Los socialdemócratas de tendencia revolucionaria han señalado desde hace tiempo que los cuentos sobre el peligro de las centurias negras son inventados y difundidos deliberadamente por los kadetes, que quieren alejar de sí el peligro de la izquierda.

No se escuchaba a los socialdemócratas. La prensa liberal gritaba y grita a coro sobre el peligro centurinegro. Los radicales pequeñoburgueses, los populistas, repetían ingenuamente a los liberales. Los oportunistas de la socialdemocracia también se arrastraban detrás de los liberales y, a veces, caían (como, por ejemplo, en Petersburgo) en un directo rompehuelgas contra el proletariado.

Miren, pues, lo que muestran las elecciones.

Todos ven ahora que el estado de ánimo de los electores se ha desplazado hacia la izquierda. Las centurias negras han sido derrotadas en las elecciones de manera incomparablemente más contundente que el año pasado. Los socialdemócratas revolucionarios resultaron tener razón. El peligro de las centurias negras en las votaciones es un cuento puesto en circulación por los kadetes, que a espaldas del pueblo regatean con Stolypin. Es sabido que en Petersburgo el señor Vodovózov, que el año pasado votó por los kadetes, ahora les ha vuelto la espalda, denunciando públicamente la visita de Miliukov a Stolypin! Y Miliukov tuvo que reconocer este hecho. ¡Miliukov sólo continúa ocultando al pueblo las condiciones de legalización de los kadetes que le propuso Stolypin!

En sus periódicos, los kadetes hacen ahora lo indecible para demostrar a Stolypin su moderación, modestia, lealtad, su independencia de los "izquierdistas", su disposición a luchar contra ellos.

¿No es cierto que es una política provechosa y cómoda? Adular a Stolypin y a sus amigos, es decir, a los centurias negras, mediante la renuncia a los "izquierdistas", mediante la lucha contra los izquierdistas en la prensa, en las reuniones, en las elecciones. Y a los izquierdistas —o más exactamente, a los ingenuos y rompehuelgas de entre los izquierdistas— adularlos con gritos sobre el peligro centurinegro: ¡voten, dicen, por los kadetes para no dispersar los votos!

Exactamente esa política seguían los kadetes también en Moscú. El señor Kokoshkin, ex miembro de la Duma y uno de los kadetes más destacados, escribió el día de las elecciones en *Rússkie Védomosti*:

"A todos está claro que el bloque de izquierda no puede atraer los votos de los sin partido que vacilan entre los 'octubristas' y los 'kadetes'; no puede arrebatar un solo voto a la Unión del 17 de Octubre. Pero sí puede arrebatar votos al Partido de la Libertad Popular y, con ello, contribuir al triunfo de la reacción, y a este único resultado práctico se reducirá su actividad en caso de éxito".

Así escribía el señor Kokoshkin la mañana del día de las elecciones. Y las elecciones demostraron que el señor Kokoshkin decía una mentira flagrante. ¡El resultado de la actividad del bloque de izquierda demostró que el triunfo de las derechas era imposible en Moscú, por muchos votos que arrebatásemos a los kadetes!

Las elecciones de Moscú demostraron que el cuento del peligro centurinegro es una mentira kadete, que en adelante sólo pueden repetir los rompehuelgas conscientes de entre los izquierdistas.

Tomen las cifras de votos por secciones electorales. Las reproducimos íntegras más abajo en la nota: "Datos preliminares sobre las elecciones de Moscú". Estas cifras muestran que en 14 secciones de las 16[58], el número de votos emitidos a favor de los octubristas fue menor que la mitad de los votos kadetes y de izquierda tomados en conjunto. Por lo tanto, en 14 secciones, los izquierdistas, con su presentación independiente, en ningún caso podían "contribuir al triunfo de la reacción".

¡El señor Kokoshkin mentía, calumniando al bloque de izquierda como cómplice de la reacción!

El señor Kokoshkin intimidaba a los electores con la invención mentirosa del peligro centurinegro para apartar al elector de votar por el bloque de izquierda.

El señor Kokoshkin, como los kadetes petersburgueses, teme plantear incluso ante el elector censitario la cuestión de fondo, la cuestión de la simpatía de principio del elector hacia el partido de los interlocutores de Stolypin o hacia la socialdemocracia y los trudoviques. Los señores Kokoshkin, como los kadetes petersburgueses, especulan no con la conciencia del elector, sino con el miedo del pequeño burgués, atontado por el aullido de la prensa liberal-lacayuna sobre el peligro centurinegro.

Y las elecciones de Moscú fueron efectivamente las elecciones de pequeños burgueses atemorizados. He aquí la confirmación de esto por una fuente que seguramente ya nadie sospechará de simpatizar con los "bolcheviques".

*Bírzhievye Védomosti*{145} del 29 de enero publicó una carta de su corresponsal especialmente enviado sobre cómo "Moscú elige a los compromisarios". He aquí lo que escribe este corresponsal:

"Una vez cumplido el trámite, los electores se apartan lejos y comienzan a compartir sus impresiones.
– Bueno, ¿y qué? ¿Seguro que votaste por Gringmut? —pregunta un contratista a su maestro de taller.
– ¡Qué dice, Serguéi Petróvich! Nosotros por los kadetes —respondió el maestro, bajito y regordete, como un tonelito.
– ¿Y por qué no por el bloque de izquierda? —insiste el contratista.
– Es peligroso, se dispersarán los votos —responde el maestro."

¡He aquí por qué el habitante urbano votó en masa por los kadetes en Moscú! El habitante votó contra los izquierdistas no por antipatía hacia ellos, sino porque "es peligroso, se dispersarán los votos", es decir, porque creyó a los mentirosos kadetes, que se aprovecharon del monopolio de los periódicos liberales diarios para embaucar al habitante.

Las elecciones del 28 de enero en Moscú demostraron que los votos no podían dispersarse, con cuatro listas, de modo que existiera peligro de victoria de las centurias negras.

Los kadetes tomaron el pelo en Moscú al habitante atemorizado. ¡Que lo sepan los electores de Petersburgo, que no piquen una segunda vez en el anzuelo de los kadetes que regatean con Stolypin!

Llamamos además la atención de los lectores sobre la comparación de los datos (de 9 secciones de Moscú, lamentablemente no tenemos a mano datos más completos) de 1906 y 1907. Es sabido que todos los corifeos kadetes y los rompehuelgas de entre los izquierdistas vociferan sobre las aclaraciones del Senado, las cuales, según ellos, demuestran que no se pueden tomar como base los datos de 1906, que en 1907 hay que esperar lo peor en las elecciones, que ahora existe el peligro centurinegro.

¿Y qué demostró Moscú? En 1906, en 9 secciones, se emitieron por los k.-d. 13.220 votos; por las derechas, 5.669 (octubristas) más 690 (monárquicos), en total 6.359 (y tal vez incluso algo más, pues por las cifras que citamos se ve que no hay en absoluto datos sobre el número de votos monárquicos en varias secciones de estas nueve).

En 1907, en las mismas secciones, se emitieron contra las centurias negras 14.133 votos (de ellos, 11.451 por los k.-d. y 2.682 por los izquierdistas), y por las centurias negras 5.902 (de ellos, 4.412 por los octubristas y 1.490 por los monárquicos).

De modo que, a pesar de las aclaraciones del Senado, el número de votantes en 1907 es incluso algo mayor que en 1906 (20.025 frente a 19.579). El número de votos contra las centurias negras es mayor que en 1906 (14.133 frente a 13.220); el número de votos por las centurias negras es menor que en 1906 (5.902 frente a 6.359).

La experiencia de Moscú demuestra de hecho que en los datos de 1906 se puede confiar plenamente, pues los datos de 1907 muestran un paso hacia lo mejor.

¿Y qué dicen las cifras de Petersburgo para 1906? Estas cifras dicen que en 9 secciones, que dan 114 compromisarios, el número máximo de votos por las centurias negras en 1906 era más de dos veces inferior al número mínimo de votos por los kadetes[59].

Por consiguiente, al dividirse los votos contra las centurias negras en kadetes e izquierdistas, es imposible en Petersburgo la victoria de las derechas.

Incluso las elecciones de compromisarios por los electores urbanos del distrito rural de Petersburgo, celebradas el 29 de enero, muestran que el peligro centurinegro es un cuento mentiroso de los kadetes. Incluso entre estos electores, a los que les fue sumamente difícil conseguir las listas y acudir a las elecciones, las centurias negras obtuvieron tan pocos votos que no pudieron triunfar bajo ninguna división de votos. Por los kadetes se emitieron como mínimo 1.099 votos; por los socialdemócratas, 603; por los octubristas, 652; por la "Unión del Pueblo Ruso", 20. ¡Cualquiera que fuera el número de votos que aquí arrebatásemos a los kadetes, las derechas no habrían podido salir elegidas!

Y por eso declaramos ahora con toda determinación: quienes llaman en Petersburgo a votar por los kadetes en nombre del peligro centurinegro, para que no se dividan los votos, mienten conscientemente y engañan al elector. Quienes se abstienen en las elecciones de Petersburgo, aunque sea en una sola sección en nombre del peligro centurinegro, mienten conscientemente y engañan al elector, encubriendo su rompehuelgas con respecto al bloque de izquierda.

En Petersburgo, como en Moscú, no hay peligro centurinegro, sino peligro kadete. Existe el peligro de que el habitante ignorante y atemorizado emita su voto por el kadete no por antipatía al bloque de izquierda, a los socialdemócratas y a los trudoviques, sino por el miedo a la división de votos, inculcado por la mendaz prensa kadete.

Contra este "peligro" deben luchar todos aquellos que quieren un voto consciente de los electores en Petersburgo.

En Petersburgo no hay peligro centurinegro, hay peligro kadete. Por eso será un imperdonable rompehuelgas con respecto a los izquierdistas la abstención en las tres secciones (Vasileostrovski, Rozhdéstvenski y Litéiny) donde, con la división de votos (según los datos de 1906), es posible la victoria de las centurias negras. Estas tres secciones dan 46 compromisarios del total de 174 (160 por la ciudad y 14 por la curia obrera). Esto significa que no pueden influir en el resultado general de las elecciones. Pero sí pueden influir grandemente en la victoria de los izquierdistas o de los kadetes. Supongamos que los socialdemócratas y los trudoviques triunfan en 4 secciones: Spásski, Moskovski, Peterbúrgski, Výborgski (las tomamos al azar). Entonces los izquierdistas tendrán 74 compromisarios (60 de la ciudad y 14 de los obreros). Si los kadetes triunfan en todas las demás secciones, tendrán 100 compromisarios y ¡harán pasar a todos sus diputados a la Duma! Pero si en las tres secciones mencionadas pasan las centurias negras (en número de 46), entonces los kadetes tendrán solo 54, y los kadetes se verán obligados a unirse a los izquierdistas, obteniendo dos escaños en la Duma de seis.

Por consiguiente, ¡quien se abstiene en las tres secciones "negras" de Petersburgo, sirve a escondidas a los kadetes, es un rompehuelgas con respecto al bloque de izquierda!

¡Ciudadanos electores! No crean a esos embusteros que les hablan del peligro de la dispersión de votos en Petersburgo. No crean las patrañas mentirosas sobre el peligro centurinegro en Petersburgo.

En Petersburgo no hay peligro de las centurias negras. En Petersburgo no pueden triunfar las derechas a consecuencia de la división de votos entre kadetes e izquierdistas.

No voten por miedo al "peligro" inventado por los kadetes embusteros (que se cuelan por la puerta trasera de Stolypin), voten según su conciencia y convicción.

¿Por los burgueses liberales que quieren imponer a los campesinos un rescate ruinoso, que entregan la causa campesina en manos de los terratenientes liberales, que regatean en secreto con Stolypin, que negocian con los centurias negras?

¿O por el partido obrero socialdemócrata, por el partido del proletariado, apoyado por todos los partidos trudoviques?

¡Ciudadanos, voten por el bloque de izquierda!

*Zrenie* Nº 2, 4 de febrero de 1907. Firmado: N. Lenin

Se publica según el texto del periódico *Zrenie*.