Diez millones de hogares campesinos poseen 73 millones de desiatinas de tierra. Veintiocho mil nobles y terratenientes enriquecidos poseen 62 millones de desiatinas. Este es el telón de fondo del campo en el que se desarrolla la lucha campesina por la tierra. Sobre este telón de fondo son inevitables el asombroso atraso técnico, el estado de abandono de la agricultura, la opresión y el embrutecimiento de la masa campesina, y las formas infinitamente variadas de explotación feudal basada en la servidumbre y las prestaciones personales. Para no desviarnos de nuestro tema, debemos limitarnos aquí a una brevísima indicación de estos hechos notorios, descritos con todo detalle en la inmensa literatura sobre la economía campesina. Las dimensiones de la propiedad de la tierra que hemos esbozado no corresponden en absoluto a las dimensiones de las explotaciones. La gran agricultura capitalista ocupa un lugar indiscutiblemente secundario en las provincias puramente rusas. Predomina el cultivo en pequeña escala sobre los grandes latifundios: diversas formas de arriendo feudal de servidumbre, economía de trabajo (basada en prestaciones personales), "contratación de invierno", servidumbre por daños, servidumbre por "recortes" y así sin fin. Oprimida por la explotación feudal, la masa campesina se arruina y, en parte, arrienda ella misma sus nadieles a propietarios "prósperos". Una pequeña minoría de campesinos acomodados se convierte en burguesía campesina, arrienda tierra para la explotación capitalista y explota a cientos de miles de braceros y jornaleros.

Tomando en consideración estos hechos, plenamente establecidos por la ciencia económica rusa, debemos distinguir en la cuestión de la lucha campesina contemporánea por la tierra cuatro grupos principales de propiedad de la tierra. 1) La masa de economías campesinas, oprimidas por los latifundios feudales y directamente interesadas en su expropiación, y que directa y principalmente se benefician de dicha expropiación. 2) Una pequeña minoría del campesinado medio, que ya ahora posee una cantidad de tierra aproximadamente media, que permite una gestión soportable. 3) Una pequeña minoría del campesinado acomodado, que se transforma en burguesía campesina y, mediante una serie de transiciones graduales, está vinculada a la propiedad de la tierra de gestión capitalista. 4) Los latifundios feudales, que superan con creces las dimensiones de las economías capitalistas de la época actual en Rusia y que obtienen la mayor parte de sus ingresos de la explotación de servidumbre y por trabajo del campesinado.

De suyo se entiende que, según los datos sobre la propiedad de la tierra, estos grupos principales solo pueden distinguirse de manera muy aproximada, tentativa, esquemática. Pero en todo caso estamos obligados a distinguir estos grupos, pues de lo contrario no se puede dar un cuadro completo de la lucha por la tierra en la revolución rusa. Y de antemano se puede decir con plena seguridad que las correcciones parciales de las cifras, los desplazamientos parciales de los límites de uno u otro grupo, no pueden cambiar de manera esencial el cuadro general. Lo importante no son estas correcciones parciales, sino que se contraponga claramente la pequeña propiedad, que busca tierra, y los latifundios feudales, que monopolizan la masa de la tierra. La falsedad fundamental tanto de la economía gubernamental (stolipiniana) como de la liberal (kadete) consiste en ocultar o velar esta clara contraposición.

Supongamos las siguientes dimensiones de la propiedad de la tierra para los mencionados cuatro grupos: 1) hasta 15 des.; 2) 15–20 des.; 3) 20–500 des. y 4) más de 500 des. por posesión. Para representar la lucha por la tierra como algo integral, debemos, naturalmente, unir en cada uno de estos grupos la propiedad de nadiel y la propiedad privada. Esta última en nuestra fuente está dividida en grupos: hasta 10 des. y de 10 a 20, de modo que el grupo de hasta 15 des. debe distinguirse aproximadamente. La inexactitud que pueda resultar de este cálculo aproximado y del redondeo de cifras que realizamos es absolutamente insignificante (el lector se convencerá ahora de ello) y no puede cambiar las conclusiones.

He aquí la distribución actual de la tierra en la Rusia europea según los grupos que hemos tomado:

* Las cifras de este cuadro, como ya se dijo, están redondeadas. He aquí las cifras exactas. Tierra de nadiel: a) 10,1 mill. de posesiones y 72,9 mill. de des.; b) 874 mil posesiones y 15,0 mill. de des. Propiedad privada hasta 10 des. – 410 mil pos. y 1,6 mill. de des.; 10–20 des. – 106 mil pos. y 1,6 mill. de desiatinas. Suma a + b de ambos tipos: 11,5 mill. de pos. y 91,2 mill. de desiatinas. Para el grupo c) la cifra exacta: 1,5 mill. de pos. y 69,5 mill. de des. de tierra. Para el grupo d) – 27.833 posesiones y 61,99 mill. de des. de tierra. A estas últimas se ha añadido, como se indicó arriba, 5,1 mill. de des. de tierras del infantazgo y 3,6 mill. de des. de los grandes consorcios fabril-industriales y comercio-industriales. La cifra exacta de las tierras no distribuidas por posesiones se ha dado arriba – 48,5 mill. de desiatinas. El lector puede ver de aquí que todos nuestros redondeos y cálculos aproximados se refieren a cambios numéricos completamente insignificantes y no pueden hacer vacilar ni un ápice las conclusiones.

Tales son las relaciones que engendran la lucha campesina por la tierra. Tal es el punto de partida de la lucha de los campesinos (7–15 des. por hogar más el arriendo de servidumbre, etc.) contra los grandes terratenientes (2.333 des. por economía). ¿Cuál es la tendencia objetiva del punto final de esta lucha? Es evidente que esta tendencia consiste en la abolición de la gran propiedad territorial feudal, en su transferencia (bajo unas u otras bases) a los campesinos. Esta tendencia objetiva surge de manera absolutamente inevitable del hecho del predominio de la pequeña cultura, sojuzgada por los latifundios feudales. Para expresar esta tendencia en un esquema igual de gráfico que el que hemos ofrecido para representar el punto de partida de la lucha, es decir, la situación actual de las cosas, debe tomarse el mejor caso concebible, es decir, suponer que todas las tierras de los latifundios feudales y todas las tierras no distribuidas por posesiones pasen a manos del campesinado arruinado. Este es el mejor caso que se dibuja con mayor o menor nitidez a todos los participantes en la actual lucha agraria: el gobierno habla de "dotación" a los "necesitados", el funcionario liberal (kadete también) habla de dotación adicional para los que tienen poca tierra, el campesino trudovique habla de aumentar la propiedad de la tierra hasta la norma de "consumo" o "trabajo", y el socialdemócrata, discrepando en la cuestión de las formas de uso de la tierra, acepta en general los supuestos populistas sobre la dotación de los campesinos más pobres (Tsereteli en la II Duma, en la 47.ª sesión, 26 de mayo de 1907, aceptó las cifras del populista Karaváiev sobre 57 mill. de tierras expropiables por 6 mil 500 millones, de los cuales a la parte de los más pobres, que tienen hasta 5 des., corresponden 2 mil 500 millones, véase pág. 1221 del acta taquigráfica). En una palabra, por muy diferentemente que terratenientes, funcionarios, la burguesía, el campesinado y el proletariado contemplen las tareas y condiciones de la transformación, todos apuntan a la misma tendencia: el paso de las tierras de los grandes terratenientes al campesinado más necesitado. De cuáles son las diferencias radicales entre las clases en las opiniones sobre las dimensiones y condiciones de tal paso, hablaremos en su lugar por separado. Ahora complementemos nuestro esquema del punto de partida de la lucha con un esquema semejante de su posible punto final. Hemos mostrado arriba lo que hay ahora. Mostremos lo que puede haber entonces. Supongamos que 0,03 mill. de terratenientes conservan 100 des. cada uno, es decir, 3 mill. de des., y que las restantes 67 mill. y 50 mill. de tierras no distribuidas pasan a 10,5 mill. de hogares de pobres. Obtenemos:

Tal es la base económica de la lucha por la tierra en la revolución rusa. Tal es el punto de partida de esta lucha y su tendencia, es decir, su punto final, su resultado en el mejor de los casos, desde el punto de vista de los que luchan.

Antes de pasar al examen de esta base económica y de su revestimiento ideológico (e ideológico-político), detengámonos aún en los posibles malentendidos y objeciones.

Primero. Puede decirse que en mi cuadro se supone el reparto de tierras, mientras que yo aún no he examinado la cuestión de la municipalización, el reparto, la nacionalización, la socialización.

Esto sería un malentendido. En mi cuadro, las condiciones de la propiedad de la tierra están completamente dejadas de lado, las condiciones del paso de la tierra a los campesinos no se tocan en absoluto (ya sea en propiedad, ya en uso de uno u otro tipo). Yo solo he tomado el paso de la tierra en general al pequeño campesinado; y no está permitido dudar de tal tendencia de nuestra lucha agraria. Lucha el pequeño campesinado, lucha por el paso de la tierra a él. Lucha la pequeña cultura (burguesa) contra la gran propiedad territorial (feudal)[39]. Un resultado de la revolución en el mejor de los casos que no sea el dibujado por mí no puede darse.

Segundo. Puede decirse que no he tenido derecho a suponer el paso de todas las tierras confiscadas (o expropiadas, pues aún no se trata en mi exposición de las condiciones de la expropiación) al campesinado más pobre en tierra. Puede decirse que las tierras deben pasar, en virtud de la necesidad económica, a los campesinos más ricos. Pero tal objeción sería un malentendido. Para demostrar el carácter burgués de la revolución, debo tomar el mejor caso desde el punto de vista del populismo, debo admitir la consecución de aquel objetivo que se plantean los que luchan. Debo tomar el momento más cercano al llamado "reparto negro"{81}, y no las consecuencias ulteriores de la revolución agraria. Si la masa vence en la lucha, se llevará para sí misma los frutos de la victoria. Otra cuestión es a quién pasarán estos frutos en lo sucesivo.

Tercero. Puede decirse que el resultado extraordinariamente favorable para el campesinado pobre (la transformación de toda su masa en campesinos medios con tierra hasta 18 des. por hogar) me ha salido a consecuencia de la exageración del fondo libre de tierra. Puede decirse que habría que haber deducido los bosques, que —según se dice— no pueden ir a la dotación de los campesinos. Tales objeciones son posibles e incluso inevitables por parte de los economistas del campo gubernamental y kadete, pero no son correctas. Primero, hay que ser un funcionario que se ha pasado la vida doblando la espalda ante el terrateniente feudal para imaginarse que el campesino no sabrá manejar correctamente los bosques y extraer de ellos ingresos en su propio provecho, y no en provecho de los terratenientes. Punto de vista del funcionario policial y del liberal ruso: ¿cómo asegurar al mujik una dotación? Punto de vista del obrero consciente: ¿cómo liberar al mujik de la gran propiedad territorial feudal? ¿cómo romper los latifundios feudales? Segundo, he excluido toda la región del norte (las provincias de Arjánguelsk, Vólogda y Olónets), así como parte de las provincias de Viatka y Perm, es decir, aquellas localidades en que es difícil imaginarse en el futuro próximo la explotación agrícola de las superficies cubiertas de bosques. Tercero, un cómputo especial de las superficies forestales, complicando extraordinariamente el cálculo, cambiaría poco los resultados. Por ejemplo, el Sr. Kaufman, kadete —por consiguiente, suficientemente cauto respecto a las tierras terratenientes— considera que el excedente por encima del 25% de superficie boscosa puede ir a cubrir la falta de tierra, y de este modo obtiene un fondo de 101,7 mill. de des. en 44 provincias. En mi cálculo, en 47 provincias el fondo se ha determinado aproximadamente en 101 mill. de des., a saber: 67 mill. de des. de los 70 mill. de los latifundios feudales y 34 mill. de des. de tierra del fisco y de distintas instituciones. Si se supone la expropiación de todas las tierras por encima de 100 desiatinas, este fondo aumentaría aún en 9–10 millones de desiatinas[40].