Ha llegado el día de la convocatoria de la segunda Duma de Estado. El proletariado consciente jamás creyó que se pudiera conquistar la libertad para el pueblo y la tierra para el campesinado mediante el envío de peticionarios ante el zar, que gobierna con una banda de forajidos de las centurias negras. El proletariado consciente boicoteó la Duma para advertir a las masas campesinas ignorantes que creían en la Duma. Y la experiencia con la primera Duma, la burla del gobierno a sus propuestas, su disolución, demostraron que el proletariado consciente tenía razón, demostraron que por la vía pacífica, sobre la base de las leyes promulgadas por el zar y protegidas por los centurionegristas, no se puede alcanzar la libertad.

Para la segunda Duma, la socialdemocracia aconsejó al pueblo enviar no peticionarios, sino luchadores. La fe del pueblo en la vía pacífica está socavada. Esto se desprende del hecho de que el partido de los liberales, que predica la vía pacífica, los kadetes, ha sufrido un descalabro en las elecciones. Este partido de terratenientes liberales y abogados burgueses, que intenta conciliar la autocracia de las centurias negras con la libertad popular, entra en la segunda Duma debilitado. Se han fortalecido los centurionegristas, que han conseguido varias decenas de diputados. Pero aún se han fortalecido mucho más las izquierdas, es decir, aquellos que, de manera más o menos resuelta y consecuente, no defienden la vía pacífica, sino la lucha revolucionaria.

La segunda Duma es más izquierdista que la primera. En la segunda Duma hay muchos más socialdemócratas y más demócratas revolucionarios (socialistas revolucionarios y una parte de los trudoviques). La primera Duma fue la Duma de las esperanzas en la vía pacífica. La segunda Duma es la Duma de la lucha enconada entre el gobierno zarista de las centurias negras y los representantes de la masa, de la masa de los proletarios que conscientemente buscan la libertad para luchar por el socialismo, de la masa del campesinado que se alza espontáneamente contra los terratenientes feudales.

Las elecciones de la nueva Duma han demostrado que, a pesar de todas las persecuciones y prohibiciones, la conciencia revolucionaria crece y se robustece en las amplias masas populares. Se avecina una nueva ola revolucionaria, un nuevo combate revolucionario del pueblo por la libertad.

Este combate no se librará en la Duma. Este combate será decidido por la insurrección del proletariado, del campesinado y de la parte consciente del ejército. Este combate se nos viene encima con toda la marcha de los acontecimientos, con toda la marcha de los choques del ala izquierdista de la Duma con el gobierno y con los kadetes.

Preparaos, pues, obreros, para graves acontecimientos. No malgastéis en vano vuestras fuerzas. No debemos precipitar el desenlace: que el zar y sus servidores de las centurias negras ataquen primero. Ellos se verán obligados a atacar al pueblo, a disolver la Duma, a abolir la ley electoral, a iniciar una serie de violencias para deshacerse de la nueva Duma.

Que los violentos empiecen. El proletariado debe preparar con constancia, firmeza y perseverancia a masas cada vez más amplias del pueblo para el gran y desesperado combate por la libertad. ¡Camaradas obreros! Hemos vivido los primeros grandes choques de la revolución: el 9 de enero de 1905{33}, la huelga de octubre{34}, la insurrección de diciembre{35}. Hemos de volver a reunir nuevas fuerzas para una nueva intervención, aún más formidable y decisiva, cuando la hoguera de la Duma izquierdista se convierta en el incendio de toda Rusia. Es necesario reunir y concentrar todas las fuerzas para la inminente batalla decisiva.

Recordad, camaradas, que la segunda Duma conduce inevitablemente a la lucha, a la insurrección. No disperséis vuestras fuerzas en nimiedades.

¡Viva la insurrección de todo el pueblo por la libertad!

¡Viva la revolución!

¡Viva la socialdemocracia revolucionaria internacional!

Escrito el 20 de febrero (5 de marzo) de 1907.

Publicado el 23 de febrero de 1907 en el periódico «Rabochi» núm. 2. Firmado: N. Lenin

Se publica según el texto del periódico.