«Rússkaya Zhizn» ha montado un ridículo alboroto a propósito de la actitud de «Novy Luch» hacia la fracción socialdemócrata en la Duma. (Artículo «¡Incluso aquí!», n.º 45.)

Ridículo, porque «Rússkaya Zhizn» ha elegido un camino indirecto en lugar de intentar responder siquiera algo sobre el fondo de nuestra crítica a la conducta de la fracción.

Nosotros decíamos que nuestra fracción no debía bajo ningún concepto haber votado al candidato kadete a la presidencia.

Decíamos que nuestra fracción, como tal, no debía bajo ningún concepto haber acudido a las reuniones privadas de los kadetes y los socialistas populares.

Decíamos, por último, que la conducta de la fracción puede llevar a la escisión, pues la línea de esa conducta contradice el espíritu y la letra de las resoluciones del Congreso de Estocolmo del partido.

Apelábamos, por último, a la parte bolchevique de nuestra fracción con el llamamiento a librar la lucha más implacable contra el oportunismo de la mayoría de la fracción y a defender con firmeza dentro de ella la posición de la socialdemocracia revolucionaria.

Hemos escrito muchísimo sobre este asunto; hemos dedicado a la conducta de la fracción en la cuestión del presídium toda una serie de artículos que iluminan el asunto desde todos los ángulos.

Por parte de «Rússkaya Zhizn», ninguna objeción de fondo; ni un solo intento serio de defender la línea táctica de los mencheviques, que dirigen de hecho la fracción en la Duma.

Teníamos derecho a esperar —y esperábamos— que «Rússkaya Zhizn» intentara demostrar que su línea táctica corresponde plenamente a las resoluciones del Congreso de Estocolmo del POSDR, que precisamente esa línea es la que debe llevar a nuestra fracción en la Duma a la hegemonía sobre toda la parte izquierda de la Duma.

Pero no hemos esperado nada de esto. En lugar de todo esto, un montón de palabras lastimeras, ridículos alborotos sobre que «Novy Luch» persigue a la fracción socialdemócrata en la Duma, que «Novy Luch» empuja a la parte bolchevique de la fracción a una escisión inmediata.

En lugar de una respuesta de fondo, un llamamiento hipócrita: «Que “Novy Luch” se exprese con más claridad. Que ponga los puntos sobre las íes. Y que recuerde el consejo evangélico: “lo que haces, hazlo pronto”».

¡Camaradas! Sois verdaderamente magníficos en vuestra insolencia. Vuestros alborotos sobre una escisión por parte de los bolcheviques son una perla de veracidad y sinceridad.

La única organización del partido en la que existe ahora una escisión, y en una forma sumamente grave, es la de Petersburgo. ¿Quién la escindió? La escindieron los mencheviques. La escindieron en contra de la voluntad de los obreros organizados, para complacer a los kadetes, aludiendo al peligro de las centurias negras, peligro que en Petersburgo resultó inexistente. Y hasta ahora, a pesar de ello, los mencheviques obstinadamente no quieren restaurar la integridad de la organización de Petersburgo, obstinadamente se esfuerzan en ampliar y profundizar esta escisión.

Los bolcheviques lucharon con todas sus fuerzas contra la admisibilidad de los acuerdos con los kadetes en las elecciones. Pero en la conferencia del partido del mes de noviembre los acuerdos fueron reconocidos como admisibles. Los bolcheviques se comprometieron en la conferencia a someterse a las decisiones de las organizaciones locales y, en todas partes donde las organizaciones locales consideraron necesario entrar en acuerdos electorales con los kadetes, cumplieron “santa e inviolablemente” con su deber partidista. Los mencheviques asumieron el mismo compromiso, pero, al convencerse de que los obreros organizados de Petersburgo no están de acuerdo en ir tras ellos a remolque de los kadetes, escindieron la organización.

¡Y ahora alborotan sobre una escisión! En cuanto al desafío que nos lanza «Rússkaya Zhizn», la respuesta al mismo no puede en modo alguno ponernos en dificultades. Todos los puntos sobre las íes están puestos por nosotros de antemano: puede verlos todo aquel que tenga ojos.

La unidad del partido nos es sumamente cara. Pero la pureza de los principios de la socialdemocracia revolucionaria nos es más cara aún. Nos sometimos y nos sometemos a la voluntad de la mayoría del Congreso de Estocolmo del partido. Consideramos necesario cumplir todas sus resoluciones. Pero exigimos que esas resoluciones sean aplicadas por los órganos dirigentes centrales del partido. Y los vacilaciones oportunistas de los mencheviques, todos sus intentos de apartarse, para complacer a los kadetes, de la línea trazada por el congreso, han encontrado y encontrarán por nuestra parte una crítica implacable y una resistencia firme. Este es nuestro derecho. Este es nuestro deber. Jamás renunciaremos a este derecho, jamás retrocederemos en este deber. Y si se produce una escisión, significará únicamente que los mencheviques han pisoteado por sí mismos las resoluciones que ellos mismos hicieron aprobar en el Congreso de Estocolmo. No puede haber ni habrá otra escisión. Y esta escisión significará solo una cosa: la transformación definitiva de los mencheviques en vasallos kadetes.

“La bandera roja del proletariado vaciló en manos de la fracción socialdemócrata en la Duma”, escribíamos anteayer. Los kadetes exigen que se incline ante ellos. El día en que, por voluntad de los mencheviques, se consume esta vergüenza increíble, se consumará también la escisión, porque ese día los mencheviques dejarán de ser parte del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia.

«Novy Luch» n.º 5, 24 de febrero de 1907.

Se imprime según el texto del periódico «Novy Luch»