1. El boicot a la Duma, como ha demostrado la experiencia de la revolución rusa, es la única decisión correcta de la socialdemocracia revolucionaria en aquellas condiciones históricas en que el boicot representa un boicot verdaderamente activo, es decir, expresa la fuerza de un amplio y universal auge revolucionario que marcha directamente al asalto directo contra el viejo poder (por consiguiente, a la insurrección armada). El boicot cumple una gran tarea histórica cuando su contenido consiste en la advertencia del proletariado a todo el pueblo contra la ciega fascinación pequeñoburguesa por las ilusiones constitucionales y por las primeras instituciones supuestamente constitucionales otorgadas por el viejo poder.

2. Considerar el boicot como un medio que actúa por sí mismo, fuera de las condiciones de un auge revolucionario amplio, universal, fuerte y rápido y de un asalto directo de todo el pueblo dirigido a derrocar al viejo poder, fuera de la tarea de lucha contra la fascinación popular por la constitución otorgada, significa actuar bajo la influencia del sentimiento, y no de la razón.

3. Por eso, proclamar el boicot a la Duma basándose en que la ley electoral favorable a los kadetes ha sido sustituida por una favorable a los octubristas, basándose en que a la segunda Duma, que hablaba a la manera kadete y actuaba a la manera octubrista y en la que los socialdemócratas participaron no sin provecho para la causa de la revolución, la sucede una Duma abiertamente octubrista; proclamar el boicot sobre esta base significaría no solo sustituir el trabajo revolucionario consecuente por el nerviosismo revolucionario, sino también poner de manifiesto el dominio sobre los propios socialdemócratas de las peores ilusiones acerca de la Duma kadete y la constitución kadete.

4. El punto central de toda la labor de agitación de la socialdemocracia revolucionaria debe ser explicar al pueblo que el golpe de Estado del 3 de junio de 1907 es el resultado directo y absolutamente inevitable de la derrota de la insurrección de diciembre de 1905. La lección del segundo período de la revolución rusa, los años 1906 y 1907, consiste en que la misma ofensiva sistemática de la reacción y la misma retirada de la revolución que se produjeron durante todo este período son inevitables bajo el dominio de la fe en la constitución, inevitables bajo el dominio de los métodos de lucha supuestamente constitucionales, inevitables hasta que el proletariado, fortalecido y repuesto de las derrotas sufridas, se alce con masas incomparablemente más amplias para un empuje revolucionario más decidido y ofensivo, dirigido al derrocamiento del poder zarista.

5. El movimiento huelguístico que se está extendiendo actualmente en la región industrial de Moscú y empieza a abarcar otras regiones de Rusia debe ser considerado como la mayor garantía de un posible auge revolucionario en un futuro próximo. Por eso, la socialdemocracia debe aplicar todas sus fuerzas no solo para apoyar y desarrollar la lucha económica del proletariado, sino también para transformar el movimiento actual, todavía solo sindical, en un amplio auge revolucionario y en la lucha directa de las masas obreras contra la fuerza armada del zarismo. Solo cuando los esfuerzos de la socialdemocracia en este sentido se vean coronados por el éxito, solo sobre la base de un movimiento revolucionario ofensivo ya creado, podrá adquirir una importancia seria la consigna del boicot, en vínculo indisoluble con el llamamiento directo a las masas a la insurrección armada, al derrocamiento del poder zarista y a su sustitución por un gobierno revolucionario provisional para la convocatoria de una Asamblea Constituyente sobre la base del sufragio universal, directo, igual y secreto.

Escrito en julio, antes del 8 (21) de 1907.

Publicado en julio de 1907 en una hoja suelta.

Se imprime según el texto de la hoja.