El ponente en el discurso de clausura se pronunció contra esto{174}. Por un lado, incluso en los momentos más combativos, los socialdemócratas deben permanecer incondicionalmente como un partido autónomo e independiente, con una organización propia incluso dentro de los Soviets «comunes» de diputados obreros, campesinos, etc. Por otro lado, los socialdemócratas no deben caer en el error de los mencheviques, que contraponen el «bloque político» al «acuerdo de combate», pues todos y cualesquiera acuerdos solo son admisibles dentro de los límites de una línea política determinada. Es comprensible que los socialdemócratas, al intervenir en la Duma sobre una cuestión determinada contra los kadetes, no puedan renunciar a acuerdos con las izquierdas si estas siguen a los socialdemócratas en esa cuestión y si dicho acuerdo resulta necesario para la victoria parlamentaria sobre los kadetes (por ejemplo, para enmendar una ley; suprimir algún punto infame de un llamamiento, declaración, resolución, etc.). Pero atarse las manos con un acuerdo que sea medianamente permanente, que limite de algún modo a la socialdemocracia, con quienquiera que fuese, sería una locura y un crimen.

«Proletari» núm. 14, 4 de marzo de 1907

Publicado según el texto del periódico «Proletari»