Cuando Martov llega a afirmar que nos negamos a incluir en nuestra resolución toda mención de nuestro antagonismo con los populistas revolucionarios, él mismo se refuta con esa mentira manifiesta y flagrante, demostrando lo artificioso de su enmienda{175}. No, nosotros no hemos renunciado a la lucha contra el pseudosocialismo de los populistas; sois vosotros, camaradas mencheviques, quienes habéis renunciado al apoyo a la democracia revolucionaria y habéis preferido a los liberales (k.-d.). La mayoría de las fracciones populistas (socialistas populares y trudovikis) no sólo no se adhirieron especialmente al terrorismo de los eseristas, sino que, por el contrario, pecaron de contemporización con los liberales. La verdadera revolucionariedad de todos los populistas es su aspiración a la destrucción de la propiedad agraria de los terratenientes. En esto, sólo los liberales ven “aventurerismo y utopismo”. De hecho, Martov ayuda a los liberales.