En la Segunda Duma, como excepción, aparecen auténticos campesinos de derecha — tal vez el único sea Reménchik (provincia de Minsk), que no conoce ninguna comuna ni ningún "fondo", defendiendo a ultranza la propiedad (en la Primera Duma hubo muchos campesinos polacos y de la Rusia occidental a favor de la propiedad). Pero incluso este Reménchik se pronuncia por la expropiación "según una valoración justa" (648), es decir, resulta ser en esencia un kadete. A otros "campesinos de derecha" de la Segunda Duma los destacamos en un grupo especial porque son indudablemente más izquierdistas que los kadetes. Tomemos a Petróchenko (provincia de Vítebsk). Comienza diciendo que "defenderá hasta la muerte al zar y a la patria" (1614). La derecha aplaude. Pero he aquí que pasa a la cuestión de la "falta de tierra". "Por muchos debates que se sostengan —dice—, no crearán otro globo terráqueo. Así pues, tendrán que entregarnos esta tierra. Aquí, alguno de los oradores señalaba que nuestros campesinos son oscuros e ignorantes, y que no hay motivo ni es útil darles mucha tierra, ya que de todos modos no reportará ningún beneficio. Por supuesto, antes la tierra nos reportaba poca utilidad, precisamente a aquellos que no la tenían. Y en cuanto a que somos ignorantes, pues nada más pedimos que la tierra, para, en nuestra torpeza, hurgar en ella. Por mi parte, pienso que, por supuesto, a un noble le resulta indecoroso andar trajinando con la tierra. Aquí se hablaba de que las tierras de propiedad privada no se pueden tocar por ley. Yo, desde luego, estoy de acuerdo en que hay que atenerse a la ley; pero para eliminar la falta de tierra, es preciso redactar una ley tal que todo esto se haga según la ley. Y para que nadie resulte ofendido, el diputado Kutler proponía buenas condiciones. Claro que él, como hombre rico, pidió caro, y nosotros, los campesinos, pobres, no podemos pagar tanto; y en cuanto a cómo vivir —en comunidades, en parcelas o en jútores—, considero, por mi parte, que es necesario dejar a cada cual vivir como le convenga" (1616).

Entre este campesino de derecha y el liberal ruso hay todo un abismo. El primero —de palabra es devoto del viejo poder, en la práctica aspira a la tierra, lucha contra los terratenientes y no aceptará pagar rescates de la cuantía establecida por los kadetes. El segundo, de palabra lucha por la libertad popular, en la práctica —organiza un segundo sometimiento de los campesinos a los terratenientes y al viejo poder. El segundo solo puede moverse a la derecha, de la Primera Duma a la Segunda, de la Segunda a la Tercera. El primero, decepcionado de que "le entregarán" la tierra, irá en otra dirección. A nosotros tal vez nos resulte más afín el camino con el campesino "de derecha" que con el kadete "liberal", "democrático"...

He aquí al campesino Shimanski (provincia de Minsk). "He venido aquí a defender la fe, al zar y a la patria y a exigir tierra... por supuesto, no mediante el saqueo, sino por vía pacífica, según una valoración justa... Por eso, en nombre de todos los campesinos, propongo a los miembros de la Duma, a los terratenientes, que suban a esta tribuna y digan que desean ceder la tierra a los campesinos según una valoración justa, y entonces nuestros campesinos, por supuesto, se lo agradecerán, y pienso que también el zar-padrecito se lo agradecerá. En cuanto a los terratenientes que no acepten esto, propongo a la Duma de Estado que grave sus tierras con impuestos progresivos; indudablemente, con el tiempo también nos las cederán, porque comprenderán que un gran bocado desgarra la garganta" (1617).

Este campesino de derecha entiende por expropiación forzosa y por valoración justa algo completamente distinto de lo que tienen en mente los kadetes. Los kadetes engañan no solo a los campesinos de izquierda, sino también a los de derecha. Cómo se habrían tomado los campesinos de derecha los planes kadetes de creación de comités agrarios (al estilo de Kutler o al estilo de Chuprov: véase el tomo II de *La cuestión agraria*), si se hubieran familiarizado con ellos, se desprende de la siguiente propuesta del campesino Mélnik (octubrista; provincia de Minsk). "Considero un deber —dijo— que en la comisión (agraria) entren en un 60% campesinos que conozcan prácticamente la necesidad (!) y estén familiarizados con la situación del estamento campesino, y no aquellos campesinos que, tal vez, solo llevan el título de campesinos. Esta es una cuestión del bienestar de los campesinos y del pueblo pobre en general, y no tiene ningún significado político en ella. Hay que elegir a aquellas personas que puedan resolver esta cuestión en bien del pueblo prácticamente, y no políticamente" (1285). ¡Cuán lejos a la izquierda irán estos campesinos de derecha cuando la contrarrevolución les muestre el significado político de las "cuestiones del bienestar del pueblo pobre"!

Para mostrar cuán infinitamente lejanos están unos de otros los representantes del campesinado monárquico y los representantes de la burguesía monárquica, citaré fragmentos del discurso del sacerdote "progresista" Tijvinski, quien habló en ocasiones en nombre de la Unión Campesina y del Grupo Laborista. "Nuestro campesinado, en su masa, ama al zar —dijo—. Cómo quisiera yo ser un gorro de invisibilidad y una alfombra voladora, volar al pie del trono y decir, testimoniar: soberano, tu primer enemigo, el primer enemigo del pueblo, es el ministerio irresponsable... El campesinado trabajador solo exige que se aplique estrictamente el principio: 'toda la tierra para todo el pueblo'..." (sobre la cuestión del rescate:) "No teman, señores de la derecha, confíen en nuestro pueblo, no los dejará desamparados. (Voces de la derecha: '¡gracias! ¡gracias!'.) Ahora me dirigiré a las palabras del ponente del partido de la libertad popular. Él dice que el programa del partido de la libertad popular no está lejos del programa del campesinado y del Grupo Laborista. No, señores, ese programa está lejos. Hemos oído del ponente: 'supongamos que nuestro proyecto es menos justo, pero es más práctico'. ¡Señores, sacrifican la justicia en aras de consideraciones prácticas!" (789).

Por su concepción política del mundo, este diputado se sitúa al nivel del kadete. ¡Pero qué diferencia entre su ingenuidad aldeana y los "hombres de negocios" de la abogacía, la burocracia y el periodismo liberal!