«Sobre los trabajadores extranjeros que hacen bajar el salario y sobre la actitud de la Internacional hacia ellos». «Neue Zeit», año 25 de edición (1907).

«Al invitar a los sindicatos ingleses a participar en el Congreso de Bruselas de 1868, el Consejo General declara:
“El principio fundamental de la solidaridad establece que el producto del trabajo debe pertenecer al obrero, que la base de la sociedad debe ser la fraternidad del trabajo y que los obreros de todos los países deben desechar la mezquina rivalidad y las antipatías nacionales para librar una lucha unida contra el capital. El trabajo no tiene patria. El obrero en todas partes tiene que luchar contra un mismo mal. El capital no es más que trabajo acumulado. ¿Por qué el obrero ha de ser esclavo de su propio producto? Demasiado tiempo se han aprovechado los capitalistas de la desunión nacional de los hijos del trabajo. La competencia extranjera sirve siempre de cómodo pretexto para reducir los salarios” (págs. 511-512).

“A los constantes lamentos de los capitalistas ingleses de que la jornada laboral más larga y los salarios más bajos de los obreros del continente hacen inevitable la reducción de los salarios, solo se les puede contraponer con éxito el empeño por llevar a un mismo nivel la jornada laboral y los salarios en toda Europa. Esta es una de las tareas de la Asociación Internacional de los Trabajadores” (pág. 512).

En realidad, este es el único medio de garantizar las conquistas de aquella parte del proletariado internacional que se halla en una situación más favorable. Estas conquistas siempre estarán amenazadas mientras solo las disfrute una minoría, y el peligro será tanto mayor cuanto más bajo sea el nivel de la mayoría de la masa proletaria en comparación.
* Cursiva de «Neue Zeit». N. de la Red.
L 211]

Solange die Masse eines Landes oder der gesamten Weltmärkte auf einem niedrigeren Niveau steht, gilt dies für die Massen innerhalb eines Landes wie für die des gesamten Weltmarktes. Durch Solidarität, durch Unterstützung der Zurückgebliebenen, nicht durch Exklusivität, durch Abschließung und Niederhaltung dieser kann ein vorgeschrittenes Proletariat sich behaupten. Wo es unter dem Einfluss kurzsichtiger Zünftlerei der letzteren Methode verfällt, macht sie früher oder später bankrott und wird sie von vornherein eines der verderblichsten Mittel zur Lähmung des proletarischen Emanzipationskampfes» (S. 512).

SOBRE LOS TRABAJADORES EXTRANJEROS QUE HACEN BAJAR EL SALARIO

con esta minoría. Esto se refiere a las masas tanto dentro de un país como en el conjunto del mercado mundial. El proletariado de vanguardia puede mantenerse solidarizándose, apoyando a los rezagados, y no aislándose de ellos, excluyéndolos, reprimiéndolos. Allí donde, bajo la influencia de una estrecha mentalidad gremial, el proletariado recurre a este último método, este método fracasa tarde o temprano y se convierte en uno de los medios más perniciosos para debilitar la lucha emancipadora del proletariado» (pág. 512).

J. R. Seeley. «THE EXPANSION OF ENGLAND»
The expansion of England by J. R. Seeley, M[aster of] A[rts].
«Here is a fundamental characteristic of the European States during the eighteenth and seventeenth centuries, which is seldom borne in mind, namely that each of the five Western States has an Empire in the New World attached to it. Before the seventeenth century this condition of things was but beginning, and since the eighteenth it has ceased again to exist. The vast immeasurable results of the discovery of Columbus were developed with extreme slowness, so that the whole sixteenth century passed away before most of these nations bestirred themselves to claim a share in the New World. There existed no independent Holland till near the end of that century, so that a fortiori there could be no Greater Holland, nor did either England or France in that century become possessors of colonies. France did indeed plan a settlement in North America, as the name Carolina, derived from Charles IX. of France, still remains to prove, but the neighbouring Spaniards of Florida interfered to destroy it. A little later Sir Walter Raleigh’s colony in the same neighbourhood disappeared altogether, leaving no trace behind it. Accordingly during almost the whole of that century the New World remained in the possession of the two States which had done most to lay it open, viz. Spain and Portugal, Spain looking chiefly towards America and Portugal towards Asia, until in 1580 the two States coalesced in a union which lasted sixty years. The Dutch made their grand entrance into the competition for empire in the seven years from 1595 to 1602, and they were followed by France and England in the early years of the seventeenth century, that is, in the reign of our King James I.
Las páginas siguientes del cuaderno no están numeradas por Lenin, y en el texto de las anotaciones no hay marcas suyas. N. de la Red.»