Queridos A. M. y M. F.:

Recibí hoy su expreso. Es tentador, ¡caramba!, meterme con ustedes en Capri. Lo han pintado tan bien que, por Dios, me decidiré sin falta y trataré de arrastrar también a mi mujer. Solo que aún no sé la fecha: ahora no puedo dejar de ocuparme de «El Proletario» y hay que ponerlo en marcha, organizar el trabajo cueste lo que cueste. Esto llevará uno o dos meses, como mínimo. Y es necesario hacerlo. Hacia la primavera nos iremos a beber vino blanco de Capri, a ver Nápoles y a charlar con ustedes. Por cierto, he empezado a estudiar italiano y, como estudiante, me he lanzado de inmediato sobre la dirección escrita por M. F.: ¡expresso en lugar de espresso! ¡Que me manden un diccionario!

Bueno, en cuanto al transporte de «El Proletario», esto lo han escrito para su propia desgracia. ¡Ahora no se librarán fácilmente de nosotros! A M. F. le toca darle ahora mismo un montón de encargos:

1) Encontrar sin falta al secretario del sindicato de empleados y trabajadores de barcos de vapor (¡debe existir ese sindicato!) en los barcos que mantienen comunicación con Rusia.

2) Averiguar por él de dónde y hacia dónde van los barcos; con qué frecuencia. Que nos organice sin falta el transporte semanalmente. ¿Cuánto costará? Debe buscarnos a una persona puntual (¿hay italianos puntuales?). ¿Necesitan una dirección en Rusia (digamos, en Odesa) para la entrega del periódico o podrían mantener temporalmente pequeñas cantidades en casa de algún tabernero italiano en Odesa? Esto es sumamente importante para nosotros.

3) Si a M. F. le resulta imposible arreglar todo esto por sí misma, gestionar, buscar, explicar, verificar, etc., que nos ponga sin falta en contacto directo con ese secretario: entonces nos comunicaremos con él.

Hay que apresurarse con este asunto: justo dentro de 2 o 3 semanas esperamos publicar aquí «El Proletario» y hay que enviarlo de inmediato 129.

Bueno, ¡hasta la vista en Capri! Cuídese, A. M., ¡esté sano!

Suyo, V. Uliánov