En el número 13 de *Naródnaya Duma*{76} se ha publicado una resolución infinitamente larga sobre las organizaciones obreras de masas y el congreso obrero, proyectada para el próximo congreso por un grupo de literatos y prácticos mencheviques. Los nombres de los literatos, a diferencia de otras resoluciones mencheviques (sobre la Duma de Estado y la «plataforma táctica»), no se mencionan. Queda sin saberse si esta omisión es casual o si indica una agrupación diferente de los mencheviques sobre esta cuestión. Recordemos que un menchevique tan ferviente y partidario del congreso obrero como El declaró: «Sólo una parte de los mencheviques se muestra más o menos simpatizante con el congreso obrero» (pág. 82 de la recopilación *Sobre el congreso obrero de toda Rusia. Con motivo del próximo congreso del POSDR*).

Pero pasemos al contenido de la resolución. Se divide en dos partes: A y B. La primera parte ofrece en su motivación una infinita cantidad de lugares comunes sobre la utilidad de la organización y la unión de las masas obreras. «Para darle importancia», como decía Bazárov, la organización se convierte incluso en autoorganización. Cierto que esta palabrita no expresa nada en realidad, no contiene ningún pensamiento definido, — ¡pero en cambio es predilecta de los partidarios del congreso obrero! No importa que esa «autoorganización» no sea más que un subterfugio intelectual que encubre la pobreza de ideas organizativas reales, — a un obrero jamás se le ocurriría inventar la «autoorganización»…

En los motivos se critica a la socialdemocracia por «el papel predominante y determinante que en ella desempeña la intelectualidad en comparación con sus elementos proletarios». Crítica interesante. Por ahora no nos detendremos a analizar su verdadera significación histórico-social, — pues ello nos llevaría muy lejos del tema. Sólo preguntamos: camaradas «literatos y prácticos mencheviques», ¿por qué no empiezan por ustedes mismos? ¿Por qué el médico no se cura a sí mismo? ¡Pues en cada frase de su resolución se trasluce eso que ustedes llaman «el papel predominante y determinante de la intelectualidad»! ¿Por qué no empezar su «intelectualidad» por apartarse, dejando a los «elementos proletarios» la elaboración de las resoluciones? ¿Dónde están las garantías de que en esas «autoorganizaciones» que ustedes, «literatos y prácticos de la minoría», proyectan, no se repetirá el mismo fenómeno?

Larin, El y otros muchos partidarios del congreso obrero «despotrican» contra la socialdemocracia por hacer pasar resoluciones de contrabando. Y en nombre de esa crítica, los literatos nos «cuelan» nuevos y aburridísimos, interminables períodos sobre la «autoorganización»… ¡Todo un cuadro!

Al mismo tiempo que señala «la influencia ideológica y política» del partido socialdemócrata ruso (¿es decir, del POSDR? ¿o se ha escogido aquí deliberadamente una expresión más amplia para incluir también a los señores Prokopóvich, Kuskova, Posse, etc.?) sobre los sectores avanzados del proletariado, la resolución habla de lo deseable que sería «la unión de fuerzas» de la socialdemocracia rusa «con los elementos políticamente conscientes del proletariado» (A, punto 6).

Intenten, camaradas, aunque sea una vez, meditar sobre las palabras con que tejen sus frases. ¿Puede ser el proletariado «políticamente consciente» sin ser socialdemócrata? Si no, entonces sus frases se reducen a una vacua tautología, a una palabrería hinchada y pretenciosa. Entonces habría que hablar de ampliar el POSDR para incluir a los verdaderos socialdemócratas que hasta ahora no han ingresado en él.

Si sí, entonces están declarando proletario consciente también al proletario eserista. ¡Negarle a éste la «conciencia política» sería ridículo! Y resulta que, bajo la cobertura de frases altisonantes sobre la «autoorganización» y la «independencia» del partido de clase, están en realidad predicando la desorganización del proletariado mediante la inclusión de ideólogos no proletarios, mediante la confusión de la verdadera independencia (socialdemócrata) con la falta de independencia, con la dependencia de la ideología burguesa y de la política burguesa (socialrevolucionaria).

Iba a una habitación y fue a parar a otra{77}…

¡Igual que los viejos intelectuales «economistas» de 1895–1901, que imponían a los obreros su estrechez, su inseguridad, su pusilanimidad, sus vacilaciones, bajo la bandera de la «autoorganización», del movimiento «puramente obrero», etc.!{78}

De la parte A se desprende la conclusión: «el congreso reconoce como la tarea más importante e inmediata de la socialdemocracia rusa la labor, mano a mano con los elementos avanzados de las masas obreras (¿es decir, también mano a mano con los obreros eseristas, y no contra ellos?), por agrupar a estas últimas en organizaciones independientes, por muy modesto que sea, en ocasiones, el carácter político que, según las circunstancias de lugar y tiempo, tengan o deban tener».

¿Qué hay aquí de definido, de concreto, que rebase el suspiro intelectual? ¿De qué se trata? No se sabe.

Tomemos las sociedades de consumo. Es indudable que son una agrupación de obreros. Tienen un carácter político bastante modesto. ¿Son organizaciones «independientes»? Eso depende del punto de vista. Para los socialdemócratas, son realmente independientes únicamente las sociedades obreras imbuidas de espíritu socialdemócrata, y no sólo imbuidas de «espíritu», sino ligadas a la socialdemocracia táctica y políticamente, ya sea ingresando en el partido socialdemócrata o adhiriéndose a él.

Para los sindicalistas, para los «sin título»{79}, para los partidarios de Posse, para los eseristas, para los «progresistas (burgueses) sin partido», son independientes, al contrario, únicamente aquellas sociedades obreras que no ingresan en el partido socialdemócrata y que no se adhieren a él, que no están vinculadas por su política real, por su táctica, precisamente con la socialdemocracia y sólo con la socialdemocracia.

Esta diferencia entre los dos puntos de vista no ha sido inventada por nosotros. Todo el mundo reconoce que, en efecto, existen esos dos puntos de vista, que se excluyen mutuamente y luchan en todo lugar y en toda ocasión, en cualquier «agrupación» de obreros por uno u otro motivo. Son puntos de vista irreconciliables, pues para los socialdemócratas el «apartidismo» (en la táctica y en la política en general) no es más que una forma encubierta, y por tanto particularmente nociva, de subordinación de los obreros a la ideología y a la política burguesas.

En suma: en esencia, la resolución no ha dicho nada en su conclusión. En el mejor de los casos, su conclusión es una frase vacía. En el peor, una frase nociva, que confunde al proletariado, que oscurece las verdades elementales de la socialdemocracia, que abre de par en par la puerta a todo tipo de burgueses desclasados, los cuales en todos los países de Europa causaron mucho y durante largo tiempo perjuicio al movimiento obrero socialdemócrata.

¿Cómo debe corregirse la resolución?

Hay que eliminar las frases. Hay que decir sencillamente: los socialdemócratas deben contribuir a la creación de diversas sociedades obreras, por ejemplo de consumo, cuidando de modo permanente de que todas las sociedades obreras sirvan de hogar precisamente a la propaganda, la agitación y la organización socialdemócrata.

Esa sería, realmente, una resolución «políticamente modesta», pero práctica y socialdemócrata. Mientras que en ustedes, señores luchadores intelectuales contra el «papel predominante y determinante de la intelectualidad», resulta no una obra proletaria, sino una frase intelectual.

De la segunda parte de la resolución (B) hablaremos en la próxima ocasión[27].

*Náshe Ejo* № 5, 30 de marzo de 1907.

Se publica según el texto del periódico *Náshe Ejo*.