Pero considerando, por otro lado, (a) que la táctica del boicot sería correcta solo en presencia de un amplio, universal y rápido ascenso revolucionario, acompañado de un ataque directo contra el viejo poder, o con el fin de luchar contra las extendidas ilusiones constitucionales (como ocurrió con el boicot a la Duma de Bulyguin y de Witte);

(b) – considerando asimismo que no se han producido cambios sustanciales en aquellas condiciones bajo las cuales la socialdemocracia revolucionaria participó en la II Duma, pues la nueva ley electoral solo promete reemplazar la Duma que hablaba como kadete y actuaba como octubrista, por una Duma abiertamente octubrista.