Ayer expresamos la esperanza de que los mencheviques, que en *Rússkaya Zhizn*{37} pronuncian buenas palabras sobre la independencia de la socialdemocracia, llevarían a cabo una política correcta.

Anteayer por la noche tuvo lugar una reunión kadete que echó por tierra todas estas esperanzas…

Así fue como sucedió.

El 19 de febrero, después del almuerzo, hubo una reunión de la fracción socialdemócrata de la Duma. Se propuso acudir a una reunión privada organizada por los kadetes. Una parte de los diputados ofreció tenaz resistencia. Decían que era vergonzoso que los diputados de la clase obrera acudieran a los burgueses liberales que regateaban con Stolypin, que los socialdemócratas debían seguir una política proletaria y no kadete, no llevar al campesino consigo al señor liberal, no ayudar a la creación del «bloque de izquierda» kadete. Los mencheviques hicieron prevalecer su decisión.

El 19 de febrero por la noche, en el apartamento de Dolgorukov, tuvo lugar una reunión de alrededor de 300 miembros de la Duma de la «oposición»: kadetes, narodovtsi (nacionalistas burgueses polacos de las centurias negras){38}, toda la izquierda, trudoviques, eseristas y… socialdemócratas. Una parte de los diputados socialdemócratas no acudió a los kadetes.

¿Qué ocurrió en la reunión en casa del kadete?

En la reunión en casa del kadete, toda la izquierda, todos los demócratas, los pequeños burgueses (populistas, trudoviques, eseristas) y todos los socialdemócratas kadetoides firmaron las propuestas kadetes. Según *Továrishch*, los mencheviques hicieron una reserva formal de que su decisión no era definitiva: aún había que consultar a la fracción. Según *Rech* (órgano central de los kadetes), nadie hizo reserva alguna.

Así pues, los socialdemócratas, como fieles esclavos de los liberales, aceptaron todo su plan, otorgaron la mayoría del presidium (dos puestos de tres) a los kadetes, acordaron que el tercer puesto lo ocuparan los trudoviques, atados así a los kadetes, acordaron no explicar al pueblo el significado político que tiene la elección del presidium, por qué es obligatorio para todo ciudadano consciente resolver esta cuestión desde el punto de vista de la actitud del partido y no mediante acuerdos privados y entre bastidores.

¿Se puede justificar tal conducta por el temor de que triunfe un presidium de las centurias negras en la Duma? No. Ayer mismo, en el artículo del camarada P. Orlovski, señalamos que las centurias negras no podían vencer bajo ninguna división de votos entre kadetes e izquierda.

No es el peligro de una victoria de las centurias negras, sino el deseo de servir a los liberales, lo que en realidad determina la política menchevique.

¿Qué política están obligados a seguir los socialdemócratas?

O bien abstenerse, como socialistas que se mantienen al margen de los liberales traidores de la libertad y explotadores del pueblo, o bien conducir tras de sí a la pequeña burguesía democrática capaz de lucha, tanto contra las centurias negras como contra los liberales.

La primera política es obligatoria para los socialistas cuando ya han desaparecido las diferencias esenciales entre todos los partidos burgueses desde el punto de vista de la lucha por la democracia. Así sucede en Europa. No hay revolución. Todos los partidos burgueses han perdido la capacidad de luchar por la democracia y luchan solo por los mezquinos intereses egoístas de los patronos o patroncillos. En tales condiciones, la socialdemocracia defiende sola los intereses de la democracia, desarrollando al mismo tiempo de manera consecuente sus concepciones socialistas ante las masas.

La segunda política es obligatoria cuando aún se dan las condiciones para una revolución democrático-burguesa, cuando, además de la clase obrera, existen ciertos sectores burgueses o pequeño-burgueses capaces de luchar por la democracia, necesaria para el proletariado.

En Rusia, en la actualidad, es obligatoria la segunda política. Sin olvidar ni por un minuto su prédica socialista, su agitación, su organización de los proletarios en clase, la socialdemocracia está obligada, de caso en caso, marchando junto con la pequeña burguesía democrática, a golpear tanto a las centurias negras como a los liberales.

Pues los liberales (kadetes, narodovtsi (?), el partido de las reformas democráticas, etc., etc.) ya han vuelto decididamente la espalda a la revolución y han ido a un acuerdo con la autocracia contra la libertad popular, sobre la cual parlotean embusteramente. Ahora incluso se esclarece que los kadetes ayudaron al gobierno el año pasado a obtener dos mil millones de Francia para los tribunales militares y los fusilamientos, pues Clemenceau declaró directamente a los kadetes: no habrá préstamo si el partido kadete se pronuncia oficialmente contra el préstamo. ¡Los kadetes se negaron a pronunciarse contra el préstamo por miedo a perder su posición de partido gubernamental del mañana! A Rusia no solo la fusilaban las ametralladoras de Trépov, sino también los millones kadete-franceses.

Para los socialdemócratas revolucionarios es inadmisible apoyar la hegemonía de los kadetes. Pero no basta con que se hayan pronunciado contra la excursión a la reunión kadete del 19 de febrero. Deben exigir categórica e incondicionalmente que la fracción rompa con la política kadetoide y actúe directa y abiertamente en la Duma con una política independiente del proletariado.

En la cuestión del presidium, los socialdemócratas debieron decir: no queremos un presidium propio. Apoyamos toda la lista de la izquierda o de los trudoviques contra los kadetes, es decir, a los tres candidatos al presidium contra los candidatos kadetes, y nos abstenemos si los trudoviques, contrariamente a nuestras advertencias, van a remolque de los kadetes. Presentar un candidato de la izquierda era en todo caso obligatorio, aunque no hubiera posibilidades de que saliera elegido; en la primera votación, el número de votos emitidos a su favor mostraría con qué fuerzas pueden contar los socialdemócratas en caso de lucha contra los kadetes. Y si resultara que tiene más votos que un kadete, aunque sea menos que la mayoría absoluta necesaria para la elección, esta votación mostraría claramente al pueblo que la Duma no es kadete, que el kadete no lo es todo en la Duma.

Las elecciones del presidium no son una bagatela. Es el primer paso, al que seguirán otros. La suerte está echada.

O bien política kadetoide, y entonces en realidad los socialdemócratas se convierten en un apéndice de los liberales.

O bien política de la socialdemocracia revolucionaria, y entonces no empezamos con una reverencia a los kadetes, sino enarbolando abiertamente nuestra bandera. Entonces no acudimos a los kadetes. Entonces llamamos a la democracia pequeño-burguesa y especialmente campesina a la lucha tanto contra las centurias negras como contra los liberales.

*Novi Luch* nº 2, 21 de febrero de 1907

Publicado según el texto del periódico *Novi Luch*.