22.1.1908.





Querida mamita: Recibí hoy la carta tuya y de Manía, y me

apresuro a contestarla. Me causó gran alegría tener, por fin,

noticias directas de ustedes: no recibí ninguna de las cartas

anteriores de Maniasha. Fue una gran incomodidad tener que recurrir a otras

personas para que nos enviaran las cartas hasta nuestra llegada a

Ginebra.





Nos ha intranquilizado mucho la fuerte gripe de Aniuta. Sin duda la casa

en que viven es mala (Nadia dice que es húmeda), y a eso -se debe

semejante complicación. ¿Están todos bien ahora?

¿Y Mitia?





¿Ha vuelto a marcharse a su empleo?





Nosotros estamos instalándonos poco a poco, y finalmente no

estaremos peor que antes. Lo único desagradable fue el período

del traslado, porque era un cambio de mejor a peor. Pero eso era inevitable.

Con respecto a lo de Capri, al llegar me encontré con una carta de

Gorki, en la que me insiste que vaya. Tanto Nadia como yo estamos decididos a

aceptar la invitación y viajar a Italia (según escriben los

Gorki, ahora en Capri florecen los narcisos), pero no podemos hacer el viaje

hasta más adelante. Primero tenemos que dejar arreglados todos los

asuntos, y entonces tendremos tiempo para pasear.





Ayer o anteayer escribí a Maniasha, haciéndole otro pedido

de libros. ¿No la molesto en exceso con tantos pedidos?





Te abrazo fuertemente, querida mía, y te deseo salud. Saludos

míos y de Nadia para todos.





Tuyo, V. Uliánov





Queridos míos: ¡Qué mal rato deben haber pasado con

esa maldita gripe! ¿No creen que se debe a la humedad de la casa?

Menos mal que ya están reponiéndose. Los beso a todos

fuertemente, les deseo que se restablezcan pronto y que recuperen

completamente sus energías.





De ustedes, Nadia





* * *