Hemos visto que el «clavo» de la lucha agraria en nuestra revolución son los latifundios feudales. La lucha del campesinado por la tierra es ante todo y sobre todo lucha por la destrucción de estos latifundios. Su destrucción y el traspaso completo a manos del campesinado se hallan, sin duda, en la línea de la evolución capitalista de la agricultura rusa. Este camino de dicha evolución significaría el desarrollo más rápido de las fuerzas productivas, las mejores condiciones de trabajo para la masa de la población, el desarrollo más rápido del capitalismo al convertirse el campesinado libre en farmerato. Pero es posible también otro camino de la evolución burguesa de la agricultura: la conservación de las haciendas y los latifundios de los terratenientes con su lenta transformación de explotaciones feudales-avasallantes en explotaciones junkeras. En la base de los dos tipos de programas agrarios con que han salido las diferentes clases en la revolución rusa se hallan precisamente estos dos tipos de evolución burguesa posible. A esto se añade que la peculiaridad de Rusia, que constituye una de las bases económicas de la posibilidad de la evolución «americana», consiste en la existencia de un enorme fondo de colonización. Siendo completamente inadecuado para librar al campesinado ruso de la opresión feudal en la Rusia europea, este fondo se hará tanto más amplio y más accesible cuanto más libre sea el campesinado en la Rusia central y cuanto mayor espacio libre obtenga el desarrollo de las fuerzas productivas.