¡Querido A. M.! Respecto a su declaración, consultaré con A. A.: en mi opinión, no vale la pena publicarla, ya que usted personalmente no lo sabía*.

¿A qué recopilación bolchevique envió el artículo sobre el cinismo? Estoy perplejo, porque me escriben con diligencia sobre las recopilaciones bolcheviques, pero de ésta no he oído nada. Espero que a la de Piter.

La carta a Senkévich, si tiene copia, envíemela (con la indicación de cuándo fue enviada), pero Senkévich seguramente la publicará, ya que se trata de una encuesta.

Sus planes son muy interesantes, y vendría con gusto. Pero, convendrá conmigo, no puedo abandonar el trabajo del partido, que es necesario organizar de inmediato. Organizar un trabajo nuevo es difícil. No puedo abandonarlo. Lo organizaremos en uno o dos meses, o algo así, y entonces podré ausentarme libremente una o dos semanas.

* Se trata de una declaración de A. M. Gorki en la prensa en relación con la detención de N. A. Semashko (véase el presente tomo, págs. 129-131). Red.

Estoy mil veces de acuerdo con usted sobre la necesidad de una lucha sistemática contra el decaimiento político, el renegadismo, el lloriqueo, etc. En cuanto a la «sociedad» y la «juventud», no creo que tengamos divergencias. La importancia del público intelectual en nuestro partido está decayendo: de todas partes llegan noticias de que la intelectualidad huye del partido. ¡Buen viaje a esa canalla! El partido se purga de la escoria pequeñoburguesa. Los obreros toman cada vez más el trabajo en sus manos. Se refuerza el papel de los obreros profesionales. Todo esto es magnífico, y estoy seguro de que sus «patadas» deben entenderse en ese mismo sentido.

Ahora bien: ¿cómo influir, qué «literatura» hacer concretamente? ¿Recopilaciones o

«Proletari»? Por supuesto, lo más fácil es responder: no o, sino y; la respuesta será irreprochable, pero poco práctica. Las recopilaciones legales, naturalmente, deben existir; nuestros camaradas en Piter trabajan con el sudor de su frente en ellas, y yo también trabajé, después de Londres, sentado en Kvakala*.

Si es posible, hay que hacer todos los esfuerzos para apoyarlas y continuar estas recopilaciones.

Pero mi experiencia desde Londres hasta noviembre de 1907 (¡medio año!) me ha convencido de que ahora no se puede crear una literatura legal sistemática. Estoy convencido de que el partido necesita ahora un órgano político que salga regularmente, que conduzca de manera consecuente y firme la línea de lucha contra la descomposición y el desaliento: un órgano del partido, un periódico político. Muchos rusos no creen en un órgano en el extranjero. Pero esto es un error, y nuestro colegio no en vano decidió trasladar aquí «Proletari». Es difícil organizarlo, montarlo, darle vida; no hay palabras. Pero hay que hacerlo, y se hará.

¿Por qué no incluir en él la crítica literaria? ¿Falta espacio? No conozco, por supuesto, el sistema de su trabajo. Lamentablemente, en nuestros encuentros tuvimos que charlar más que hablar en serio. Si a usted no le atrae escribir artículos pequeños, breves, periódicos (semanales, quincenales), si se siente mejor con un trabajo grande, entonces, por supuesto, yo

* - nombre jocoso de Kuokkala. Red.

no le aconsejaré que lo interrumpa. ¡Eso traerá más beneficio!

Pero si tiene ganas de trabajar conjuntamente en un periódico político, ¿por qué no

continuar, no convertir en costumbre ese género que usted inició con los «Apuntes sobre el filisteísmo» en «Nóvaya Zhizn», y que inició, en mi opinión, bien? Yo, «con intención premeditada», le escribí sobre esto en una de mis primeras cartas, pensando: si esto le atrae, se agarrará de ello. Y me parece que en su última carta usted como que se agarra. ¿O me equivoco? ¡Cuánto ganaría el trabajo del partido a través del periódico, no tan unilateral como antes, y el trabajo literario, vinculándose más estrechamente con el partido, con una influencia sistemática y continua sobre el partido! Que no sean «incursiones», sino un ataque continuo en toda la línea, sin pausa, sin lagunas, para que los socialdemócratas bolcheviques no solo ataquen por partes a todo tipo de holgazanes, sino que conquisten todo y a todos como los japoneses conquistaron Manchuria a los rusos.

De los tres temas que usted esboza para las recopilaciones (filosofía, crítica literaria y táctica del momento), una mitad y media iría al periódico político, a «Proletari»: la táctica del momento y una buena mitad de la crítica literaria. ¡Ah, no hay nada bueno en esos artículos especiales, largos, de crítica literaria, dispersos por diferentes revistas semipartidistas y extrapartidistas! Mejor sería que intentáramos dar un paso más allá de esta vieja costumbre intelectual, señorial, es decir, vincular la crítica literaria también más estrechamente con el trabajo del partido, con la dirección del partido. Así lo hacen los partidos socialdemócratas adultos en Europa. Así debemos hacerlo también nosotros, sin temer las dificultades de los primeros pasos del trabajo periodístico colegiado en esta materia.

Los grandes trabajos de crítica literaria, a los libros, en parte a las revistas.

Artículos sistemáticos, periódicos, en el concierto del periódico político, en conexión con
el trabajo del partido, en el espíritu de lo iniciado por «Nóvaya Zhizn»; dígame, ¿tiene ganas de esto o no?

El tercer tema: la filosofía. Soy muy consciente de mi falta de preparación en esta área,
que me impide

intervenir públicamente. Pero, como marxista de fila, leo atentamente a nuestros filósofos del partido, leo atentamente al empiriomonista Bogdánov y a los empiriocriticistas Bazárov, Lunacharski y otros, ¡y todas mis simpatías me empujan hacia Plejánov! ¡Hay que tener fuerza física para no dejarse arrastrar por el estado de ánimo, como hace Plejánov! Su táctica es el colmo de la vulgaridad y la bajeza. En filosofía defiende la causa justa.

Estoy por el materialismo contra el «empirio-», etc.

¿Se puede, se debe vincular la filosofía con la orientación del trabajo del partido? ¿con
el bolchevismo? Creo que ahora no se puede hacer eso. Dejemos que nuestros filósofos del partido trabajen todavía algún tiempo sobre la teoría, discutan y... se pongan de acuerdo. Yo, por ahora, estaría por separar tales disputas filosóficas, como las que hay entre los materialistas y los «empirio-», del trabajo íntegro del partido.

Esperaré su respuesta, y mientras tanto debo terminar.

Suyo, Lenin

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Enviado desde Ginebra

a la isla de Capri (Italia)

Publicado por primera vez en 1934

en la Recopilación Leninista XXVI

Se publica según el manuscrito