En el núm. 8–9 de *Golos Sotsial-Demokrata*, P. Máslov ha insertado una «Carta a la redacción» que no puede calificarse más que de histérica. En efecto, ¿no es histeria cuando el autor no sólo me afrenta comparando mi estilo con el del hieromonje Iliodor, sino que también desempolva unas conversaciones que tuvieron lugar hace 14 años? Esto le parecerá una broma al lector, pero es un hecho. «Cuando aún no había salido el tomo III de *El Capital* —escribe P. Máslov—, Lenin conoció mi manuscrito, en el que se daba la misma solución al problema de la distribución de la ganancia que en el tomo III, y Lenin declaró que consideraba acertada la solución sumamente absurda de ese problema por el profesor Skvortsov». ¡Piénsese tan sólo: antes de la aparición del tomo III, es decir, ¡antes de 1894! Hay que tener o una ingenuidad infantil, ajena a mi estimadísimo oponente, o bien estar sumido en la histeria para pretender exactitud en el recuerdo de unas supuestas conversaciones de hace catorce años y de sus propios manuscritos inéditos. ¡Publíquelo mejor, ese manuscrito, camarada Máslov! ¡Qué ventajoso sería: demostrar que Máslov, un tal Máslov, resolvió la tarea planteada por Engels a todo el mundo antes del tomo III! Cierto, un poco tarde tal vez… Pero más vale tarde que nunca. No se puede realmente pensar que Máslov simplemente se propusiera elogiarse a sí mismo remitiéndose a su propio recuerdo.

Resulta que la redacción del periódico donde escribe Máslov todavía no elogia la enmienda de Máslov a Marx, y Máslov ha decidido elogiarse a sí mismo por lo que hizo (para sus adentros) hace catorce años… Resulta que yo (si se cree en la monstruosa fuerza de la memoria del camarada Máslov) cometía errores hace 14 años, antes de la aparición del tomo III de *El Capital*, y no publicaba esos errores; y Máslov empezó a cometer errores 7 años y 14 años después de la aparición del tomo III de *El Capital*, y publica esos errores. Por lo demás, es posible que la histeria de Máslov no sea del todo impremeditada. Hace exactamente 5 años, Mártov montó una histeria ante Plejánov, incitándole con ello a pasarse de los bolcheviques a los mencheviques. ¿Acaso espera P. Máslov que Plejánov, al leer sus alaridos en el periódico redactado por Plejánov y Cía., se pase de las filas de los partidarios de la teoría de la renta de Marx a las filas de los partidarios de la teoría de la renta de Máslov? Eso sería muy interesante. Y mientras esto no suceda, veamos cómo anda la cosa con la acusación de Máslov de que mi artículo «se compone enteramente de tergiversaciones y mentiras manifiestas».

¿Conque «enteramente», camarada Máslov?

Bueno, examinemos todos sus argumentos.

«Lenin escribe: “No es verdad que, según Marx, la renta absoluta se obtenga a consecuencia de la baja composición del capital agrícola. La renta absoluta se obtiene a consecuencia de la propiedad privada sobre la tierra. Esta propiedad privada crea un monopolio especial”[43]».

Aquí Máslov corta mi frase, que no terminaba en la palabra «monopolio» y que al final remitía a una página determinada del tomo IV (*Teorías de la plusvalía*). Esto no es una tergiversación por parte de Máslov, ¡oh, no! Es sólo una «corrección» de la exposición ajena…

Yo también dejo al lector que juzgue de qué lado están aquí «las tergiversaciones y la mentira manifiesta». ¡El estimadísimo Máslov ha cortado mi frase antes de mi remisión a Marx y me aduce otra remisión! ¿Qué clase de argumento es éste? ¿Acaso no ha puesto Máslov en evidencia una y otra vez el carácter contradictorio de los «borradores» de Marx (recordaré al lector que Máslov, en 1906, es decir, incluso después de la aparición de *Teorías de la plusvalía*, tuvo la osadía de explicar los errores de Marx descubiertos por él, aduciendo que el tomo III son “esbozos en borrador”)? ¿No demuestra esto que Marx no ató cabos en la deducción de la renta absoluta, unas veces a partir de la propiedad privada de la tierra, otras a partir de la baja composición del capital en la agricultura?

No, esto demuestra sólo que Máslov vuelve a embrollarlo todo de manera impía. En Marx se pueden encontrar decenas de frases donde la renta absoluta se deduce de la propiedad privada sobre la tierra, y decenas de frases donde se deduce de la baja composición del capital agrícola. Y esto por la sencilla razón de que Marx destaca una y otra de estas condiciones en los lugares correspondientes de su exposición, exactamente igual que yo, al exponer a Marx, también destaqué esas dos condiciones: en el mismísimo párrafo de mi artículo del que está tomada la cita de Máslov, ¡hablo también de la baja composición del capital agrícola! (Véase *Proletari* núm. 33, pág. 3, columnas 2–3[44]). Máslov cita contra mí el capítulo 45 del tomo III, el capítulo sobre la renta absoluta. Máslov toma la cita de la página 298 del original. Y en la página 287, es decir, antes, Marx dice que la renta diferencial no es «creada» por la propiedad sobre la tierra (la renta diferencial es inevitable bajo el capitalismo incluso sin propiedad sobre la tierra), mientras que la renta absoluta sí es creada por la propiedad sobre la tierra. «La propiedad sobre la tierra —escribe Marx en cursiva— ha creado ella misma la renta» (III, 2, 287).

Se pregunta: ¿contradice la cita de la pág. 287 a la cita de la pág. 298? En absoluto. Tras explicar que la propiedad privada sobre la tierra crea la renta (precisamente la absoluta), Marx pasa a explicar que esta renta será, o bien simplemente un monopolio, sólo un monopolio, un monopolio puro, o bien el resultado de que el monopolio impide la nivelación de la ganancia de los capitales de baja composición (agricultura) y de los más altos (industria).

Máslov ha repetido, por consiguiente, en el periódico redactado por Plejánov y Cía., su flagrante distorsión del marxismo. Máslov insiste, por tanto, también aquí —sólo que sin decirlo directamente— en que la renta absoluta no puede existir, en que la teoría de Marx es un error, mientras que la teoría de la economía política burguesa, que niega la renta absoluta, es la verdadera.

¿Por qué no decir directamente lo que se dice en *La cuestión agraria* y lo que se reproduce en mi cita? ¿No es esto «tergiversación y mentira manifiesta»? ¿Qué es esto, entonces? En *La cuestión agraria* se dice que Marx no tiene razón, que la renta absoluta no puede existir, ¡y en el periódico redactado por Plejánov y Cía. se pasa esto en silencio y se habla sólo de quién expone a Marx de un modo más correcto! Resulta que Máslov y yo discutíamos sólo sobre «quién expone más correctamente a Marx» y que yo mentí al afirmar que Máslov «corrigió» los «esbozos en borrador» de Marx ¡eliminando la renta absoluta! ¡Avergüéncese, camarada Máslov!

«Además. “Piotr Máslov —escribe Lenin— tampoco ha comprendido la renta diferencial de Marx… Cuando una nueva inversión de capital por el arrendatario en su parcela le reporta tanto una nueva ganancia como una nueva renta (cursiva de Lenin), esta renta no la percibe el terrateniente, sino el arrendatario”[45]. Con este motivo, Lenin, naturalmente, imparte las correspondientes lecciones al “ignorante” Máslov. Tomemos el tomo I de *La cuestión agraria* y en la página 112 encontramos: “si la intensificación de la explotación, a consecuencia de una nueva inversión de 500 rublos, produce la misma cantidad de producto, el arrendatario obtendrá ya no un 25% de ganancia, sino un 100%, ya que con la primera inversión de capital él paga 333 rublos de renta… Si con la inversión de los primeros capitales se contentaba con la ganancia media…, entonces le resulta más ventajoso, reduciendo la superficie de arriendo, invertir nuevos capitales en la misma tierra, ya que éstos darán un excedente por encima de la ganancia, darán renta también al arrendatario”. Pero Lenin necesitaba decir una mentira para insultarme.»

Veamos quién dijo la mentira. Para desentrañar esto, hay que prestar atención a los puntos suspensivos del extracto citado por Máslov que yo he transcrito. Porque yo transcribí íntegramente todo lo dicho al respecto por Máslov. Los puntos suspensivos significan recortes. Y he aquí que Máslov ha recortado de la pág. 112 de su primer tomo precisamente lo que allí se dice contra Marx y que está impreso en la pág. 112 en cursiva. Es increíble, pero es un hecho. En mi artículo en *Proletari*, como segundo argumento de Máslov contra Marx, se cita de la pág. 112 del tomo I la siguiente frase: «La renta del “último” capital invertido, la renta de Rodbertus y la renta absoluta de Marx desaparecerá, porque el arrendatario siempre puede convertir el “último” capital en penúltimo, si éste da algo más que la ganancia habitual» (cursiva de Máslov)[46].

Éste es un argumento de Máslov contra Marx. Yo ataqué ese argumento y sigo afirmando que ese argumento es por completo falso y un embrollo. ¡Y Máslov me responde citando esa misma página 112, pero omitiendo su embestida contra Marx! En lugar de esa embestida hay puntos suspensivos: antes de los puntos suspensivos se cita el comienzo de la página, después de los puntos suspensivos el final, y la embestida contra Marx ha desaparecido. ¿No es esto tergiversación y mentira manifiesta?

Yo no afirmé, ni afirmo, que en las 400 páginas de *La cuestión agraria* no se puedan encontrar pasajes acertados. Sólo afirmé que los argumentos de Máslov contra Marx son un despropósito indescriptible y un embrollo inaudito. Si Máslov, en la cuarta edición que ha prometido, suprime esos argumentos, si, por ejemplo, en la pág. 112 deja lo que él ha aducido en *Golos S.-D.*, entonces yo diré, y cualquiera dirá: a partir de la cuarta edición, Máslov ha dejado de corregir a Marx. Pero mientras no lo haya hecho, cualquiera que lea el tomo I verá en la pág. 112 el argumento de Máslov contra Marx, el argumento omitido en *Golos*. Y cualquiera verá que yo tengo razón en mi crítica de ese argumento, es decir, que ese argumento contra la renta absoluta es absurdo, pues el arrendatario percibe, durante la vigencia del contrato de arriendo, la nueva renta íntegra de las nuevas inversiones de capital, o sea, tanto la absoluta como la diferencial.

No me detengo en el siguiente «ejemplo» de Máslov, porque ese ejemplo se refiere al mismo argumento omitido por Máslov en *Golos*. Es comprensible que mi crítica del argumento decaiga si Máslov retira el argumento. Pero si no lo hace, y se limita a recortar sus citas, entonces pregunto al lector: ¿de qué lado están «las tergiversaciones y la mentira manifiesta»?

Por último, la última cita de Máslov de mi artículo es la siguiente: «“¿Qué es la intensificación?” —pregunta Lenin y responde: “es una inversión suplementaria de trabajo y capital. La segadora, según el descubrimiento del gran Máslov, no (cursiva de Lenin) es una inversión de capital. La sembradora en línea no es una inversión de capital”[47]. Debido al desconocimiento de los conceptos más elementales de la cuestión agraria, Lenin dio una definición incorrecta de la intensificación y no sólo escribió un manifiesto disparate, sino que además afirma una mentira manifiesta. En *La cuestión agraria* (pág. 62) está escrito: “La trilladora reduce el gasto de trabajo por unidad de superficie de tierra, tanto en la explotación extensiva como en la intensiva”. (Por semejante gasto, y no por un gasto en general, sin relación con la superficie de tierra, se determina la intensidad del cultivo. P. M.) La segadora tiene idéntico significado.»

Escuche, estimadísimo, le diré yo a esto a Máslov: ¡hay que saber cuándo parar!… ¿Acaso la discusión versaba sobre si la intensidad se determina por el gasto de capital por unidad de superficie o sin relación con la superficie? ¡Eso sí que es precisamente una tergiversación y una mentira manifiesta! La discusión no versaba en absoluto sobre eso. La discusión versaba en la segunda parte de mi artículo, citada ahora por Máslov, no en contra de *La cuestión agraria*, sino contra el artículo de Máslov en *Obrazovanie*, 1907, núm. 2.

¡Discuta usted con un sujeto que tan pronto suprime de sus obras precisamente los argumentos contra Marx que eran rebatidos por el crítico, como suprime artículos enteros suyos, endilgando al lector otra cosa distinta de la que se trataba!

La segunda parte de mi artículo lleva el título: «¿Es necesario refutar a Marx para refutar al populismo?». En esta parte se critica únicamente el artículo de Máslov en *Obrazovanie*, 1907, núm. 2.

¡Máslov pasa en silencio en *Golos* este artículo suyo y se remite a su *La cuestión agraria*! ¡Pero si esto es un ridículo juego al escondite! Yo jamás he dicho que en *La cuestión agraria* Máslov haya llegado al extremo de decir que para refutar al populismo hay que refutar a Marx.

En cambio, en *Obrazovanie*, Máslov sí dijo eso. Y yo me oponía a eso, y no a qué gasto de capital determina la intensificación. ¿Mantiene Máslov, sí o no, su afirmación de que «si no existiera el hecho de la caída de la productividad de las inversiones sucesivas de trabajo en una misma superficie de tierra, aún podría, tal vez, realizarse aquel idilio que pintan los eseristas»?

¿Se esconde usted, estimadísimo? Pero eso significa reconocerse derrotado.

¿Mantiene usted la afirmación de que a usted «le tocó ser el primero en subrayar de modo particularmente tajante la diferencia entre el significado del cultivo de la tierra y el progreso técnico para el desarrollo de la economía y, en particular, para la lucha entre la gran producción y la pequeña producción»? Así está dicho por usted en *Obrazovanie*. Así está citado por mí en *Proletari*. A esta, y sólo a esta cuestión, se refiere su disertación sobre la segadora, disertación en *Obrazovanie*, y no en *La cuestión agraria*. ¡Al no defender lo dicho por él en *Obrazovanie*, Máslov abandona la posición!

Así pues, en cuanto al fondo de la cuestión, Máslov no hace más que escabullirse en *Golos*. Repite el embrollo de que Marx no deducía la renta absoluta de la propiedad privada sobre la tierra, pero no defiende directamente sus correcciones a Marx; suprime sus argumentos contra Marx de sus propias citas; rehúye por completo lo dicho en *Obrazovanie*. Y nosotros repetimos: la aniquilación de la renta absoluta de Marx por Máslov en *La cuestión agraria* y las disertaciones de Máslov en *Obrazovanie* siguen siendo insuperables perlas de embrollo, de introducción del punto de vista burgués en la teoría.

En cuanto a la edición alemana del libro de Máslov, me burlé de que en ella están escondidas todas las enmiendas a Marx. Máslov se defiende: ¡el editor no ha publicado toda la primera parte de mi libro! Así pues, ¿a qué se reduce esta rectificación de Máslov? Yo decía: Máslov las suprimió. Máslov dice: el editor las suprimió —y el editor es el socialdemócrata alemán Dietz.

Si Dietz suprimió la «teoría» de Máslov, sus «enmiendas» a Marx, con el consentimiento de Máslov, mi conclusión no cambia en nada. Si Dietz lo hizo sin el consentimiento de Máslov, mi conclusión cambia sólo en la forma: Dietz, al suprimir las tonterías del libro de Máslov, obró con sensatez.

¿Era esta la rectificación que buscaba el estimadísimo Máslov?

P. S. La presente nota ya estaba escrita cuando recibí una hoja especial de la administración de *Golos S.-D.*. En esa hoja se dice:

Aún no hemos recibido esta corrección. Considero mi deber poner en conocimiento de los lectores la errata tipográfica. Pero ¿no habrá otra errata tipográfica en esa hoja especial que he transcripto? ¿No debería leerse, en lugar de camarada Máslov, señor Máslov? ¡Si Plejánov declaró por escrito que las personas que se apartan de Marx no son para él camaradas, sino señores! ¿O es que eso no se aplica a los mencheviques que predican el apartamiento del marxismo?

*Proletari* núm. 37, (29) 16 de octubre de 1908. Firmado: N. Lenin

Se reproduce según el texto del periódico *Proletari*, cotejado con el manuscrito