En su artículo en «Továrisch» del 20 de octubre, Plejánov prosigue su campaña de mentiras y escarnio contra la disciplina del partido socialdemócrata. He aquí muestras de estas mentiras: «“Továrisch” fue, como se sabe, órgano del bloque de izquierda», responde Plejánov a la acusación de haberse convertido en colaborador permanente de los señores Prokopóvich, Kuskova y Cía. Esto es una mentira. En primer lugar, «Továrisch» jamás fue órgano del bloque de izquierda. El bloque de izquierda no podía tener un órgano común. En segundo lugar, los bolcheviques jamás llevaron a cabo ninguna campaña política en «Továrisch», jamás atacaron desde ese periódico a miembros del partido socialdemócrata. En tercer lugar, los bolcheviques, al formar el bloque de izquierda, provocaron la escisión de «Továrisch», expulsando de él (por cierto, solo por una semana) a quienes apoyaban a los kadetes. Y Plejánov arrastra al servilismo ante los kadetes tanto al proletariado como a la democracia pequeñoburguesa. Los bolcheviques, sin participar en «Továrisch», lo empujaron a la izquierda. Plejánov participa y lo arrastra a la derecha. ¡No está nada mal su referencia al bloque de izquierda!

Habiendo eludido así la cuestión de que lo toman en un periódico burgués por escribir cosas gratas a la burguesía, Plejánov depara un placer aún mayor a los liberales escarneciendo la disciplina del partido obrero. ¡No estoy obligado a obedecer —exclama—, si se me exige traicionar los principios!

Esa es una frase anarquista vulgar, respetabilísimo, porque los principios del partido los custodia de congreso a congreso y los interpreta el Comité Central. Usted tiene derecho a rehusar obediencia si el CC viola la voluntad del congreso, los estatutos del partido, etc. Pero en el caso dado, ni una sola persona ha intentado siquiera afirmar que el CC violó la voluntad del congreso con sus directivas sobre las elecciones. Por lo tanto, Plejánov simplemente encubre con la palabrita “traición a los principios” su propia traición al partido.

Finalmente, Plejánov quiere lanzar una indirecta al Comité de San Petersburgo: dice que en las elecciones a la II Duma él mismo no obedeció al Comité Central. En primer lugar —respondemos nosotros—, el Comité de San Petersburgo se negó a cumplir la exigencia de dividir la organización, es decir, rechazó la injerencia en su autonomía, garantizada por los estatutos del partido. En segundo lugar, en las elecciones a la II Duma los mencheviques escindieron la organización: ¡de este aspecto del conflicto de entonces Plejánov calla en el periódico burgués! Con sus argumentos, Plejánov dice una sola cosa: en las elecciones a la II Duma los mencheviques escindieron la sección de Petersburgo del partido; por tanto, ¡yo ahora tengo derecho a escindir todo el partido! Tal es la lógica de Plejánov y tales son los actos de Plejánov. Que todo esto lo recuerden bien: Plejánov siembra la escisión. Solo teme llamar a las cosas por su nombre.

«Proletari» N.º 18, 29 de octubre de 1907.

Publicado según el texto del periódico «Proletari».