hace tiempo una lucha consecuente contra el chovinismo y el militarismo. Pero ahora se requería una declaración de la voluntad de la clase obrera algo más imponente que a través de los órganos de prensa. Los obreros ingleses decidieron enviar una delegación a Berlín para, mediante una majestuosa manifestación, declarar la solidaria decisión del proletariado de uno y otro país de librar la guerra contra la guerra.

La manifestación tuvo lugar en Berlín el domingo 20 (7) de septiembre. Esta vez, los diputados obreros ingleses pudieron hablar sin trabas ante el proletariado berlinés. Dos años atrás, cuando J. Jaurès, en nombre de la clase obrera francesa, decidió hablar en Berlín en una reunión de las masas socialdemócratas con el fin de protestar contra los chovinistas de la burguesía, el gobierno alemán le prohibió hablar ante los obreros alemanes. En esta ocasión, el gobierno alemán no se atrevió a expulsar a los delegados del proletariado inglés.

Una enorme reunión obrera fue convocada en una de las salas más grandes de Berlín. Hasta 5.000 personas llenaron de inmediato el local, y muchos miles tuvieron que quedarse en el jardín y en la calle. El orden era mantenido por obreros elegidos con brazaletes rojos. El camarada Legien, conocido dirigente de los sindicatos obreros de Alemania (los [así] llamados «libres», es decir, de hecho, sindicatos socialdemócratas), saludó a la delegación inglesa en nombre de toda la clase obrera de Alemania organizada política y sindicalmente. Hace cincuenta años —dijo— los obreros franceses e ingleses ya se habían manifestado a favor de la paz². Entonces, detrás de los avanzados —los socialistas— no había aún masas organizadas. Ahora, los sindicatos obreros de Inglaterra y Alemania suman en conjunto 4 ½ millones de afiliados. En nombre de este ejército actúan ahora los delegados ingleses y la reunión de Berlín, declarando que en manos de la clase obrera está la decisión de la cuestión de la guerra y la paz.

El delegado obrero inglés Maddison, en su discurso de respuesta, estigmatizó el acoso chovinista de la burguesía y transmitió la «Alocución de los obreros de Gran Bretaña a los obreros de Alemania», firmada por 3.000 obreros. Entre los firmantes, señaló, hay representantes de ambas tendencias del movimiento obrero inglés (es decir, tanto socialdemócratas como partidarios del «Partido Laborista Independiente», que aún no se sitúan en un punto de vista socialista consecuente). En la alocución se señala que las guerras sirven a los intereses de las clases poseedoras. Las masas obreras soportan todas las cargas de las guerras; las clases poseedoras extraen provecho de las calamidades populares. ¡Que se unan, pues, los obreros para luchar contra el militarismo, para asegurar la paz!

Tras los discursos de otros diputados ingleses y del representante de la socialdemocracia alemana Richard Fischer, la reunión finalizó con la aprobación unánime de una resolución que estigmatiza «la política egoísta y miope de las clases dominantes y explotadoras» y expresa la disposición a actuar según la decisión del Congreso Internacional de Stuttgart, es decir, a luchar contra la guerra con todas las fuerzas y medios³. La reunión se disolvió ordenadamente entre cantos de la Marsellesa obrera. No hubo manifestaciones callejeras. La policía berlinesa y las autoridades militares locales resultaron burladas en sus expectativas. Las costumbres alemanas se caracterizan por el hecho de que hasta la más pacífica manifestación obrera no transcurrió sin una demostración policial y militar. La guarnición de Berlín fue movilizada. Destacamentos de tropas fueron emplazados según un plan riguroso en los más diversos puntos de la ciudad, preferentemente de modo que no fuera fácil advertir dónde y cuántos soldados estaban ocultos. Patrullas policiales recorrían calles y plazas no lejos del local de la reunión y, en especial, el camino desde allí al palacio. El palacio estaba rodeado por un verdadero anillo de policías disfrazados y de destacamentos de tropas escondidos en los patios. Se organizó un complicado sistema de piquetes policiales: grupos de policías estaban apostados en las esquinas de las calles; oficiales de policía fueron destacados a todos los lugares «importantes»; policías ciclistas cumplían funciones de exploradores e informaban a las autoridades militares de cada paso del «enemigo»; los puentes y pasos sobre el canal eran vigilados por triplicado.
«Protegían la monarquía amenazada», escribe sarcásticamente el *Vorwärts* a propósito de todas estas medidas del gobierno de Guillermo II.
Era un ensayo —añadimos por nuestra parte. Guillermo II y la burguesía alemana ensayaban la lucha militar contra el proletariado sublevado. Tales ensayos son, sin duda y en todo caso, útiles tanto para las masas obreras como para los soldados. *Ça ira* (¡esto marchará!), como dice la canción obrera francesa. Ensayos repetidos, quizá ahora todavía muy lentos, pero con toda seguridad, conducen al gran desenlace histórico.

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¹ Este artículo fue escrito por Lenin para *Proletari*. En el n.° 36 de *Proletari* del 16 (3) de octubre de 1908, al final de la última página, hay un comunicado de la redacción de que una serie de artículos y correspondencias, entre ellos este artículo, se aplazan hasta el número siguiente. Casi todo el material allí enumerado fue publicado en el número siguiente y, en parte, en otros números próximos. Pero este artículo no llegó a aparecer en la prensa.
² Se trata de los hechos que precedieron a la organización de la Asociación Internacional de los Trabajadores (I Internacional): la visita de una delegación de obreros franceses en 1862 a Londres, con motivo de la exposición internacional, para establecer vínculos con los obreros ingleses, y la visita de una delegación similar al año siguiente, en 1863, también a Londres, a un mitin internacional para manifestar la simpatía y solidaridad del proletariado internacional con la insurrección polaca.
³ Véase la resolución del Congreso Internacional de Stuttgart sobre el militarismo y los conflictos internacionales en los documentos y materiales adjuntos a las Obras de Lenin, XII, 444.