G. V. PLEJÁNOV.
«CUESTIONES FUNDAMENTALES DEL MARXISMO»
SAN PETERSBURGO, 1908

[23-24] Los idealistas convierten primero el pensamiento en una esencia autónoma, independiente del hombre («un sujeto para sí»), y luego declaran que en ella, en esta esencia, se resuelve la contradicción entre el ser y el pensamiento. Y esto precisamente porque a ella, esencia independiente de la materia, le es propio un ser separado, independiente. Y efectivamente se resuelve en ella, pues ¿qué es esa esencia? El pensamiento. Y este pensamiento existe – e s – independientemente de todo lo demás. Pero esta resolución de la contradicción es una resolución puramente formal de la misma. Se alcanza únicamente porque – como ya hemos dicho más arriba – se elimina uno de sus elementos: precisamente el ser independiente del pensamiento. El ser resulta ser una simple propiedad del pensamiento, y cuando decimos que un objeto dado existe, esto significa tan sólo que existe en el pensamiento... Ser no significa existir en el pensamiento. A este respecto, la filosofía de Feuerbach es mucho más clara que la filosofía de J. Dietzgen. «Demostrar que algo existe – señala Feuerbach – significa demostrar que existe n o s ó l o e n e l p e n s a m i e n t o»*...

[28-31] La explicación materialista de la historia tuvo ante todo un significado metodológico. Esto lo comprendió perfectamente Engels cuando escribió: «no necesitamos tanto los resultados escuetos
como el estudio (das Studium); los resultados no son nada si se los toma independientemente del
desarrollo que conduce a ellos»**...
En general, uno de los más grandes méritos de Marx y Engels ante el materialismo es la elaboración por ellos del método correcto.
NB

* Werke, X. 187.
** Nachla., I, 477.
+
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Concentrando sus esfuerzos en la lucha contra el elemento e s p e c u l a t i v o de la filosofía de Hegel,
Feuerbach valoró y utilizó poco su elemento dialéctico. Él dice: «la verdadera dialéctica no es de ningún modo un diálogo del pensador solitario consigo mismo; es un diálogo entre yo y tú»*. Pero, en primer lugar, en Hegel la dialéctica tampoco tenía el significado de «diálogo del pensador solitario consigo mismo»; y, en segundo lugar, la observación de Feuerbach define correctamente el p u n t o d e p a r t i d a d e l a f i l o s o f í a, p e r o n o s u m é t o d o. Esta laguna fue colmada por Marx y Engels, quienes comprendieron que hubiera sido erróneo, al combatir la filosofía especulativa de Hegel, ignorar su dialéctica...
La dialéctica es confundida por muchos con la doctrina del desarrollo, y es, en efecto, tal doctrina. Pero la dialéctica se diferencia esencialmente de la vulgar «teoría» de la evolución, que está construida enteramente sobre el principio de que ni la naturaleza ni la historia dan saltos y de que todos los cambios en el mundo se efectúan sólo gradualmente. Ya Hegel demostró que la doctrina del desarrollo concebida de tal modo es ridícula e insostenible...

[33]... En general, los derechos del pensamiento dialéctico se confirman en él** por las propiedades dialécticas del ser. También aquí el ser condiciona al pensamiento...

[39] Así pues, las propiedades del medio geográfico condicionan el desarrollo de las fuerzas productivas;
y el desarrollo de las fuerzas productivas condiciona, a su vez, el desarrollo de las relaciones económicas, y tras ellas, de todas las demás relaciones sociales...

[42] A cada estadio dado de desarrollo de las fuerzas productivas corresponde un carácter determinado del armamento, del arte militar y, por último, del derecho internacional – más exactamente: intersocial, es decir, entre otras cosas también intertribal. Las tribus cazadoras
no pueden crear grandes organizaciones políticas precisamente porque el bajo nivel de sus fuerzas productivas las o b l i g a , según la gráfica expresión del antiguo ruso, a d i s p e r s a r s e , en pequeños grupos sociales, en busca de medios de subsistencia...

[46-47] Según Marx, el medio geográfico influye sobre el hombre por intermedio de las relaciones de producción que s u r g e n e n u n a l o c a l i-
NB

* Werke, II, 345.
** De Engels. Red.

OBSERVACIONES AL LIBRO DE PLEJÁNOV «CUESTIONES FUNDAMENTALES DEL MARXISMO»
d a d d e t e r m i n a d a sobre la base de las fuerzas productivas dadas, y c u y a p r i m e r a c o n d i c i ó n d e d e s a r r o l l o s o n l a s p r o p i e d a d e s d e d i c h o m e d i o...

[65-66] El carácter de la «estructura económica» y la dirección en que cambia ese carácter no dependen de la voluntad de los hombres, sino del estado de las fuerzas productivas y de cuáles cambios en las relaciones de producción surgen y se vuelven necesarios para la sociedad como consecuencia del desarrollo ulterior de estas fuerzas. Engels lo explica con las siguientes palabras: «Los hombres hacen su propia historia, pero hasta ahora la han hecho – incluso dentro de sociedades aisladas – no según una voluntad común ni según un plan común. Sus aspiraciones se entrecruzaban mutuamente, y precisamente por ello en todas estas sociedades impera la necesidad, cuyo complemento y forma externa de manifestación es la c a s u a l i d a d». La actividad humana misma se define aquí no como libre, sino como
necesaria, es decir, como sujeta a leyes, es decir, como susceptible de convertirse en objeto de investigación científica. De este modo, el materialismo histórico, sin dejar de señalar que
las circunstancias son modificadas por los hombres, nos da al mismo tiempo por primera vez la posibilidad de considerar el proceso de este cambio desde el punto de vista de la ciencia. Y he aquí por qué tenemos pleno derecho a decir que la explicación materialista de la historia proporciona los prolegómenos necesarios para toda doctrina sobre la sociedad humana que quiera presentarse como ciencia...

[68] En la sociedad primitiva, que no conoce la división en clases, la actividad productiva del hombre influye directamente sobre su concepción del mundo y sobre su gusto estético...

[81-82] Si quisiéramos expresar brevemente la concepción de Marx y Engels sobre la relación de la ahora célebre «base» con la no menos célebre «s u p e r e s t r u c t u r a», obtendríamos lo siguiente:
1) El estado de las fuerzas productivas;
2) Las relaciones económicas condicionadas por él;
3) El régimen sociopolítico surgido sobre dicha «base» económica;
4) La psiquis del hombre social, determinada en parte directamente por la economía, y en parte por todo el régimen sociopolítico surgido sobre ella;
5) Las diversas ideologías que reflejan las propiedades de esta psiquis...

[98] Tomemos como ejemplo nuestro problema agrario contemporáneo. Al inteligente terrateniente – kadete –
la «expropiación forzosa de la tierra» puede parecerle una necesidad histórica más o menos – es decir, en proporción inversa a la magnitud de la «justa indemnización» – lamentable. En cambio, al campesino que aspira a obtener «tierrita», lo que se le presentará como una necesidad
más o menos lamentable será, por el contrario, sólo esa «justa indemnización», mientras que la propia
«expropiación forzosa» le parecerá seguramente la expresión de su libre voluntad y la garantía más preciada de su libertad.
Al decir esto, rozamos acaso el punto más importante en la doctrina de la libertad, punto no mencionado por Engels, desde luego, sólo porque a una persona que ha pasado por la escuela de Hegel este punto le es comprensible sin necesidad de explicación alguna...

Feuerbach y Dietzgen. 24*.

Notas hechas no antes de mayo
de 1908.
Publicadas por primera vez parcialmente en 1933 en el Recopilador Leninista XXV.
Publicadas íntegramente en 1958,
en la 4ª edición de las Obras
de V. I. Lenin, tomo 38.
Se publican según el original.

* Se hace referencia a la pág. 24 del libro de Plejánov (véase el presente tomo, pág. 455). Red.