En las elecciones de Petersburgo vencieron los kadetes. Consiguieron 151 compromisarios en 11 distritos. El Bloque de Izquierdas venció sólo en un distrito, el de Výborg, consiguiendo 9 compromisarios de 160.

Rasgos principales de las elecciones de Petersburgo: aumento del porcentaje de votantes en casi todos los distritos, y luego debilitamiento de las derechas. Los kadetes ocupan el primer lugar, con 28.798 votos (contando las cifras máximas de votos a sus candidatos). En segundo lugar figura el Bloque de Izquierdas, con 16.703 votos. En tercero, los octubristas, 16.613 votos. En cuarto, los monárquicos, 5.270 votos.

Así, pues, en comparación con Moscú, un gran paso adelante. Se ha conquistado un distrito. Del tercer puesto en la serie de listas, las izquierdas han pasado al segundo. El porcentaje de votos emitidos a favor del Bloque de Izquierdas constituía el 13 % en Moscú. En Petersburgo es casi el doble: el 25 %.

Naturalmente, aquí desempeñaron su papel tanto una agitación algo más amplia como la influencia política de las elecciones generales a la Duma, que dieron muchas más izquierdas de lo que se esperaba. En Moscú, ningún diario publicó las listas de compromisarios del Bloque de Izquierdas. En Petersburgo, varios periódicos: «Továrisch» incluso aumentó considerablemente, según dicen, su tirada precisamente desde el momento de su «viraje a la izquierda». En Moscú no hubo oficina de información y de rellenado de las listas de izquierdas. En Petersburgo sí las hubo. En Moscú la mayoría de los pequeñoburgueses de a pie creyeron la fábula kadete sobre el peligro de las centurias negras. En Petersburgo ya se manifestó con claridad que esa fe de los pequeño burgueses y oportunistas está quebrantada.

Citamos los datos por distritos, tomando en todas partes las cifras máximas de votos obtenidos por los candidatos de las distintas listas (cifras de «Rech»):

Estos datos permiten sacar una serie de interesantes conclusiones.

Ante todo, sobre el «peligro de las centurias negras». Las elecciones demostraron que no existe. Nuestras múltiples declaraciones y advertencias, repetidas por todos los bolcheviques, incluso por «Espinas del Trabajo»{170} y «Zrenie», se han visto plenamente confirmadas.

¡Las centurias negras no podían triunfar en Petersburgo con ninguna división de votos entre kadetes e izquierdas!

Más aún. Incluso si los octubristas y los monárquicos hubieran ido juntos (cosa imposible, sobre todo en Petersburgo, donde los octubristas alemanes de la isla Vasílievski estuvieron a punto de reñir incluso con la «Unión del 17 de Octubre»), ¡aun en ese caso las centurias negras no habrían podido vencer en Petersburgo! Lo verá cualquiera que se tome el trabajo de hacer unos cálculos nada complicados con las cifras citadas. La suma de los votos kadetes y de izquierdas (45.500) supera en más del doble a la suma de los votos octubristas y monárquicos (22.000). Con cualquier división de votos concebible entre estas cuatro listas, con todos los «pasos» de las derechas, no existía peligro de las centurias negras.

Los pequeño burgueses —populistas y oportunistas socialdemócratas— que gritaban, siguiendo a los kadetes, sobre el peligro de las centurias negras, engañaron al pueblo. Nosotros lo dijimos antes de las elecciones. Las elecciones han demostrado que teníamos razón.

La falta de carácter y la miopía política petersburguesas, propias del intelectual pequeñoburgués y del ciudadano de a pie, se manifestaron en la práctica. Aunque en un grado muy inferior al de Moscú, las elecciones en Petersburgo fueron, de todos modos, elecciones de pequeños burgueses atemorizados y embaucados por los kadetes. Toda la literatura anterior a las elecciones en Petersburgo, desde «Rech» hasta «Továrisch» —que defendía con angustia el Bloque de Izquierdas (¿justificándose de su simpatía hacia las izquierdas?)—, está llena de un cúmulo de datos que testimonian cómo los kadetes y sus comparsas atemorizaban al ciudadano de a pie con el fantasma de un peligro de voto centurinegro inventado por ellos.

Los kadetes desviaban de sí mismos el peligro por la izquierda con gritos sobre el peligro del voto centurinegro, mientras ellos mismos, en ese tiempo, visitaban a Stolypin y le prometían volverse más sensatos, ser más leales y separarse de las izquierdas. El propio Stolypin reconoció, según las palabras del «Továrisch» de hoy (9 de febrero), ¡que sabe algo de ese viraje a la derecha de los kadetes!

Más aún. Los resultados de las elecciones de Petersburgo permiten contestar a la pregunta: ¿qué nos han aportado estas elecciones? ¿Hemos conseguido, con nuestra prédica directa y antikadete, despertar a nuevas capas de electores antes indiferentes y atraerlas a la vida política? ¿En qué medida hemos arrancado a los pequeño burgueses que andaban a remolque de los liberales, y los hemos atraído al lado del proletariado?

Para juzgar sobre esto, comparemos ante todo los datos sobre los votos kadetes y de izquierdas (como antes, sus máximos) en 1906 y en 1907.

Cantidad de votos emitidos (los máximos)

De estos datos se desprende con toda claridad la correlación de los votos a la oposición y a la revolución en 1906 y en 1907. De los 17.000 votos (en cifras redondas) conquistados por nosotros, unos 12.000 los hemos arrancado a los kadetes, y unos 5.000 los hemos atraído de la masa antes indiferente (en parte boicotista).

Con esto se destaca inmediatamente la diferencia entre los distritos «sin esperanzas», es decir, aquellos en los que evidentemente no podíamos vencer en 1907 por mucha que fuera la tensión de fuerzas, y los distritos no desesperados. Por ejemplo, a la cabeza de los distritos «sin esperanzas» están el de Admiralteiski y el de Litéini. La preponderancia de votos kadetes sobre los nuestros es enorme. ¿A qué se debe esto?

La causa es clara. La composición de la población: burócratas en el primero, granburguesa en el segundo (así lo indicaban, antes de las elecciones, «Espinas del Trabajo»{171}). Donde no hay proletariado comercial e industrial, donde predominan los burócratas, no pudo vencer la socialdemocracia, apoyada por los trudoviques. ¡Aquí descendió incluso el número de votantes: no hay interés! Aquí sólo arrancamos alrededor de una cuarta parte de los votos kadetes para el lado del Bloque de Izquierdas.

En el otro polo se sitúan los distritos no desesperados, donde la socialdemocracia, apoyada por los trudoviques, despertó a una masa de nuevos elementos, sacó de la ciénaga y el letargo hacia la política a la pobreza urbana. Son los distritos de Aleksandro-Nevski y de Petersburgo. Aquí, el incremento del número de votos contra las centurias negras, es decir, de k.-d. e izquierdas juntos, supera el millar en cada distrito. Aquí la mayor parte de los votos de izquierdas no son arrancados a los k.-d., sino nuevos. La voz de la lucha, la voz de la socialdemocracia y de los trudoviques despertó a quien no podía levantar la voz empalagosa de los kadetes.

En el distrito de Petersburgo nos habría bastado arrancar a los k.-d. tan sólo 265 votos... y habríamos vencido. 265 votos sumados a 2.754: es evidente que la victoria era del todo posible. Y también es evidente que la pobreza urbana de tipo nada proletario, los dependientes de comercio, los cocheros, los pequeños arrendatarios de viviendas, se levantaron aquí por las izquierdas. Es evidente que el llamamiento de la socialdemocracia, apoyada por los trudoviques, no cayó en saco roto; que aquí hay, en número muy imponente, capas de población capaces de ir más lejos que los kadetes, más a la izquierda que los kadetes.

En el distrito de Aleksandro-Nevski la lucha fue incomparablemente más difícil. Había que arrancar a los k.-d. 658 votos para vencer. 658 sumados a 1.421 es una cifra bastante alta, pero de todas formas inferior a la mitad. No tenemos derecho a considerar desesperados unos distritos en los que un aumento de nuestros votos en una vez y media nos habría dado la victoria.

El distrito de Kolómenski habría podido darnos la victoria fácilmente; para ello había que arrancar tan sólo 99 votos a los k.-d. En el distrito de la isla Vasílievski, donde las tres listas principales —la kadete, la octubrista y la de izquierdas— iban casi igualadas, habríamos vencido si hubiésemos arrancado 183 votos a los kadetes. En el distrito de Narvski, para vencer había que arrancar 368 votos a los k.-d.

Resumiendo. El Bloque de Izquierdas en Petersburgo atrajo, indudablemente, al dependiente de comercio y al pequeño burgués urbano, levantó a una parte de ellos por primera vez a la vida política, arrancó a una parte muy considerable de ellos de los kadetes.

El punto de vista desesperadamente abatido sobre la inaccesibilidad de las ideas socialdemócratas para el empleado del comercio y la industria, en la fase intermedia del apoyo de los socialistas por los trudoviques, ha sido refutado de manera irrevocable por las elecciones de Petersburgo. Podemos, si queremos y sabemos, despertar a la lucha política a centenares y miles de pobres de la ciudad en cada distrito de la capital. Podemos arrancar a centenares de dependientes, oficinistas, etc., en cada distrito, del partido de los burgueses liberales que trapichean con Stolypin. Trabajar incansablemente en este sentido, y la hegemonía del kadete traidor sobre la pobreza urbana quedará quebrantada. ¡Los kadetes no resistirán ni una batalla electoral más con el Bloque de Izquierdas en Petersburgo! ¡Serán derrotados completamente con la actual ley electoral, si una vez más van al combate después de nuevos meses de agitación «stolypiniana» y de chalaneo miliukovista!

En efecto. Es fácil ver que también en estas elecciones al Bloque de Izquierdas le faltó muy poco para vencer. Sólo eran desesperados los distritos de Admiralteiski, Litéini, Spasski, Rozhdéstvenski, Kazanski y Moskovski. En estos seis distritos habríamos tenido que aumentar el número de nuestros votos en más de una vez y media, cosa difícilmente imaginable con cualquier tensión imaginable de la agitación electoral, difusión de literatura, etc. (o, mejor dicho, imaginable, ¡pero no con la libertad electoral de los consejos de guerra stolypinianos!). Los dos primeros de estos distritos son socialmente inaccesibles para la socialdemocracia y para los trudoviques. Los cuatro últimos son accesibles, pero nuestro trabajo entre los empleados del comercio y la industria era aquí aún demasiado, demasiado débil.

De los seis distritos restantes, en uno vencimos ya en la primera intervención del Bloque de Izquierdas. En cuatro nos faltó para la victoria arrancar a los k.-d. un total de 99 a 368 votos. En uno, había que arrancar 658 votos. En total, en estos cinco distritos bastaba con arrancar 1.573 votos a los kadetes, ¡y el Bloque de Izquierdas habría vencido, habría conquistado todo Petersburgo!

Difícilmente se atreverá nadie a decir que arrancar 1.573 votos en cinco distritos habría estado fuera del alcance de la socialdemocracia, si ésta hubiera trabajado unida, si los oportunistas que trapicheaban con los kadetes no hubieran retrasado durante mucho tiempo la concertación del Bloque de Izquierdas, si la fracción escindida de los mencheviques no hubiera desempeñado el papel de esquiroles con respecto al Bloque de Izquierdas.

¿Qué es un esquirol? Un hombre vinculado al proletariado en lucha que le pone la zancadilla en el momento de la lucha colectiva.

¿Responde a estas características el menchevique escindido? Por supuesto que sí, pues echó por tierra la unidad de la organización socialdemócrata en Petersburgo, sembró la discordia en las filas de los luchadores, se pasaba a los kadetes en el momento más álgido de la lucha, y, en fin, nos estorbó directamente incluso después de concertado el Bloque de Izquierdas. Basta recordar que el Bloque de Izquierdas se concertó el 25 de enero, ¡y el 28 de enero los mencheviques escindidos llamaban en «Továrisch» a la abstención en cinco distritos! El 1 de febrero, esos mismos mencheviques («Rech») publicaban un llamamiento, ¡atemorizando al pequeñoburgués con el peligro negro!

Y no es eso todo. En el «Rech» de hoy, leemos en la tercera página, en la descripción de las elecciones por el sector de Petersburgo: en una de las papeletas se leía: «Me abstengo de votar. Menchevique».

¡Que los lectores reflexionen bien sobre el significado de este ejemplo!

El 28 de enero, los mencheviques publicaron en «Továrisch» las resoluciones del órgano ejecutivo de la fracción escindida. En el punto VI de esas resoluciones, el distrito de Petersburgo quedaba excluido expresamente del número de distritos donde hay peligro de las centurias negras.

En el punto VI se declaraba directamente que en el distrito de Petersburgo era conveniente un acuerdo con las izquierdas. En el punto III se decía directamente que, aun si no se realizaba un acuerdo con las izquierdas, los mencheviques llamaban a votar a las izquierdas donde no hubiera un peligro «manifiesto» de las centurias negras. ¡¡Y, aun así, el «menchevique» se abstiene en el distrito de Petersburgo!! ¿Cómo obraron entonces los mencheviques escindidos en otros distritos?

Después de esto, ¿cómo se puede rehuir el reconocimiento de que fue precisamente el esquiroleo de una parte de los mencheviques lo que echó a perder la victoria electoral del Bloque de Izquierdas en Petersburgo, en plena ausencia del peligro de las centurias negras?

Que el proletariado aprenda, pues, de las vacilaciones y traiciones de la pequeña burguesía. Nosotros, siempre, desplegaremos firme y audazmente nuestra bandera antes que los demás. Llamaremos siempre a los pequeño burgueses a salir de bajo el ala de los liberales y a pasarse al lado del proletariado. Y esta táctica —la única táctica revolucionaria proletaria en la revolución burguesa— nos dará la victoria en todo momento de reanimación de la lucha política de masas.

Sáratov, Nizhni — primera victoria{172}; Moscú, Petersburgo — primer embate. ¡Se acabó, señores kadetes! Toca a su fin el engaño a la pobreza urbana por los latifundistas liberales y los abogados burgueses. Que los Stolypin y los Miliukov insulten al «trapo rojo». La socialdemocracia está en su puesto con la bandera roja ante todos los trabajadores y explotados.

«Proletari» nº 13, 11 de febrero de 1907. 

Se publica según el texto del periódico «Proletari»