El camarada D. Koltsov repite en el núm. 49 de «Rússkaya Zhizn» el habitual razonamiento menchevique en defensa de la política de apoyo a los kadetes. Pero lo hace de un modo tan directo y cándido, que positivamente no queda sino agradecerle por haber llevado al absurdo una teoría errónea.

«¿Con quién —pregunta en su artículo «Kadetes y democracia burguesa»— tienen los socialdemócratas más puntos en común: con la democracia urbana o con la rural? ¿De quién puede esperar más pronto la socialdemocracia apoyo en su lucha contra todos los prejuicios culturales, religiosos, nacionales, etc.? ¿Quién apoyará con mayor rapidez todas las medidas que tiendan al libre desarrollo de las fuerzas productivas? Basta plantear estas cuestiones, cardinales para la política socialdemócrata, y la respuesta se verá con claridad por sí misma. Cuanto dice el «Manifiesto Comunista» acerca del papel revolucionario de la burguesía conserva la misma vigencia en el siglo XX que tenía en el XIX, y es igualmente válido para Rusia que para Inglaterra…, etc. En cuanto a la democracia rural, pese a sus aires revolucionarios, defenderá en muchísimos casos las viejas y caducas formas de producción y de organización social… Cuando los bolcheviques hablan de los kadetes, olvidan a la democracia urbana que está detrás de ellos, y, a la inversa, todo el campesinado se personifica para ellos en el grupo parlamentario de los eseristas y los trudoviques. Eso significa no ver el bosque por culpa de los árboles, no ver los intereses sociales de las amplias masas populares por culpa de la representación parlamentaria».

Saludamos de todo corazón este paso de los mencheviques a esclarecer las bases de principio de nuestras divergencias tácticas. Ya era hora.

Así pues, los kadetes son la burguesía urbana progresista, los trudoviques, la burguesía rural atrasada. A esto se reduce vuestro «marxismo».

Pero si es así, ¿por qué no lo decís abierta y directamente ante todo el partido? ¿Por qué no declaráis en el proyecto de resolución para el congreso del partido, con toda precisión, que en nombre del «Manifiesto Comunista» el POSDR está obligado a apoyar a los kadetes contra los trudoviques?

Mucho nos alegraría semejante declaración por vuestra parte. Hace ya tiempo que os venimos llamando a ello, desde antes del Congreso de Unificación, cuando en nuestro proyecto de resolución sobre la actitud hacia los partidos burgueses definimos el contenido de clase tanto de los kadetes como de los eseristas, invitándoos a dar vuestra propia definición.

¿Cómo respondisteis a nuestro reto?

Lo eludisteis. En vuestro proyecto de resolución para el Congreso de Unificación no hay el menor intento de expresar la idea de que los kadetes son la democracia urbana progresista y los trudoviques (Unión Campesina, eseristas, etc.) la rural atrasada. En vuestra resolución del Congreso de Unificación sobre la actitud hacia los partidos burgueses no hay más que una repetición, curiosa por su desconcierto, de la resolución de Amsterdam.

Ahora hemos repetido nuestro reto. Hemos vuelto a plantear la cuestión de la definición marxista de la base clasista de los distintos partidos burgueses en Rusia. Hemos publicado el correspondiente proyecto de resolución.

Y estamos convencidos de que tampoco esta vez aceptaréis el reto. Estamos convencidos de que no os decidiréis a escribir en el proyecto de resolución oficial menchevique que los kadetes son la burguesía urbana progresista; que, en mayor medida que los trudoviques, contribuyen a la política de libre desarrollo de las fuerzas productivas, etcétera, etcétera.

La cosa es así.

La principal cuestión económica en la actual revolución burguesa en Rusia es la lucha del campesinado por la tierra. Esta lucha es provocada inevitablemente por la situación desesperada del campesinado, por la multitud de supervivencias feudales en la aldea rusa, etc. Esta lucha empuja a las masas campesinas tanto hacia una democratización decidida de las relaciones políticas (pues sin una organización democrática del Estado los campesinos no pueden vencer a los terratenientes feudales) como hacia la supresión de la propiedad territorial de los terratenientes.

He aquí por qué los socialdemócratas plantean en su programa la confiscación de las tierras de los terratenientes. Sólo los oportunistas extremos de la socialdemocracia no simpatizan con este programa, defienden la sustitución de la palabra «confiscación» por «expropiación», pero temen presentar abiertamente semejante proyecto.

Los kadetes son el partido de la burguesía liberal, de los terratenientes liberales, de la intelectualidad burguesa. Si D. Koltsov duda del matiz terrateniente de los kadetes, le señalaremos dos hechos: 1) la composición de la fracción kadete en la I Duma. Consulte a Borodín, camarada Koltsov, y verá cuántos terratenientes hay allí; 2) el proyecto agrario de los kadetes es, en esencia, un plan de terrateniente capitalista. Tanto el rescate de la tierra como la conversión del campesino en un siervo, y la formación de comisiones locales de tierras con igual número de terratenientes y campesinos, y con presidentes nombrados por el gobierno, todo ello muestra con la mayor claridad que la política de los kadetes en la cuestión agraria es una política de conservación de la propiedad terrateniente, saneándola de ciertos rasgos feudales, arruinando al mujik mediante el rescate y esclavizándolo por medio de los funcionarios. Y esto reduce la importancia económica de la política agraria kadete a un freno del desarrollo de las fuerzas productivas.

Por el contrario, la confiscación de las tierras de los terratenientes y la victoria completa de la democracia campesina significan el máximo de rapidez en el desarrollo de las fuerzas productivas posible bajo el capitalismo.

En el proyecto de nuestras resoluciones para el V Congreso se formula directamente esta apreciación de la importancia económica de la política kadete. Una vez más: ¡haga el favor de expresar con igual franqueza su «marxista» teoría, camarada D. Koltsov!

La comparación de los proyectos agrarios de kadetes y trudoviques y de su actitud ante las cuestiones de la democracia política (la ley de reuniones en la primera Duma, la actitud ante los distintos tipos de organización de los comités agrícolas locales, el programa del partido kadete y del Grupo Trudovique en la I Duma, etc., etc.), todo ello demuestra que los kadetes son un partido de liberales que aspira y se ve obligado a aspirar a detener la revolución conciliando la libertad con el viejo poder (en perjuicio de la libertad), al terrateniente con el campesino (en perjuicio de éste). En cambio, los partidos laboristas (socialistas populares, trudoviques y eseristas) son la democracia pequeñoburguesa urbana y, sobre todo, rural (es decir, campesina), que se ve obligada a aspirar a que la revolución continúe desarrollándose.

La victoria de la revolución en Rusia sólo es posible si el proletariado conduce tras de sí al campesinado democrático, tanto contra el viejo orden como contra los liberales.

Esta tesis, que define las bases de toda la táctica bolchevique, ha sido confirmada de modo notable por toda la experiencia de la primera Duma y del período posterior a la Duma. Sólo reduciendo nuestras disputas a estas bases las convertimos de una riña en la solución de las cuestiones fundamentales de la revolución burguesa en Rusia.

Por eso saludamos la franqueza y la sinceridad del camarada Koltsov, reiterando nuestro reto: que los mencheviques intenten formular, expresar de manera clara e inequívoca estas ideas sobre los kadetes y los trudoviques.

«Rabóchaya Molvá» núm. 1, 1 de marzo de 1907. Firmado: N. L – n

Publicado según el texto del periódico «Rabóchaya Molvá»