Publicado el 19 de noviembre de 1907 en el periódico "Proletari" nº 20

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## 1. Informe sobre la táctica de la fracción socialdemócrata en la III Duma de Estado (según el informe periodístico)

El camarada Lenin partió de la premisa de que las tareas objetivas de la revolución rusa no están resueltas, que el período de reacción que ha sobrevenido impone al proletariado la tarea de defender, con especial firmeza y en contrapeso a la vacilación general, la causa de la democracia y la causa de la revolución. De ahí el punto de vista de que la Duma debe ser utilizada con fines revolucionarios, utilizada principalmente en el sentido de la amplia difusión de las concepciones políticas y socialistas del partido, y no en el sentido de "reformas" legislativas, que en cualquier caso representarán un apoyo a la contrarrevolución y toda clase de recortes a la democracia.

Según palabras del camarada Lenin, el "punto clave" de la cuestión de la Duma debe ser la aclaración de las tres siguientes posiciones: a) cuál es la composición de clase de la Duma, b) cuál debe ser y será la actitud de los centros de la Duma hacia la revolución y la democracia, y c) cuál es la importancia de la actividad en la Duma en el curso del desarrollo de la revolución rusa.

Sobre la primera cuestión –basándose en el análisis de la composición de la Duma (según los datos sobre la pertenencia de los diputados a uno u otro partido)–, el camarada Lenin subrayó que la realización de las concepciones de la llamada y tan cacareada "oposición" es posible en la III Duma solo bajo una condición: la colaboración conjunta de al menos 87 octubristas con los kadetes y la izquierda. A los kadetes y la izquierda les faltan 87 votos para obtener la mayoría necesaria en la votación de proyectos de ley. Por lo tanto, de hecho, la actividad legislativa en la Duma solo es realizable con la participación indispensable de la abrumadora mayoría de los octubristas. Está claro en qué puede desembocar tal actividad legislativa y a qué vergonzoso poste clavaría a la socialdemocracia la marcha conjunta con los octubristas. Aquí no se trata de un principio abstracto. Hablando abstractamente, se puede, y a veces se debe, apoyar a los representantes de la gran burguesía. Pero en el caso dado es necesario tener en cuenta las condiciones concretas del desarrollo de la revolución democrático-burguesa rusa. La burguesía rusa hace tiempo que ha emprendido el camino de la lucha contra la revolución y de los compromisos con la autocracia. El último congreso kadete ha arrancado definitivamente todas las hojas de parra con que se cubrían los señores Miliukov, y constituye un gran acontecimiento político, pues los kadetes declararon con cínica franqueza que a la Duma octubrista-centurionegrista van a legislar, y que contra los "enemigos de izquierda" lucharán. Así pues, las dos mayorías posibles en la Duma, la octubrista-centurionegrista y la kadete-octubrista, ambas, por distintos caminos, tratarán de apretar el nudo de la reacción: la primera, mediante la aspiración a la restauración de la autocracia; la segunda, mediante pactos con el gobierno y reformas ilusorias que encubren las aspiraciones contrarrevolucionarias de la burguesía. Por consiguiente, la socialdemocracia no puede adoptar el punto de vista del apoyo a las reformas legislativas, lo que equivale a apoyar al partido gubernamental, al partido octubrista. El camino de las "reformas" en el presente terreno político y con la presente correlación de fuerzas no significa una mejora de la situación de las masas, ni una ampliación de la libertad, sino una reglamentación burocrática de la falta de libertad y del sometimiento de las masas. Tales son, por ejemplo, las reformas agrarias de Stolypin según el artículo 87{72}. Son progresivas, porque despejan el camino al capitalismo, pero ningún socialdemócrata se ha atrevido a apoyar semejante progreso. ¡Los mencheviques han repetido maquinalmente un único cliché: los intereses de clase de la burguesía deben chocar con la autocracia! Pero en este marxismo vulgar, supuestamente tal, no hay ni un gramo de verdad histórica. ¿Acaso Napoleón III y Bismarck no supieron satisfacer por un tiempo los apetitos de la gran burguesía? ¿Acaso con sus "reformas" no apretaron durante largos años el dogal al cuello de las masas trabajadoras? ¿Qué razones hay para pensar que el gobierno ruso, en su pacto con la burguesía, es capaz de aceptar reformas de otro tipo?

## 2. Resolución sobre la táctica de la fracción socialdemócrata en la III Duma de Estado

Partiendo de la resolución del Congreso de Londres sobre la Duma de Estado y sobre los partidos no proletarios, la Conferencia de toda Rusia del POSDR, en desarrollo de dichas resoluciones, considera necesario expresar lo siguiente:

1) En la III Duma, que es resultado del golpe de Estado del 3 de junio, son posibles dos mayorías: la centurionegrista-octubrista y la octubrista-kadete. La primera, que expresa predominantemente los intereses de los terratenientes feudales, es contrarrevolucionaria y defiende principalmente la salvaguarda de los intereses terratenientes y el reforzamiento de las represiones, llegando hasta la aspiración a la restauración completa de la autocracia. La segunda mayoría, que expresa principalmente los intereses de la gran burguesía, es también absolutamente contrarrevolucionaria, pero tiende a encubrir la lucha contra la revolución con algunas reformas burocráticas ilusorias;

2) Tal situación en la Duma favorece extraordinariamente el doble juego político, tanto por parte del gobierno como por parte de los kadetes. El gobierno quiere, reforzando las represiones y continuando "conquistando" Rusia por la fuerza militar, hacerse pasar por partidario de reformas constitucionales. Los kadetes quieren, votando de hecho con los octubristas contrarrevolucionarios, hacerse pasar no solo por oposición, sino también por representantes de la democracia. En estas condiciones, recae sobre la socialdemocracia con especial fuerza la tarea de desenmascarar implacablemente este juego, desenmascarar ante el pueblo tanto las violencias por parte de los terratenientes centurionegristas y del gobierno, como la política contrarrevolucionaria de los kadetes. El apoyo directo o indirecto a los kadetes –sea en forma de una oficina de información con participación de los kadetes, o de adaptación de sus propias acciones a la política de estos, etc.– por parte de la socialdemocracia sería ahora un perjuicio directo para la causa de la educación clasista de las masas obreras y para la causa de la revolución;

3) Defendiendo sus objetivos socialistas y criticando desde este punto de vista a todos los partidos burgueses, los socialdemócratas en su agitación deben poner en primer plano la aclaración a las amplias masas populares de la total disconformidad de la III Duma con los intereses y las demandas del pueblo y, en relación con esto, una amplia y enérgica propaganda de la idea de la asamblea constituyente, basada en el sufragio universal, directo, igual y secreto;

4) Entre las tareas fundamentales de la socialdemocracia en la III Duma figura el desenmascaramiento del trasfondo clasista de las propuestas gubernamentales y liberales, y la contraposición sistemática a las mismas de las demandas del programa mínimo socialdemócrata sin ningún tipo de recortes, prestando especial atención a las cuestiones que atañen a los intereses económicos de las amplias masas populares (cuestión obrera y agraria, presupuesto, etc.), tanto más cuanto que la composición de la III Duma promete un material excepcionalmente abundante para la actividad de agitación de la socialdemocracia;

5) La fracción socialdemócrata debe preocuparse especialmente de que tales o cuales coincidencias externas del voto socialdemócrata con los votos del bloque centurionegrista-octubrista u octubrista-kadete no puedan ser utilizadas en el sentido de apoyo a uno u otro bloque;

6) Los socialdemócratas en la Duma deben presentar proyectos de ley y utilizar el derecho de interpelación, para lo cual son necesarias acciones conjuntas con otros grupos situados a la izquierda de los kadetes, sin ningún tipo de renuncia al programa y la táctica de la socialdemocracia y sin la conclusión de ningún tipo de bloque. La fracción socialdemócrata debe proponer inmediatamente a los diputados de izquierda de la Duma la formación de una oficina de información que no obligue a nada a sus participantes, pero que dé a los diputados obreros la posibilidad de influir sistemáticamente en la democracia en el espíritu de la política socialdemócrata;

7) De entre los primeros pasos concretos de la fracción socialdemócrata en la Duma, la Conferencia considera necesario subrayar especialmente la necesidad de: 1) presentarse con una declaración especial, 2) presentar una interpelación a propósito del golpe de Estado del 3 de junio, 3) plantear en la Duma, de la forma más conveniente, la cuestión del juicio contra la fracción socialdemócrata de la II Duma de Estado{73}.