En el primer número de la _Gaceta del Pueblo_{149} menchevique (10 de abril), el camarada G. Jrustaliov publicó un combativo, sumamente interesante y excelente (desde el punto de vista fraccional bolchevique) folletín sobre el congreso obrero. Consideramos este folletín excelente porque el menchevique Jrustaliov ayuda tanto – si no más – con su intervención como el menchevique Larin. Estando igualmente agradecidos a ambos, analizaremos en esencia sus ideas, comparándolos gráficamente a uno y otro.

Recuerden lo que predicaba Y. Larin en su folleto "Un amplio partido obrero y el congreso obrero". Un amplio partido obrero, según la idea de Larin, debe incluir, aproximadamente, a 900 mil de los 9 millones de todo el proletariado ruso. "Hay que quitar el letrero", es decir, este partido no debe ser socialdemócrata. Los s.-d. y los s.-r. deben fusionarse. El nuevo partido debe ser, en realidad, un "partido sin partido" (expresión del propio Larin). Los s.-d., al igual que los s.-r., deben desempeñar el papel de "sociedades de propaganda dentro del amplio partido".

Cualquiera ve que el plan de Larin es completamente claro, y sus ideas sobre el congreso obrero se distinguen por la ausencia de toda reticencia, de toda nebulosidad, tan abundantes en Axelrod. Por esta claridad de pensamiento, nosotros, los bolcheviques, elogiábamos al sincero camarada Larin y la contraponíamos a las nebulosidades del "menchevismo oficial" (expresión de Larin). Al mismo tiempo, declaramos que el plan de Larin es una aventura oportunista, pues nada, salvo el obscurecimiento de la conciencia obrera y la obstaculización de la organización socialdemócrata, puede aportar la fusión con los s.-r. y el "partido sin partido".

Ahora, que el lector examine con atención el plan del camarada Jrustaliov. Él escribe directamente: "El partido no debe tomar en sus manos la labor de convocatoria del congreso". "La iniciativa de su convocatoria debe pertenecer a los sindicatos y a comités especiales para la convocatoria del congreso".

¿Cómo deben constituirse estos comités?

El camarada Jrustaliov no da una respuesta directa a esto. Pero en las siguientes palabras se contiene una respuesta bastante clara, aunque indirecta:

"¿Cuál se supone que será la composición del congreso? ¿Se establece algún tipo de censo?", pregunta y responde: "Ya que aspiramos a la ampliación de la organización, con ello mismo nos pronunciamos contra toda restricción. En el congreso hay lugar para todos los representantes elegidos de los obreros. Los sindicatos, las sociedades de consumo, las cajas obreras, las sociedades obreras de ayuda mutua, los comités de fábrica, los comités creados especialmente para la organización del congreso, los diputados elegidos de plantas y fábricas donde no hay comités de fábrica, todos deben tener sus representantes en el congreso obrero de toda Rusia. Tal es su composición".

Esto es completamente claro. "Contra toda restricción": que vengan todos los que de una u otra forma sean elegidos por los obreros. Sobre cómo delimitar a los "obreros" de todo tipo de empleados (comerciales, postales, telegráficos, ferroviarios, etc.) y de los campesinos, que también forman parte de nuestras organizaciones s.-d. y de las "sociedades de consumo", el autor no dice nada. Esto, seguramente, es una nimiedad técnica, desde su punto de vista: "¡contra toda restricción! ¿para qué limitar a los elementos pequeñoburgueses?"

Pero prosigamos. El camarada Jrustaliov definió claramente la composición del congreso. Sobre sus tareas también se expresó con claridad. "En todo caso, escribe, los comités del congreso obrero y las organizaciones s.-d. locales existirán simultáneamente".

"...La primera célula organizativa serán los comités de fábrica. Participando en todas las manifestaciones de la vida fabril, desde la resolución de conflictos entre el trabajo y el capital, la dirección planificada de las huelgas económicas, la búsqueda de trabajo, etc., hasta la organización de cajas, clubes, conferencias, bibliotecas, los comités de fábrica, electos y responsables ante los electores, englobarán en su marco a amplias capas del proletariado.

Los comités de fábrica de una ciudad o centro industrial constituirán el comité del congreso obrero. A éste le corresponderá la dirección, profundización y ampliación del movimiento sindical y cooperativo, la organización de la ayuda a los desempleados, la influencia sobre los gobiernos autónomos municipales en lo referente a la organización de obras públicas, la agitación contra el encarecimiento de los víveres, las relaciones con la comisión de la Duma para la ayuda a los desempleados, la discusión local de todos los proyectos de ley que afecten los intereses de la clase obrera (cursiva del autor); durante la reforma del gobierno autónomo local, la realización de la campaña electoral, etc.

El congreso obrero será únicamente el órgano dirigente y orientador de todo el movimiento. Tal es el esquema aproximado. Por supuesto, la vida introducirá sus propias correcciones".

Esto es completamente claro. Comités de fábrica sin partido. Comités del congreso obrero sin partido. Congreso obrero sin partido. "A través de estos comités y por medio de ellos, dice el camarada Jrustaliov, el partido adquirirá una poderosa palanca de influencia sobre toda la clase obrera".

Cabe preguntarse, ¿en qué se diferencia esto de Larin? Es exactamente el mismo plan, expresado solo con palabras ligeramente distintas. De hecho, es exactamente la misma reducción de la socialdemocracia al papel de "sociedad de propaganda dentro de un amplio partido", pues en la práctica el "plan" del camarada Jrustaliov no ha dejado a la socialdemocracia ninguna otra tarea. La actividad política de la clase obrera la ha entregado, exactamente igual que Larin, al "partido obrero sin partido", ya que "la discusión de todos los proyectos de ley", "la realización de la campaña electoral, etc.", eso es toda la actividad política de la clase obrera.

Larin es solo más sincero y franco que Jrustaliov, pero en la práctica ambos proponen y llevan a cabo "la destrucción del partido obrero s.-d. y su sustitución por una organización política sin partido del proletariado". Precisamente esto es lo que dice el primer punto de aquella resolución bolchevique sobre las organizaciones obreras sin partido, por la que tanto se enfureció el camarada Jrustaliov, insultándonos de fiscales, etc.

El camarada Jrustaliov se enfureció porque sentía la necesidad de eludir la pregunta planteada directamente en nuestra resolución: ¿quién debe dirigir la lucha del proletariado, el partido socialdemócrata o la "organización política sin partido del proletariado"? ¿Quién debe ser el "órgano dirigente y orientador" en la influencia sobre los gobiernos autónomos municipales, en las relaciones con la comisión de la Duma (¡el camarada Jrustaliov guardó silencio sobre la fracción s.-d. de la Duma! ¿Es esto una casualidad o un "lapsus providencial" de una persona que sintió vagamente que los "comités del congreso obrero" sin partido se relacionarían indistintamente tanto con los s.-d., como con los s.-r. y con los trudoviques?), la discusión de proyectos de ley, la realización de la campaña electoral, etc.?

Al camarada Jrustaliov no le queda más que enfurecerse cuando se le plantea esta pregunta, pues es incómodo confesar que la actividad política del proletariado debe ser dirigida por "comités" sin partido. "¿Quién de los s.-d., pregunta airado, ha hecho o hace agitación por la convocatoria de un congreso antipartido? Los adversarios no señalarán ni un solo nombre". No se enfade, camarada Jrustaliov, nosotros señalamos una serie de nombres en el primer punto de nuestra resolución, y podríamos añadirles ahora el nombre del camarada G. Jrustaliov. En la práctica, el camarada Jrustaliov hace agitación, al igual que Larin, por un amplio partido laborista[48]. Decimos "laborista", y no obrero, porque (1) ni Larin ni Jrustaliov excluyen de la composición de la organización política sin partido a la democracia laborista, es decir, pequeñoburguesa (por ejemplo, los delegados al congreso obrero de las "sociedades de consumo" o la consigna: "contra toda restricción"), y (2) el carácter apartidista de la organización política obrera significa inevitablemente la mezcla de los puntos de vista socialdemócrata y laborista.

El camarada Jrustaliov escribe: "Las organizaciones creadas por Zubátov y Gapón se liberaron rápidamente del regusto policial y llevaron a cabo una política puramente de clase". Se liberaron gracias a la participación consciente en este asunto del partido s.-d. organizado, que nunca aceptó entregar la dirección de la política de los proletarios a organizaciones sin partido. El camarada Jrustaliov, al parecer, ¿distingue la política "puramente de clase" de la política socialdemócrata? Le rogaríamos mucho que explique francamente su pensamiento.

«El congreso obrero se celebrará —decreta el camarada Jrustaliov— y los socialdemócratas participarán en él». Por supuesto que participaremos, si se celebra. Participamos en el movimiento obrero de Zubátov y de Gapón para luchar por la socialdemocracia. Participaremos también en el congreso obrero trudovique para luchar contra las ideas trudoviques y trudovique-ajenas a todo partido, por la socialdemocracia. Esto no es un argumento ni a favor del viejo gaponismo, ni a favor del nuevo apartidismo.

El camarada Jrustaliov se dirige a los «obreros bolcheviques» y con ello intenta indisponerlos con los bolcheviques que hicieron agitación contra el Soviet de diputados obreros. No vamos a responder a esta salida de tono. Remitámonos a Trotski, el no fraccional. Que el camarada Jrustaliov lea su libro: *En defensa del partido*, que abra el artículo bajo este título, § 2. «La malévola imparcialidad del señor Prokopóvich», página 82. Cuando el camarada Jrustaliov lo lea, se avergonzará de encubrir sus salidas de tono fraccionales con la idea de un congreso obrero no fraccional.

A los obreros conscientes solo les señalaremos en dos palabras que el papel dirigente de los comités sin partido en la política del proletariado (campaña electoral, etc.) es un capricho puramente intelectualoide, que solo conduciría a una pendencia y riña diez veces mayores, y a través de esa pendencia y riña, «de vuelta a la socialdemocracia».

Para concluir, agradezcamos una vez más al camarada Jrustaliov la claridad y el descaro de su prédica del congreso obrero. Larin y Jrustaliov son los mejores aliados de los bolcheviques contra Axelrod.

«Trud» n.º 1, 15 de abril de 1907.

Se imprime según el texto del periódico «Trud»