Por supuesto, no sé cuál es el neue Wendung*, pero estoy seguro de que usted no habría enviado tal telegrama sin motivos serios, y que acusar a Aleksinski, y más aún a usted, de querer entgegenarbeiten** la investigación es más que ridículo (151).

Kon me dijo — en secreto (no de parte de usted, por supuesto) — que existen serios elementos de cargo contra Litvinov, que él, Kon, conoce bien a Litvinov y no querría quitarlo de en medio ni tomar medidas que signifiquen para Litvinov algo demasiado grave; no, pero él, Kon, considera absolutamente necesario demostrar a Europa (y especialmente a la socialdemocracia alemana) que el tribunal del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia no es una ficción y que este partido sabe deslindar responsabilidades. «¿Acaso no se puede encontrar una fórmula para ello sin quitar a nadie de en medio?», exclamaba Kon. Yo, naturalmente, respondí que, en mi opinión, es perfectamente posible y que se preocupaba en vano.

El tribunal se celebrará a toda costa, el partido lo hará, ¿de qué preocuparse? Habrá un escándalo, decía Kon, si Aleksinski impide el tribunal. ¡Tonterías!, dije yo. Aleksinski no quiere ni puede impedir el tribunal ni la investigación. Y el escándalo ya existe y lo están haciendo los mencheviques: véase el artículo «Es hora de acabar» en el número 1-2 de *Golos Sotsial-Demokrata* (152). ¡¡Kon no lo ha leído!! Imagínese, mientras se lleva a cabo la investigación, mientras a Litvinov se le tapa la boca, mientras no se pueden publicar las actas de la instrucción, ¡en el periódico se vierten anónimamente basuras! ¿Cuál es la situación de Litvinov? Y en realidad este periódico es el órgano de la Oficina Central en el Extranjero (153), alimentada por ella. ¡¿Y éstos son los jueces?! Así es como expliqué a Kon la conducta de Aleksinski. Para evitar malentendidos y tergiversaciones, considero necesario transmitirle esto. Pues por muy extraño que me resultara que Kon se dirigiera a mí, el hecho es un hecho. Y temo que él, representante del partido alemán en la Oficina Central en el Extranjero, no transmita mis palabras con exactitud. Creo que no se puede confiar en un informante así sobre los asuntos rusos

ante el Vorstand* del partido alemán. Es necesario que usted personalmente, como miembro del alto colegio, hable con el Vorstand y sin falta les traduzca el artículo del número 1-2 de *Golos Sotsial-Demokrata*. De lo contrario, serán inevitables disparates tan ofensivos para mí, como que venga Kon a «quejarse» de que Aleksinski trabaja contra el tribunal. ¡Hay un límite para todo...

Le estrecho fuertemente la mano. Suyo, V. Uliánov

P. S. Le ruego responda sin falta e inmediatamente si autoriza publicar en ruso en *Proletari* el artículo que le he enviado** (con la advertencia de que fue escrito para *Przegląd Socjaldemokratyczny***) y cuándo. Tenemos una crisis terrible de materiales para *Proletari* y espero su respuesta con gran impaciencia (154).

P. P. S. Después de mi conversación, Kon vio a Riadovói y, al parecer, le insinuó que, de manera privada, de todos modos mostró a sus amigos, los mekistas, el protocolo que usted prohibió mostrar... (155)

¡Qué diablos es esto!

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Enviado de Ginebra a Berlín

Se publica por primera vez, según el manuscrito

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* - nuevo giro del asunto. (N. de la R.)  
** - contrarrestar. (N. de la R.)  
*** - Junta Directiva. (N. de la R.)