Considerando,

1) que la crisis económica que atraviesa Rusia, sin mostrar signos de una pronta liquidación, en su curso prolongado continúa generando un desempleo de enormes proporciones en las ciudades y hambre en las aldeas;

2) que en relación con esto se agudiza la lucha de clases entre el proletariado y la burguesía, la lucha entre los terratenientes y el campesinado, así como entre la burguesía campesina, sobornada por el gobierno, y los pobres del campo;

3) que la historia política de Rusia durante el último año, desde la primera Duma{2} hasta las nuevas elecciones, muestra un rápido crecimiento de la conciencia de todas las clases, expresado en un enorme fortalecimiento de los partidos extremos, en la decadencia de las ilusiones constitucionales y en el debilitamiento del «centro», es decir, del partido liberal-burgués demócrata-constitucionalista (kadete){3}, que se esfuerza por poner fin a la revolución mediante concesiones aceptables para los terratenientes de las Centurias Negras y la autocracia;

4) que la política del partido kadete, dirigida a este objetivo, conduce a la más mínima liberación de las fuerzas productivas de la sociedad burguesa, a la total insatisfacción de las necesidades fundamentales del proletariado y de las masas del campesinado, y a la necesidad de una constante represión violenta de estas masas; —

considerando esto, la Conferencia resuelve:

1) que la crisis política que se desarrolla ante nuestros ojos no es una crisis constitucional, sino revolucionaria, que conduce a la lucha directa de las masas del proletariado y del campesinado contra la autocracia;

2) que, por consiguiente, la próxima campaña a la Duma debe ser considerada y utilizada únicamente como uno de los episodios de la lucha revolucionaria del pueblo por el poder;

3) que la socialdemocracia, como partido de la clase avanzada, no puede en ningún caso apoyar actualmente la política kadete en general, ni un ministerio kadete en particular. La socialdemocracia debe hacer todos los esfuerzos posibles para desenmascarar ante las masas el carácter traicionero de esta política; explicarles las tareas revolucionarias que tienen ante sí; demostrarles que sólo con una elevada conciencia y una sólida organización de las masas, las posibles concesiones de la autocracia pueden transformarse de instrumento de engaño y corrupción en un instrumento para el desarrollo ulterior de la revolución.