El informante caracterizó ante todo la composición de la III Duma. El gobierno, por un camino sencillamente empírico, confeccionó de tal modo la ley electoral del 3 de junio, que en la Duma resultaron dos mayorías posibles: la octubrista-centurianegra y la octubrista-kadete. Una y otra son incondicionalmente contrarrevolucionarias. El gobierno, en su política reaccionaria, se apoyará ora en una, ora en otra. Con ello, el gobierno encubrirá sus actos autocrático-feudales con frases sobre «reformas» de papel. Con ello, los kadetes, que de hecho aplican una política traidora de contrarrevolución, de palabra se presentarán como el partido de una oposición auténticamente democrática.

El acuerdo de los kadetes con los octubristas en la Duma es inevitable, y los primeros pasos hacia él —como demuestra el informante con una serie de citas de los periódicos de los partidos kadete y octubrista, con una serie de hechos de la vida de estos partidos y con las informaciones del último congreso del partido kadete— ya se han dado. La política kadete de acuerdo con el viejo régimen se perfilará en la III Duma de modo aún más nítido que hasta ahora, y no le quedará a nadie duda sobre su verdadero carácter.

Pero ni la primera ni la segunda mayoría de la Duma se hallan objetivamente en condiciones de satisfacer las demandas económicas y políticas perentorias de las masas más o menos amplias del proletariado, el campesinado y la democracia urbana. La expresión de las necesidades de estas capas del pueblo será, como hasta ahora, ante todo la socialdemocracia. La composición y la actividad de la III Duma prometen proporcionar a la socialdemocracia un abundante y excelente material de agitación, que deberá ser utilizado contra el gobierno de las centurias negras, contra los terratenientes feudales declarados, contra los octubristas y contra los kadetes. La tarea de la socialdemocracia sigue siendo popularizar en las más amplias masas del pueblo la idea de una asamblea constituyente de todo el pueblo basada en el sufragio universal, etc. Por lo tanto, no puede hablarse de apoyo a los octubristas «de izquierda» o a los kadetes en la Duma. Los socialdemócratas, por muy poco numerosos que sean en la III Duma, deben mantener una línea socialista independiente y consecuentemente democrática, utilizando la tribuna de la Duma, el derecho de interpelación, etc. Sólo son admisibles ciertos acuerdos con el grupo de diputados de izquierda (en especial, dada la necesidad de 30 firmas para presentar una interpelación), pero únicamente aquellos acuerdos que no vayan en contra del programa y la táctica de la socialdemocracia. Para este fin es necesaria la organización de una oficina de información que no vincule a nadie, sino que sólo dé a los socialdemócratas la posibilidad de influir sobre los diputados de izquierda.

De las filas socialdemócratas —observó a continuación el informante— ya se alzan voces en favor del apoyo a los octubristas «de izquierda» (por ejemplo, en la elección del presídium), de la organización de una oficina de información con los kadetes y de la llamada «preservación» de nuestra fracción en la Duma. Las conversaciones sobre el apoyo a los octubristas, que proceden del lado menchevique, testimonian de la manera más patente el completo fracaso de la táctica menchevique. Hubo una Duma kadete, y los mencheviques clamaban por el apoyo a los kadetes. Apenas Stolipin cambió la ley electoral en un sentido favorable a los octubristas, los mencheviques ya están dispuestos a apoyar a los octubristas. ¿Adónde irán a parar los mencheviques, a fin de cuentas, por este camino?

El informante considera inadmisible una oficina de información con los kadetes, pues ello significaría informar a sus propios enemigos declarados.

A propósito de la «preservación» de la fracción, el informante dijo: preservar la fracción efectivamente se debe. Pero, ¿para qué? Sólo para que mantenga en alto en la Duma la bandera de la socialdemocracia, sólo para que libre en la Duma una lucha intransigente contra los contrarrevolucionarios de todos los géneros y matices, desde los aliados hasta los kadetes. Pero de ningún modo para que apoye a los octubristas «de izquierda» y a los kadetes. Si su existencia estuviera condicionada por la necesidad de apoyar a estos grupos, es decir, de apoyar el acuerdo con la autocracia stolipiniana, entonces sería mejor para ella cesar honrosamente su existencia, explicando a todo el pueblo por qué fue expulsada de la Duma, en caso de que tal expulsión sobrevenga.

En su palabra final, Lenin se detuvo principalmente en el error fundamental del menchevismo: la idea de una «oposición nacional general». La burguesía rusa en el sentido propio de la palabra nunca fue revolucionaria, y ello por una razón perfectamente comprensible: en virtud de la posición que ocupa la clase obrera en Rusia y de su papel en la revolución. Después de analizar todos los demás argumentos de los mencheviques, propuso una resolución, publicada en el núm. 19 de «Proletari».

«Proletari» núm. 20, 19 de noviembre de 1907.

Se imprime según el texto del periódico «Proletari».

# 2. Resolución sobre la III Duma de Estado

Reconociendo como obligatorio para la fracción socialdemócrata en la III Duma guiarse por la resolución del Congreso de Londres sobre la Duma de Estado, así como por la resolución sobre los partidos no proletarios, la Conferencia de la organización de San Petersburgo del POSDR, en desarrollo de estas resoluciones, considera necesario expresar lo siguiente:

1. En la III Duma ya se han definido dos mayorías: la centurianegra-octubrista y la octubrista-kadete. La primera es contrarrevolucionaria y defiende especialmente el reforzamiento de las represiones y la protección de los privilegios terratenientes, llegando incluso a las aspiraciones de restaurar completamente la autocracia. La segunda mayoría es también incondicionalmente contrarrevolucionaria, pero tiende a encubrir la lucha contra la revolución con ciertas «reformas» burocráticas ilusorias.

2. Tal situación en la Duma favorece extraordinariamente un doble juego político, tanto por parte del gobierno como por parte de los kadetes. El gobierno quiere, reforzando las represiones y continuando "conquistando" Rusia por la fuerza militar, presentarse como partidario de reformas constitucionales. Los kadetes quieren, votando de hecho con los octubristas contrarrevolucionarios, presentarse no sólo como oposición, sino también como representantes de la democracia. Sobre la socialdemocracia recae en estas condiciones, con particular fuerza, la tarea de desenmascarar implacablemente este juego, de desenmascarar ante el pueblo tanto las violencias de los terratenientes centurianegros y del gobierno, como la naturaleza contrarrevolucionaria de los kadetes. Un apoyo directo o indirecto de los kadetes por parte de los socialdemócratas (ya sea en forma de votar por los kadetes de derecha o por los octubristas "de izquierda" en el presídium, ya sea en forma de una oficina de información con participación de los kadetes, o de coordinación de sus acciones con la política de ellos, etc.) sería ahora un perjuicio directo para la causa de la educación clasista de las masas obreras y para la causa de la revolución.

3. Defendiendo sin recortes sus objetivos socialistas y criticando desde este punto de vista a todos los partidos burgueses, incluso los más democráticos y "laboristas", los socialdemócratas deben poner en primer plano en su agitación la explicación a las amplias masas populares de la completa inadecuación de la III Duma a los intereses y las demandas del pueblo, y en relación con esto [debe realizarse] una amplia y enérgica propaganda de la idea de una asamblea constituyente basada en el sufragio universal, directo, igual y secreto.

4. Entre las tareas fundamentales de la socialdemocracia en la III Duma figura el desenmascaramiento del trasfondo clasista de las propuestas gubernamentales y liberales, prestando especial atención a los problemas relacionados con los intereses económicos de las amplias masas populares (la cuestión obrera y la cuestión agraria, el presupuesto, etc.), tanto más cuanto que la composición de la III Duma promete un material excepcionalmente abundante para la actividad de agitación de la socialdemocracia.

5. En particular, la socialdemocracia en la Duma debe utilizar el derecho de interpelación, para lo cual son necesarias acciones conjuntas con otros grupos situados a la izquierda de los kadetes, sin ninguna clase de desviaciones del programa y la táctica de la socialdemocracia y sin concertar ningún tipo de bloque.

Para no repetir el error cometido por la socialdemocracia en la II Duma, la fracción socialdemócrata debe proponer inmediatamente a los diputados de izquierda, y sólo a los de izquierda (es decir, capaces de luchar contra los kadetes), de la Duma formar una oficina de información que no vincule a sus participantes, pero que dé a los diputados obreros la posibilidad de influir sistemáticamente sobre la democracia en el espíritu de la política socialdemócrata.

«Proletari» núm. 19, 5 de noviembre de 1907.

Se imprime según el texto del periódico «Proletari».

# 3. Informe sobre la participación de los socialdemócratas en la prensa burguesa (tomado del informe periodístico)

El segundo informe del camarada Lenin trató sobre la cuestión de la participación de los socialdemócratas en la prensa burguesa. El informante expuso el punto de vista de las dos alas de la socialdemocracia internacional a este respecto y, en especial, las opiniones de los ortodoxos y los revisionistas del partido socialdemócrata alemán. Los ortodoxos, en el Congreso de Dresde{61}, aceptaron la fórmula de la permisibilidad de la participación en una prensa no hostil a la socialdemocracia, motivándolo con que, en la práctica, esto equivale a una prohibición total, pues en la actual sociedad capitalista desarrollada no hay periódicos burgueses que no sean hostiles a la socialdemocracia.

El informante se sitúa en el punto de vista de la inadmisibilidad incondicional de la participación política en la prensa burguesa, especialmente en la que se dice sin partido. Periódicos como, por ejemplo, «Továrisch», con su lucha solapada e hipócrita contra la socialdemocracia, le causan mucho más daño que los periódicos burgueses abiertamente hostiles a la socialdemocracia. La mejor ilustración de ello pueden ser las intervenciones en «Továrisch» de Plejánov, Mártov, Gorn, Kogan, etc. Todas esas intervenciones están dirigidas contra el partido, y de hecho no fueron los camaradas socialdemócratas quienes utilizaron el periódico burgués «Továrisch», sino que ese periódico utilizó a los mencionados camaradas contra el POSDR, al que odia. Hasta ahora no ha aparecido ni un solo artículo de socialdemócratas que haya desagradado a la redacción de «Továrisch».

«Proletari» núm. 20, 19 de noviembre de 1907.

Se imprime según el texto del periódico «Proletari».