De los debates que se sostuvieron sobre esta cuestión, se puso plenamente de manifiesto que diversas corrientes en el seno de la socialdemocracia tienen profundas divergencias tácticas. ¿Quién hubiera pensado que en estas condiciones se nos llegara a proponer retirar del orden del día del congreso todas las cuestiones de principio generales? ¡Y con qué sofísticos argumentos se ha defendido aquí – en nombre de un supuesto practicismo y espíritu de eficacia – semejante eliminación de las cuestiones de principio!

Os recuerdo que la cuestión de las tareas del proletariado en la revolución democrático-burguesa se planteó hace ya mucho tiempo ante la socialdemocracia rusa. Ya a comienzos de 1905, antes de la revolución, esta cuestión fue debatida tanto en el III Congreso del POSDR{165}, es decir, en su parte bolchevique, como en la conferencia de Ginebra de los mencheviques que se celebró simultáneamente{166}. Entonces los mencheviques mismos incluían en el orden del día de su congreso las cuestiones de principio generales.

Entonces ellos mismos discutían las bases de la táctica del proletariado en la revolución burguesa y adoptaban decisiones motivadas al respecto. Si ahora se propone desechar semejantes cuestiones, ello es resultado de un estado de ánimo decadente, ¡y contra este estado de ánimo hay que luchar, y no ceder a él!

Se habla de la experiencia de los partidos socialdemócratas de Europa Occidental con sus congresos «prácticos». Pero yo os digo que los alemanes, en sus congresos, han discutido más de una vez cuestiones más abstractas, más teóricas que las que se refieren a la valoración de la revolución que está teniendo lugar en nuestro país y a las tareas del proletariado en ella. De la experiencia de otros partidos no debemos tomar lo que nos rebaja al nivel de uno u otro período de grises jornadas rutinarias. Debemos tomar lo que nos eleva hacia las cuestiones generales, hacia las tareas de toda la lucha revolucionaria del proletariado en su conjunto. Debemos aprender de los mejores modelos, no de los peores.

Se dice: «no se pueden decidir las cuestiones tácticas serias por una mayoría de una decena de votos». ¿Acaso no es esto un sofisma? ¿No es una débil evasiva de la posición de principios hacia el oportunismo sin principios?

La solución de un problema nunca se alcanza mediante votaciones. Hace ya varios años que estamos decidiendo las cuestiones de la valoración marxista de nuestra revolución. Hace ya varios años que, con la experiencia de nuestra revolución, venimos comprobando nuestras concepciones teóricas y nuestras decisiones tácticas generales. ¡Y ahora nos cuentan que aún no ha llegado la hora de hacer balance de este trabajo del partido! Según parece, no conviene definir las bases de la táctica, sino que hay que ir a rastras de los acontecimientos, resolviendo de caso en caso…

Recordad el Congreso de Estocolmo. Los mencheviques, que resultaron vencedores en él, retiraron su propia resolución sobre la apreciación del momento, retiraron su propia resolución sobre la actitud hacia los partidos burgueses. ¿Qué resultó de ello? Resultó que el Comité Central carecía de bases de principio para resolver las cuestiones que se le presentaban. Resultó que el Comité Central anduvo a la deriva durante todo el año, sin tener política alguna. Un día se pronunciaba por la Asamblea Constituyente, al día siguiente se lanzaba a predicar el ministerio de la Duma, pasado mañana – «la Duma como órgano de poder para convocar la Asamblea Constituyente», luego la Duma con plenos poderes, después los bloques con los kadetes… ¿A esto llamáis una política proletaria consecuente? (Aplausos del centro y de los bancos bolcheviques.)

Se dice: «en nombre de la paz del partido… en nombre del trabajo práctico, pasemos por alto las cuestiones generales». Esto es un sofisma. Es imposible pasar por alto semejantes cuestiones. No es la paz lo que se obtiene pasándolas por alto, sino una lucha de partido más ciega y, por tanto, más enconada y menos fecunda.

Tales cuestiones no pueden pasarse por alto. Irrumpen en todo. Recordad el discurso de Plejánov en la apertura del congreso. Puesto que nuestra revolución es burguesa – razonaba él – es necesario apresurarse particularmente a buscar aliados en la burguesía. Yo afirmo que las bases de este razonamiento son erróneas. Afirmo que, si no se analizan esas bases, condenáis al partido a cometer un cúmulo de errores prácticos superfluos.

Plejánov dijo en ese mismo discurso que el oportunismo en la socialdemocracia rusa es débil. – ¡Quizá si se consideran débiles las obras del propio Plejánov! (Aplausos de los bancos bolcheviques.) Y yo pienso que el oportunismo se manifiesta precisamente en que se quiere retirar del debate del primer congreso verdaderamente común a todo el partido las cuestiones generales sobre las bases de nuestra táctica en la revolución burguesa. No debemos eliminar las cuestiones teóricas, sino elevar toda nuestra práctica partidaria a la altura de la clarificación teórica de las tareas del partido obrero. (Aplausos de los bolcheviques.)