El Comité Central del partido, compuesto por una abrumadora mayoría de mencheviques, exigió a la Conferencia de Petersburgo que se dividiera en una conferencia de la ciudad y otra de la gubernia. En el incumplimiento de esta exigencia tratan de ampararse los mencheviques para justificar su retirada.

Veamos, pues, si esta exigencia era legítima según los estatutos del partido, si era obligatoria para la conferencia y si era factible.

Los estatutos de nuestro partido establecen de manera absolutamente precisa su organización democrática. Toda la organización se construye desde abajo, sobre la base de la electividad. Las organizaciones locales son declaradas, según los estatutos del partido, autónomas en su actividad local. El Comité Central, según los estatutos, unifica y dirige todo el trabajo del partido. De aquí se desprende claramente que no tiene derecho a inmiscuirse en la determinación de la composición de las organizaciones locales. Desde el momento en que la organización se construye desde abajo, una injerencia desde arriba en su composición sería una violación absoluta de todo el democratismo, de todos los estatutos del partido. Supongamos que una organización, por unas u otras razones, une partes heterogéneas, por ejemplo, agrupa en su seno la ciudad y la gubernia. Bajo un régimen democrático, sería imposible mantener esta unificación (o imponerla) por orden desde arriba. Por consiguiente, la división sólo es posible a voluntad desde abajo: la ciudad puede separarse de la gubernia, y nadie puede prohibírselo. La gubernia puede separarse de la ciudad, y nadie puede prohibírselo. Si desde abajo ninguna parte de la organización, por mínima que sea, por pequeña que sea, hubiese planteado la exigencia de separarse, ¡ello significa que el CC no pudo convencer de la necesidad de la separación a ninguna parte influyente de la organización! Intentar en tales condiciones imponer la división desde arriba es una burla del democratismo, una burla de los estatutos del partido. Esto significa, ni más ni menos, que intentar utilizar el poder del CC para el mal, es decir, no en interés de la unidad del partido, sino en interés de una parte del partido (los mencheviques), utilizar el poder para tergiversar la voluntad y las decisiones de los militantes locales. El CC sentía hasta tal punto la inconsistencia de su exigencia que en la resolución general por escrito se expresó de manera muy cauta. La resolución general del CC recomienda a todas las organizaciones del partido «en la medida de lo posible» (¡expresión literal!) adaptar los marcos de la organización a los marcos de las circunscripciones electorales. De obligatoriedad de semejante consejo no podía hablarse, y no se habló. Que el CC perseguía algunos objetivos especiales precisamente con respecto a Petersburgo se ve del hecho de que en ninguna otra ciudad de Rusia exigió el CC la división de la conferencia. Por ejemplo, en Vilna, a la conferencia de la ciudad pertenecen también representantes socialdemócratas de establecimientos situados fuera del término municipal, es decir, en otra circunscripción electoral. ¡Al CC ni siquiera se le ocurrió plantear la cuestión de la división de la Conferencia de Vilna!

En Odesa también hubo una conferencia única, aunque también allí una parte de los establecimientos se encuentra fuera de los límites policiales de la ciudad. ¿Acaso se puede mencionar una sola gran ciudad en la que los marcos de la organización correspondan a la división policial en ciudad y parte de la gubernia? ¿Se puede hablar en serio de que en las grandes ciudades, centros del movimiento obrero socialdemócrata, se separen los suburbios, se separen las fábricas a menudo más grandes, los «arrabales» más proletarios? Esto es una burla tan grosera del sentido común que sólo las personas menos escrupulosas en la búsqueda de un pretexto para la escisión pudieron aferrarse a semejante pretexto.

Observad los distritos de Petersburgo para convenceros de la inviabilidad de la exigencia de dividir la conferencia. Para llevar a cabo la división de la organización en general, o de la conferencia en particular, en una conferencia de la ciudad y otra de la gubernia, es preciso o bien conocer la dirección, el lugar de residencia de cada miembro del partido, o bien disponer ya de células, secciones, distritos formados según el criterio territorial, es decir, distritos constituidos sobre la base del lugar de residencia de los miembros del partido o del emplazamiento de las fábricas en uno u otro distrito policial.

Y vemos que en San Petersburgo (como, probablemente, en la mayoría de las ciudades de Rusia) los distritos, subdistritos y células inferiores están formados no sólo según el criterio territorial (local), sino también según el criterio profesional (uno u otro oficio, ocupación de los obreros y de la población en general) y según el criterio nacional (diferente nacionalidad, otro idioma).

Por ejemplo, en San Petersburgo existe el Distrito Ferroviario. Está constituido según el criterio profesional. ¿Cómo dividirlo en parte de la ciudad y parte de la gubernia? ¿Según el lugar de residencia de cada ferroviario por separado: Petersburgo, Kolpino, otras estaciones? ¿O según el lugar de ubicación de los trenes, los cuales, por desgracia para nuestro CC, tienen la costumbre de desplazarse de la «ciudad» de Petersburgo «a la gubernia» e incluso a diferentes gubernias?

¡Intentad dividir el Distrito Letón! Y más allá aún están el Distrito Estonio y la organización militar.

Incluso los distritos territoriales no pueden dividirse. Los obreros lo señalaron por sí mismos en la conferencia. Se levanta un obrero del Distrito de Moscú y dice: conozco fábricas de nuestro distrito situadas no lejos del término municipal. Cuando termina el trabajo, se ve al instante que una parte de los obreros se dirige a la «ciudad», la otra, «a la gubernia». ¿Cómo vamos a dividir ahora aquí? Y los obreros se reían francamente de la propuesta del CC.

Sólo personas muy ingenuas pueden no advertir el forro, cosido con hilo blanco, de todo el suceso. Sólo personas muy ingenuas pueden decir: había que intentar de todos modos dividirse «aproximadamente», «en la medida de lo posible».

Si se divide aproximadamente, eso significa que hay que admitir cierta arbitrariedad, pues es imposible dividir con exactitud los distritos Letón, Ferroviario y otros. Y toda arbitrariedad habría provocado nuevas e infinitas protestas, quejas, nuevas resoluciones del CC, habría dado un cúmulo de nuevos pretextos para la escisión. Repasad la lista de los distritos (citada más arriba) y veréis que habrían podido encontrarse personas que declararan como puramente urbanos, indudablemente urbanos, sólo cuatro distritos: el de Vasílievski Óstrov, el de la Ciudad, el de Výborg y el de Petersburgo. ¿Por qué sólo éstos? Porque en ellos se habría obtenido el predominio de los mencheviques. ¿Y cómo se habría podido justificar tal arbitrariedad?

¿Y cómo justificó el CC la arbitrariedad de que a Vilna ni siquiera pensó en dividirla, mientras que a San Petersburgo le exigió la división? Si os ponéis a discutir contra la arbitrariedad, ¿quién decidirá de manera definitiva vuestra discusión? Pues el mismo CC…

Hasta las personas más ingenuas comprenderán ahora que las quejas sobre la composición de la conferencia y sobre su negativa a dividirse no son más que un simple señuelo. Y la esencia del asunto está en que los mencheviques decidieron no someterse a la mayoría de la organización de Petersburgo y provocar una escisión en vísperas de las elecciones, para pasarse de los socialistas obreros a los kadetes.