La enmienda de Martýnov intenta nuevamente imponer la concepción menchevique de que el campesinado es más reaccionario (o puede ser más reaccionario) en la presente revolución que los cadetes, pues los mencheviques no dicen ni una palabra sobre el carácter reaccionario de los cadetes. La argumentación de Martýnov es confusa: la dualidad no consiste en que el campesinado vacile entre la revolución y la reacción, sino en que vacila entre los c.-d. y los s.-d. Bajo las tendencias anárquicas de las que habla Martýnov, los mencheviques inevitable e ineludiblemente intentarán subsumir su idea predilecta sobre el carácter reaccionario de la confiscación de la tierra terrateniente y el carácter progresista del rescate. Las «tendencias anárquicas» del campesinado son una frase de los terratenientes liberales. Y resulta ridículo hablar de la subordinación del movimiento proletario al movimiento campesino después de que decenas de veces hemos declarado lo contrario y lo hemos expresado en resoluciones.

# 2

Sin duda, sería el hazmerreír de los s.-d. si aceptáramos la enmienda de Martýnov. Sobre la lucha resuelta contra el Estado feudal ya hemos hablado al comienzo de la resolución. Ahora es necesario extraer una conclusión política de esta situación socioeconómica. Nuestra tarea consiste en arrancar de la influencia de aquella burguesía que es incapaz de esta lucha resuelta (de la influencia de los terratenientes liberales, de los cadetes) a la parte de la burguesía a la cual su situación económica la empuja a la lucha (es decir, al campesinado). Martýnov propone repetir al final lo dicho al comienzo, para desdibujar una clara conclusión política.