El programa agrario de la socialdemocracia rusa es un programa proletario en una revolución campesina dirigida contra los vestigios del feudalismo, contra todo lo medieval en nuestro régimen agrario. Teóricamente, esta tesis, como hemos visto, es reconocida también por los mencheviques (discurso de Plejánov en Estocolmo). Pero los mencheviques no han reflexionado en absoluto sobre esta tesis, no han advertido la conexión indisoluble entre ella y los fundamentos generales de la táctica socialdemócrata en la revolución burguesa rusa. Y es precisamente en las obras de Plejánov donde esta falta de reflexión se ha manifestado con mayor claridad.

Toda revolución campesina dirigida contra el medievo, dado el carácter capitalista de toda la economía social, es una revolución burguesa. Pero no toda revolución burguesa es una revolución campesina. Si en un país con una agricultura organizada de manera plenamente capitalista, los capitalistas-agricultores, con ayuda de obreros asalariados, realizaran una revolución agraria, aboliendo, por ejemplo, la propiedad privada de la tierra, esta sería una revolución burguesa, pero de ningún modo una revolución campesina. Si en un país cuyo régimen agrario está ya tan fusionado con la economía capitalista en general que resultara imposible destruir dicho régimen sin destruir el capitalismo, tuviera lugar una revolución que, pongamos por caso, colocara en el poder a la burguesía industrial en lugar de la burocracia autocrática, esta sería una revolución burguesa, pero de ningún modo una revolución campesina. En otras palabras: es posible un país burgués sin campesinado, y es posible una revolución burguesa en tal país sin el campesinado. Es posible una revolución burguesa en un país con una población campesina considerable y, sin embargo, una revolución tal que no sea en absoluto una revolución campesina, es decir, que no revolucione las relaciones agrarias que afectan específicamente al campesinado y no sitúe a este entre las fuerzas sociales activas que hacen la revolución. Por consiguiente, el concepto marxista general de «revolución burguesa» contiene ciertas tesis obligatoriamente aplicables a toda revolución campesina en un país de capitalismo en desarrollo, pero este concepto general no dice absolutamente nada sobre si la revolución burguesa de un país determinado debe (en el sentido de necesidad objetiva) convertirse en una revolución campesina para alcanzar la victoria completa, o no.

La fuente principal de la incorrección de toda la línea táctica de Plejánov y de los mencheviques que lo seguían en el primer período de la revolución rusa (es decir, en 1905-1907) consiste en que no comprendieron en absoluto esta correlación entre la revolución burguesa en general y la revolución burguesa campesina. La ruidosa alharaca[111], habitual en la literatura menchevique, sobre que los bolcheviques supuestamente no comprenden el carácter burgués de la revolución en curso, no es más que un encubrimiento de esta falta de comprensión. De hecho, ni un solo socialdemócrata, ni de una ni de otra fracción, ni antes de la revolución ni durante ella, se apartó de las concepciones marxistas sobre el carácter burgués de la revolución; sólo los «simplificadores», los vulgarizadores de las divergencias fraccionales, podían afirmar lo contrario. Pero una parte de los marxistas, precisamente el ala derecha, se limitó todo el tiempo al concepto general, abstracto y estereotipado de revolución burguesa, sin saber comprender la peculiaridad de la revolución burguesa dada precisamente como revolución campesina. Es completamente natural e inevitable que esta ala de la socialdemocracia no pudiera comprender la fuente del carácter contrarrevolucionario de nuestra burguesía en la revolución rusa, no pudiera definir con claridad qué clases son capaces de obtener en esta revolución la victoria completa, y no pudiera dejar de desviarse hacia el punto de vista de que en la revolución burguesa el proletariado debe apoyar a la burguesía, en la revolución burguesa el principal agente debe ser la burguesía, la envergadura de la revolución se debilitará si la burguesía se aparta, etc., etc.

De este modo vemos que Plejánov capituló por completo en la cuestión de los fundamentos de toda la táctica socialdemócrata en una revolución burguesa que sólo puede vencer como revolución campesina. Mis palabras en Estocolmo (abril de 1906)[113], de que Plejánov había llevado al absurdo el menchevismo al rechazar la conquista del poder por el campesinado en la revolución campesina, encontraron su confirmación más plena en la literatura posterior. Y este error fundamental de la línea táctica no podía dejar de manifestarse en el programa agrario menchevique. La municipalización, como he mostrado repetidamente más arriba, no expresa plenamente, ni en el terreno económico ni en el político, las condiciones de la victoria real de la revolución campesina, de la conquista real del poder por el proletariado y el campesinado. En el terreno económico, tal victoria no puede ser compatible con la consolidación de la vieja propiedad parcelaria; en el terreno político, con un mero democratismo regional sin un democratismo pleno del poder central.