El editorial de *Rech* del 14 de enero confirma nuevamente lo que dijimos más arriba sobre el significado de la transición menchevique de los socialistas a la burguesía. *Rech* se regocija de que su previsión se haya cumplido, de que los mencheviques se estén escindiendo en Petersburgo y estén formando su propia organización separada. «Así sucedió —dice el periódico, refiriéndose a sus números anteriores—. Una parte de la socialdemocracia, aunque no la más influyente, pero sí la más propensa a la actividad parlamentaria, respondió a nuestras propuestas».

Sí, es cierto. Los mencheviques respondieron al afán de los burgueses liberales de escindir al ala oportunista del partido obrero y someterla a la dirección de los kadetes. Hemos visto más arriba que *Rech* ya separó a los mencheviques y a los eneses de los partidos revolucionarios, calificándolos de «socialistas moderados». Ahora *Rech* da un paso más. Afirma que los socialistas populares (n.-s.) probablemente también preferirán un bloque con los kadetes. Afirma: «Los mencheviques han ido resueltamente al encuentro de la creación de un bloque oposicionista general». «La posibilidad de un bloque oposicionista de kadetes, mencheviques y socialistas populares debe considerarse considerablemente aumentada tras la negativa de los bolcheviques».

Así pues, los propios kadetes reconocen ahora tres bloques, o en todo caso tres fuerzas políticas principales en las elecciones: el bloque gubernamental, el bloque oposicionista y el bloque revolucionario. Esta división es completamente correcta. Señalamos que la fuerza de las cosas lleva a los kadetes a reconocer nuestras indicaciones reiteradas e insistentes desde hace tiempo. Y señalamos también que en el «bloque» revolucionario se mantiene firme por ahora únicamente la socialdemocracia revolucionaria. Otros elementos, y en particular la pequeña burguesía revolucionaria (los «socialistas revolucionarios»), todavía vacilan.

El significado de principio del tránsito de los mencheviques al lado de los kadetes se aclara cada vez más. Las hermosas palabras de las plataformas electorales mencheviques y de las resoluciones de principio (por ejemplo, en la Conferencia Socialdemócrata de toda Rusia), palabras acerca de que desenmascararían las ilusiones de la vía pacífica, que aconsejan elegir a la Duma no a gestores, sino a luchadores, etc., etc., etc., — todas estas palabras resultaron ser solo palabras. En la práctica, los mencheviques actuaron de tal manera que los kadetes los llevaron tras de sí, tras su política. En la práctica, los mencheviques resultaron estar en el «bloque oposicionista», es decir, se convirtieron en un simple apéndice de los kadetes.

Más aún. El editorial de *Rech* del 14 de enero revela también qué precio se proponen pagar los kadetes a los mencheviques por el apoyo a los kadetes y por su ingreso en el bloque oposicionista. Este precio es *un* escaño en la Duma, arrebatado a la curia obrera. Escuchen:

«Dado que al mismo tiempo (es decir, junto con la formación del bloque oposicionista de kadetes, mencheviques y socialistas populares) ha disminuido el número de pretendientes a los escaños en la Duma, tal vez resulte posible, con la nueva combinación, aceptar la propuesta del Partido de la Libertad Popular y limitarse a dos escaños de los seis. Por supuesto, ahora seguramente habrá que introducir algún cambio en esta propuesta. El escaño que se destinaba a una persona elegida por la curia obrera, tras la decisión de la conferencia, evidentemente ya no puede ser otorgado a un obrero-bolchevique. Con la nueva composición del bloque, los mencheviques podrían considerar este escaño como su legítima pertenencia. El otro escaño de los dos cedidos por el Partido de la Libertad Popular quedaría en tal caso para el bloque socialista popular».

¡Un trato magnífico! ¡Se puede felicitar a los kadetes por una compra barata! ¡Adquirir, a cambio de los mismos dos escañitos «cedidos», tanto a todos los partidos pequeñoburgueses como a la parte pequeñoburguesa del partido obrero — y además a costa de los obreros!

Los obreros deben perder el derecho a su representante de la curia obrera a causa de que los mencheviques renunciaron a los socialdemócratas y se convirtieron en un partido socialista moderado (según la valoración de *Rech*), entraron en el bloque oposicionista. Los obreros de Petersburgo pierden el derecho que les otorgaron los kadetes a disponer de su escaño porque los mencheviques no fueron con los socialdemócratas revolucionarios, sino con los kadetes. Por el «arreglito» con los kadetes, los mencheviques obtienen una «concesioncita» no a costa de los kadetes, sino a costa de los obreros… ¡Qué magnífico ejemplo de concesiones burguesas al «pueblo»! A los paladines del «pueblo», la burguesía está dispuesta a darles un escañito si esos paladines se pasan al lado de la burguesía…

Los delegados y electores de la curia obrera seguramente verán ahora qué ventajas —no solo de principio, sino también prácticas— les reporta el acuerdo con los kadetes. ¿Acaso no está claro que los kadetes daban (no dan, sino daban) un escaño a la curia obrera por una sincera simpatía hacia los intereses de la libertad real del pueblo real, y en absoluto para atraer al lado de la burguesía a la masa oscura y necesitada?