El derecho electoral en Rusia es indirecto y desigual. Los campesinos eligen, ante todo, a los *desiatidvórnik* (representantes de diez casas); estos últimos eligen de entre ellos a los delegados campesinos; los delegados eligen a los compromisarios campesinos, y, finalmente, los compromisarios, junto con los compromisarios de los demás estamentos, eligen a los diputados a la Duma. Existe un procedimiento electoral análogo para las curias terrateniente, urbana y obrera, estableciendo la ley el número de compromisarios que corresponden a cada una de estas curias por separado, en interés y en favor de las clases superiores, de los terratenientes y de la burguesía. Además, no solo los partidos revolucionarios, sino también los de oposición, son sometidos a las más bárbaras e ilegales represiones policíacas; a esto se añade la ausencia total de libertad de prensa y de reunión, las detenciones y deportaciones arbitrarias, los tribunales militares de campaña que funcionan en la mayor parte de Rusia y el estado de excepción a ellos vinculado.

Sin embargo, ¿cómo ha sido posible, en tales circunstancias, que la nueva Duma resultara mucho más opositora y revolucionaria que la primera?

Para responder a esta pregunta debemos examinar, ante todo, los datos sobre la distribución de los compromisarios por partidos, en relación con la composición político-partidaria de la segunda Duma, según las informaciones del órgano kadete *Rech*, que abarcan aproximadamente las 9/10 partes de todos los compromisarios de la Rusia europea (con excepción de Polonia, el Cáucaso, Siberia, etc.). Tomamos cinco grupos políticos principales, ya que no disponemos de datos más detallados sobre el matiz político de los compromisarios. El primer grupo lo forman las derechas. Aquí pertenecen los llamados «centurias negras» (monárquicos, Unión del Pueblo Ruso, etc.), que propugnan el retorno a la autocracia plena en su forma pura, llaman al terror militar desenfrenado contra los revolucionarios y al asesinato alevoso —como el asesinato del miembro de la Duma Herzenstein—, escenifican *pogromos*, etc. Aquí pertenecen también los llamados «octubristas» (así se denomina en Rusia al partido de los grandes industriales), que inmediatamente después del manifiesto zarista del 17 de octubre de 1905{40} se sumaron a la contrarrevolución y ahora apoyan por todos los medios al gobierno. En las elecciones, este partido a menudo forma bloques con los monárquicos.

El segundo grupo lo constituyen los sin partido. Veremos más adelante que muchos compromisarios y diputados, sobre todo del campesinado, se ampararon bajo este nombre para evitar las represalias por sus convicciones revolucionarias.

El tercer grupo lo forman los liberales. Al frente de los partidos liberales está el partido constitucional-democrático (el llamado partido «kadete») o partido de la «libertad popular». Es el partido del centro en la revolución rusa; se sitúa entre los terratenientes y los campesinos. La burguesía intenta conciliar a ambas clases. La valoración del partido de la burguesía liberal —los kadetes— representa el punto más importante de divergencia entre las dos corrientes dentro de la socialdemocracia rusa.

En la Duma, se sitúan del lado de los liberales rusos, no por convicciones políticas sino por consideraciones oportunistas, también las «centurias negras» polacas, el partido de los «demócratas populares» (Narodowa Demokracja), que en Polonia luchan por todos los medios, incluidas las delaciones, los *lock-outs* y los asesinatos, contra el proletariado revolucionario.

El cuarto grupo lo forman los progresistas. No es el nombre de un partido, sino —al igual que «sin partido»— una designación convencional que no dice nada y cuyo objetivo es, en primer lugar, servir de cobertura frente a las persecuciones policíacas.

Finalmente, el quinto grupo lo constituyen las izquierdas. Aquí pertenecen los partidos socialdemócrata y socialista revolucionario, los socialistas populares (que corresponden aproximadamente a los radicales-socialistas franceses{41}) y los llamados «trudoviques» —organización aún totalmente amorfa de la democracia campesina—[3]. Los trudoviques, los socialistas populares y los socialistas revolucionarios son, por su carácter de clase, demócratas pequeñoburgueses y campesinos. A veces, los compromisarios de los distintos grupos revolucionarios procuraban ampararse durante la campaña electoral bajo el nombre común de «izquierdas», para eludir con mayor seguridad las persecuciones policíacas.

Las cifras de *Rech* demostrarán ahora la justeza de nuestras conclusiones sobre la composición social de los partidos.

Cifras de electores

Cifras de diputados de la Duma

Como se ve en los cuadros que anteceden, las grandes ciudades constituyen un grupo especial, a saber: Petersburgo elige 6 diputados; Moscú, 4; Varsovia y Tashkent, 2 cada una; las restantes ciudades, 1 cada una; en total, 17 ciudades eligen 27 diputados. Los demás miembros de la Duma son elegidos en las asambleas de compromisarios de las distintas gubernias, por las cuatro curias en conjunto; pero, además, en cada gubernia los compromisarios campesinos eligen a un diputado de la curia campesina. De este modo resultan tres grupos de diputados: de las asambleas electorales de gubernia, de la curia campesina y de las grandes ciudades.

Una docena de compromisarios del bloque progresista o de izquierda solo pudo ser distribuida entre los distintos grupos partidarios a base de cálculos; en general, estas cifras ofrecen por ahora el material más completo y fidedigno para comprender la estructura de clase de los diferentes partidos rusos.

La curia obrera elige, incluso en provincias y, ante todo, naturalmente en las grandes ciudades, casi sin excepción a izquierdas, concretamente un 96,5%. De los 140 compromisarios de izquierda de la curia obrera, 84 son socialdemócratas, 52 son de izquierda sin designación precisa (en su mayor parte también socialdemócratas) y 4 son socialistas revolucionarios. De este modo, la socialdemocracia rusa, a pesar de las mendaces afirmaciones de los liberales, que quisieran presentarla como un partido de intelectuales revolucionarios, es un auténtico partido obrero. En Petersburgo —ciudad y gubernia—, de los 24 compromisarios de la curia obrera fueron elegidos 20 socialdemócratas y 4 socialistas revolucionarios; en Moscú —ciudad y gubernia—, únicamente socialdemócratas, concretamente 35, etc.

En la curia campesina salta a la vista de inmediato una sorprendente desproporción: entre los compromisarios campesinos, el 33,8% pertenecen a las derechas, mientras que entre los diputados a la Duma elegidos por esos mismos compromisarios de la curia campesina, solo un 7,5% son derechistas. Está claro que los compromisarios campesinos solo se declaraban de derechas para evitar las represalias del gobierno. La prensa rusa ha constatado este fenómeno en más de cien casos, y la estadística electoral lo confirma ahora de manera definitiva.

Sobre la curia campesina no se puede juzgar basándose en cómo se denominan los compromisarios, sino exclusivamente por el partido al que se adscriben sus diputados. Vemos que la curia campesina, a continuación de la curia obrera, constituye el grupo más a la izquierda. ¡Los campesinos han elegido solo un 7,5% de derechas y un 67,95% a la izquierda de los liberales! El campesino, en Rusia, está en su mayor parte animado por un espíritu revolucionario; tal es la lección de las elecciones a la segunda Duma. Es este un hecho de gran importancia, porque demuestra que la revolución en Rusia está lejos aún de haber llegado a su fin. Mientras no se satisfagan las reivindicaciones del campesino, mientras al menos no se haya aquietado, la revolución debe continuar. Pero, por supuesto, el estado de ánimo revolucionario del campesino no tiene nada en común con la socialdemocracia: el campesino es un revolucionario democrático-burgués y en absoluto un socialista. No lucha por la entrega de todos los medios de producción a la sociedad, sino por la confiscación de la tierra de los terratenientes por el campesinado.

La expresión político-partidaria típica de la conciencia democrático-burguesa revolucionaria del campesinado se encuentra en los partidos de los trudoviques, socialistas revolucionarios y socialistas populares. De los 53 diputados de la Duma por la curia campesina, 24 pertenecen a estos demócratas campesinos (10 izquierdistas, 10 trudoviques, 4 socialistas revolucionarios), y además es indudable que, de los 10 progresistas y 3 sin partido elegidos por los campesinos, la mayoría pertenece a los trudoviques. Decimos: indudable, porque después de la primera Duma los trudoviques fueron perseguidos sin piedad, y los campesinos son lo bastante precavidos como para no llamarse trudoviques, aunque de hecho en la Duma votan junto con ellos. Así, por ejemplo, el proyecto de ley más importante de los trudoviques en la I Duma fue el agrario, conocido bajo el nombre de "proyecto de los 104" (el contenido esencial de este proyecto consiste en la nacionalización inmediata de la tierra de los terratenientes y, en el futuro, de las parcelas campesinas, así como en el uso igualitario de la tierra). Este proyecto es un producto destacado del pensamiento político de la masa campesina en una de las cuestiones más importantes de la vida campesina. ¡Este proyecto fue firmado solo por 70 "trudoviques" y 25 campesinos que se llamaban a sí mismos sin partido o que no dieron en absoluto ninguna respuesta a la pregunta sobre su pertenencia partidaria!

De este modo, el grupo "Trudovique" en Rusia es, sin duda, un partido de la democracia campesina rural. Son partidos revolucionarios, pero no en el sentido socialista, sino en el sentido democrático-burgués de esta palabra.

En la curia urbana hay que distinguir entre ciudades grandes y pequeñas. En las ciudades pequeñas las contradicciones políticas entre las distintas clases no están tan fuertemente expresadas, no hay grandes masas de proletariado (que forman una curia obrera especial), aquí la derecha es más débil. En las grandes ciudades no hay en absoluto electores sin partido, aquí la cantidad de "progresistas" indefinidos es completamente insignificante; en cambio, aquí la derecha es más fuerte y la izquierda más débil. La razón es simple: el proletariado de las grandes ciudades forma una curia obrera especial, que no está incluida en nuestra tabla de electores[4]. La pequeña burguesía aquí es mucho menos numerosa que en las ciudades pequeñas. Predomina la gran industria: está representada en parte por la derecha, en parte por los liberales.

Los datos sobre la composición de los electores demuestran con evidencia que la base de los partidos liberales (principalmente, por consiguiente, de los kadetes) la constituye la burguesía urbana y, ante todo, la gran burguesía industrial. El giro a la derecha de esta burguesía, que siente temor ante la independencia y la fuerza del proletariado, se vuelve especialmente claro si se comparan las ciudades grandes y pequeñas. En estas últimas, la curia urbana (es decir, burguesa) está mucho más impregnada de elementos izquierdistas.

En estrecha relación con esta cuestión se encuentran las divergencias fundamentales de los socialdemócratas rusos. Una fracción (los llamados "mencheviques") considera a los kadetes y a los liberales como la burguesía urbana progresista en oposición a la pequeña burguesía rural atrasada (los trudoviques). De aquí se deduce que la burguesía es reconocida como la fuerza motriz de la revolución, y se proclama la política de apoyo a los kadetes. La otra fracción (los llamados "bolcheviques") considera a los liberales como representantes de la gran industria, que por miedo al proletariado aspiran a poner fin a la revolución lo más rápidamente posible y pactan compromisos con la reacción. Esta fracción considera a los trudoviques como la democracia pequeñoburguesa revolucionaria y sostiene la opinión de que tienden a adoptar una posición radical en la cuestión agraria, la más importante para el campesinado: la confiscación de la gran propiedad territorial. De aquí se deriva la táctica de los bolcheviques. Rechazan el apoyo a la burguesía liberal traicionera, es decir, a los kadetes, y tratan de liberar a la democracia pequeñoburguesa de la influencia de los liberales; quieren arrancar al campesino y al pequeño burgués urbano de los liberales y conducirlos, tras el proletariado como vanguardia, a la lucha revolucionaria. La revolución rusa, por su contenido socioeconómico, es una revolución burguesa, pero su fuerza motriz, sin embargo, no es la burguesía liberal, sino el proletariado y el campesinado democrático. La victoria de la revolución solo es posible mediante la dictadura democrático-revolucionaria del proletariado y el campesinado.

Si deseamos darnos cuenta de si es sólida la alianza entre los liberales y la pequeña burguesía urbana, nos resulta especialmente interesante la estadística del número de votos emitidos en las grandes ciudades por los bloques partidarios. Según los datos del estadístico Smirnov, en 22 grandes ciudades, a los monárquicos les corresponden 17 000 votos, a los octubristas – 34 000, a los kadetes – 74 000 y al bloque de izquierda – 41 000[5].

Durante las elecciones a la segunda Duma, se desató una lucha encarnizada entre ambas fracciones de la socialdemocracia, mencheviques y bolcheviques, sobre la cuestión de si formar un bloque con los kadetes o contra los kadetes con los trudoviques. En Moscú los partidarios de los bolcheviques eran más fuertes. Allí se formó un bloque de izquierda, y los mencheviques entraron en su composición. En Petersburgo los bolcheviques también eran más fuertes, y aquí también durante las elecciones se formó un bloque de izquierda, pero los mencheviques no se adhirieron a él y salieron de la organización. Surgió una escisión que continúa aún ahora. Los mencheviques se remitían al peligro que amenaza por parte de los centenaristas negros, es decir, temían la victoria de los negros en las elecciones debido a la división de los votos de izquierda y liberales. Los bolcheviques declararon que este peligro era un invento de los liberales, cuyo único objetivo era atraer a la democracia pequeñoburguesa y proletaria bajo el ala del liberalismo burgués. Las cifras demuestran que la suma de los votos de izquierda y de los kadetes supera en más del doble los votos unidos de octubristas y monárquicos[6]. La división de los votos de la oposición no podía, por consiguiente, contribuir a la victoria de la derecha.

Estas cifras, que abarcan a más de 200 000 electores urbanos, así como también los datos relativos a la composición general de la segunda Duma, demuestran que el verdadero sentido político de los bloques de socialdemócratas y kadetes no consiste en absoluto en eliminar el peligro "negro" (esta opinión, aunque fuera completamente sincera, es en general falsa), sino en destruir la política independiente de la clase obrera y en someterla a la hegemonía de los liberales.

La esencia de la disputa entre ambas fracciones de la socialdemocracia rusa reside en la decisión de si reconocer la hegemonía de los liberales o aspirar a la hegemonía de la clase obrera en la revolución burguesa.

La circunstancia de que la izquierda, en el primer acuerdo de socialdemócratas y trudoviques contra los kadetes en 22 ciudades, con las inauditas dificultades que encontró la agitación, conquistara 41 000 votos, es decir, superara a los octubristas y obtuviera más de la mitad de los votos de los liberales, sirve a los bolcheviques como prueba de que la democracia pequeñoburguesa en las ciudades sigue a los kadetes más por fuerza de la costumbre y por las artimañas de los liberales, que por hostilidad de estas capas hacia la revolución.

Pasemos ahora a la última curia, a la de propietarios rurales. Aquí encontramos un predominio claramente expresado de la derecha: el 70,9 % de los electores son de derecha. La aversión del gran propietario rural hacia la revolución y su giro hacia la contrarrevolución bajo la influencia de la lucha del campesino por la tierra son completamente inevitables.

Si ahora comparamos la composición de los grupos electorales en las asambleas electorales provinciales y la composición de la Duma desde el punto de vista del color político de los diputados elegidos en estas asambleas, observamos que el progresista en su mayor parte es solo un nombre tras el cual se ocultan los izquierdistas. Entre los electores hay un 20,5 % de izquierda y un 18,9 % de progresistas. ¡De los diputados, el 38 % pertenecen a la izquierda! La derecha tiene solo el 25,7 % de los diputados y, sin embargo, contaba con el 40 % de los electores; pero si restamos de estos últimos a los electores campesinos (ya hemos demostrado que solo los agentes del gobierno ruso, que falsearon las noticias sobre las elecciones, pudieron considerarlos de derecha), obtenemos 2170 – 764 = 1406 electores de derecha, es decir, el 25,8 %. Así pues, ambos resultados coinciden plenamente. Los electores liberales, evidentemente, se esconden en parte bajo los nombres de "sin partido", en parte de "progresistas", y los campesinos incluso bajo los de "derecha".

La comparación con las partes no rusas de Rusia, Polonia y el Cáucaso, proporciona una nueva prueba de que la verdadera fuerza motriz de la revolución burguesa en Rusia no es la burguesía. En Polonia no hay en absoluto movimiento campesino revolucionario, ninguna oposición burguesa urbana, casi no hay liberales. Frente al proletariado revolucionario se alza un bloque reaccionario de la grande y pequeña burguesía. Allí vencieron por ello los demócratas nacionales. En el Cáucaso el movimiento campesino revolucionario es muy fuerte, la fuerza de los liberales es allí casi igual que en Rusia, pero la izquierda es aquí el partido más fuerte: el % de izquierdas en la Duma (53,6 %) es aproximadamente igual al % de diputados surgidos de la curia campesina (49 %). Solo los obreros y el campesinado democrático-revolucionario pueden culminar la revolución burguesa. En la avanzada Polonia, altamente desarrollada en sentido capitalista, no existe la cuestión agraria en el sentido ruso, no existe en absoluto la lucha revolucionaria del campesinado por la confiscación de las tierras de los terratenientes. Por eso en Polonia la revolución, fuera del proletariado, no tiene ningún punto de apoyo firme. Las contradicciones de clase se aproximan allí al tipo europeo occidental. Encontramos el fenómeno inverso en el Cáucaso.

Señalemos aquí además que los 180 izquierdistas, según el cálculo de «Rech», se distribuyen entre los distintos partidos de la siguiente manera: 68 izquierdistas, 9 socialistas populares (ala derecha de los trudoviques), 28 socialistas revolucionarios y 46 socialdemócratas... De hecho, de estos últimos se cuentan ya ahora 65. Los liberales se esfuerzan en lo posible por minimizar el número de socialdemócratas.

Por la estructura de clase se pueden reducir estos grupos a dos capas: a la pequeña burguesía democrática, urbana y sobre todo rural, corresponden 134 diputados; al proletariado, 46 diputados.

Vemos en general que en Rusia la estructura de clase de los distintos partidos se manifiesta con una claridad extraordinaria. Los grandes terratenientes pertenecen a los centenares negros, monárquicos y octubristas. La gran industria está representada por los octubristas y los liberales. Por los métodos de explotación, los terratenientes en Rusia se dividen en aquellos que aún llevan la economía de modo semifeudal, realizando el trabajo con ayuda del ganado y el inventario de los campesinos (el campesino se halla aquí esclavizado al terrateniente), y en aquellos que ya han introducido las formas capitalistas modernas de gestión económica. Entre estos últimos hay no pocos liberales. La pequeña burguesía urbana está representada por los liberales y los trudoviques. La pequeña burguesía campesina, por los trudoviques y especialmente por su ala izquierda, los socialistas revolucionarios. El proletariado tiene su representación en la persona de la socialdemocracia. Dado el evidente atraso del desarrollo capitalista de Rusia, esta nítida manifestación de las agrupaciones partidarias conforme a la estructura de clase de la sociedad solo se explica por el tempestuoso estado de ánimo revolucionario de la época, cuando los partidos se forman mucho más rápidamente y cuando la autoconciencia de clase crece y se acuña infinitamente más rápido que en las épocas de estancamiento o del llamado progreso pacífico.

Publicado el 27 de marzo de 1907 en la revista «Die Neue Zeit» n.º 26, I. Band, 1906–07. Firmado: A. Linitsch

En ruso se publicó por primera vez en 1922 en las Obras Completas de N. Lenin (V. Uliánov), tomo VIII

Se imprime según el texto de la revista. Traducción del alemán