Tenemos que volver al incidente ocurrido en la Duma de Estado con motivo de la interpelación sobre los asesinatos y torturas en la cárcel de Riga y sobre el enjuiciamiento de 74 personas por un tribunal de guerra. Tenemos que hacerlo, decimos, entre otras cosas, porque «Naródnaya Duma» ha necesitado, por alguna razón, oscurecer el verdadero sentido del suceso y con ello no hace sino agravar la impresión sumamente desfavorable que produce la conducta de la fracción socialdemócrata de la Duma en este asunto.

Es cierto que también «Naródnaya Duma» dice de este primer día de interpelaciones en la Duma: «la primera torta sale mal»; es cierto que «Naródnaya Duma» señala a este respecto que «las fracciones de la Duma aún se han adaptado poco al terreno parlamentario», pero no es esa la cuestión. Nosotros pensamos que la fracción socialdemócrata ha dado muestras aquí no de inexperiencia parlamentaria, sino de inexperiencia puramente política. El mal no está en que la fracción socialdemócrata a veces se enrede en una u otra «trampa formal» (palabras de «Naródnaya Duma»), sino en que a veces cede su posición completamente en vano, no lleva hasta el fin una lucha bien comenzada, no consolida su victoria cuando existe plena posibilidad de hacerlo.

Así ocurrió con la respuesta a la declaración del gobierno, cuando la fracción socialdemócrata cedió de manera totalmente gratuita una buena mitad de su victoria… al señor Stolypin; así ocurrió el 3 de abril con la interpelación sobre los horrores de Riga.

Los kadetes están en contra de las interpelaciones urgentes; es de lo más natural: una interpelación urgente, y más sobre un asunto como la guerra de tribunales militares del gobierno contra el pueblo, contiene siempre elementos de «manifestación», elementos de presión sobre los ministros. Una interpelación urgente sobre un asunto así es, sin duda, uno de esos «hechos», uno de esos «actos» por parte de la Duma que no encajan ni en el habitual «almuerzo de día» o «teatro de noche», al mismo nivel de los cuales ansía situar el servil «Rech» tanto a la propia Duma como a todo lo demás. Pero ¿acaso este veneno de la descomposición kadete es capaz de actuar también sobre la izquierda de la Duma, ¡hasta llegar a la fracción socialdemócrata!? No lo admitimos, y sin embargo…

—No hace falta una interpelación urgente —declaró servilmente el señor Rodíchev desde la tribuna—; la interpelación urgente en este caso puede herir el amor propio de los ministros.

No nos sorprenden en absoluto semejantes discursos en boca del Mirabeau kadete, que desempeña tan celosamente su papel de representante del «tas de blagueurs»[41] en la Duma.

Y a Rodíchev le respondió magníficamente el diputado Dzhaparidze (socialdemócrata): «Nuestro deber —recordó a los kadetes serviles— es decir nuestra palabra cuando la mano del verdugo se alza sobre la víctima».

Entonces sube a la tribuna Kuzmín-Karaváyev y lee un telegrama que ha recibido de Riga, de su sátrapa local, Meller-Zakomelski, el mismo Meller-Zakomelski con cuyo nombre las madres hasta hoy asustan a sus hijos en Siberia. El telegrama es de un descaro indecible, lleno de la más grosera burla: «…en Riga no ha habido motivo para entregar a los tribunales ni a 74, ni a 70, ni a 4 personas; de momento no hay a quién salvar».

A este telegrama, el diputado Aleksinski contrapuso un telegrama recibido de los electores progresistas de Riga, que decía que se preparaba el enjuiciamiento por un tribunal de guerra.

Y a continuación del diputado Aleksinski, quien con toda razón insistía a pesar de todo en la urgencia de la interpelación, se sumaron al requerimiento de urgencia el Grupo Laboral y el grupo de los socialistas-revolucionarios.

Entonces los kadetes empezaron a retroceder. Pergament ni siquiera argumentó; rogó a la izquierda de la Duma que no insistiera en la urgencia, proponiendo, en nombre de la comisión de interpelaciones, tramitar dicha interpelación a través de la comisión en el plazo de un solo día. ¡Solo con que renuncien a la urgencia!

Interviene el untuoso y místico Bulgákov y, en nombre de esa misma renuncia a la urgencia, pide que no se introduzca en esta cuestión pasión partidista. El señor Bulgákov debería, ante todo, aclarar a sus colegas de partido que en asuntos semejantes el servilismo es menos admisible que en ningún otro y que, naturalmente, llevará siempre la pasión partidista hasta paroxismos indeseables para todos.

Después de Bulgákov, Kizewetter y un nuevo paso al encuentro de la izquierda, una nueva y pequeña concesión. Kizewetter propone entregar la interpelación a la comisión con la condición de que esta cumpla su tarea «fuera de plazo».

Delárov, de los socialistas populares, se pronuncia por la urgencia.

Toda la izquierda, en otras palabras, con una rara unanimidad en la Duma, se manifestó contra los kadetes. Quedaba cada vez más claro que la cuestión se tornaba política, que la lucha iniciada contra el servilismo kadete se podía y se debía llevar hasta el fin. Lean las «Notas» de A. Stolypin en «Nóvoye Vremya» del 4 de abril. ¡Qué elogios prodiga al partido kadete! ¡Qué ataques lanza contra sus aliados, la «derecha», para inculcarles, por fin, que en semejantes casos no hay que intervenir tan bruscamente, no hay que espantar a los kadetes del camino conciliador que ahora siguen! «Sinceridad y seriedad», ¡mira por dónde!, percibe el señor Stolypin «en los discursos de los kadetes» ese día.

Y en el momento en que la victoria estaba en manos de la fracción socialdemócrata, Tsereteli se levantó y declaró que la fracción retiraba su propuesta de urgencia de la interpelación. ¿Por qué? ¿Con qué motivos? No había absolutamente ningún fundamento para suponer que la interpelación, entregada a la comisión, surtiera mayor efecto que una interpelación urgente. Nadie, por supuesto, se atreverá a afirmar tal cosa.

No había motivo alguno para la declaración de Tsereteli. Esto significa, en el pleno sentido de la palabra, azotarse a sí mismos. El día 3 de abril no puede apuntarse en el activo de la fracción socialdemócrata. Y no es en la inexperiencia parlamentaria, repetimos, donde reside el problema. Aquí el problema está en esa flojera e irresolución políticas de la fracción socialdemócrata, que ya se han manifestado más de una vez y que tanto le impiden ocupar en la Duma el lugar de auténtico líder de toda la izquierda de la Duma. ¡No hay que cerrar los ojos ante esto, hay que esforzarse por librarse de ello!

Escrito el 4 (17) de abril de 1907.

Publicado el 5 de abril de 1907 en el periódico «Nashe Ekho» Nº 10.

Se imprime según el texto del periódico.